Domingo 07 de Agosto de 2022
La situación que se vive en Europa en relación a las altas temperaturas refuerza el planteo sobre qué va a pasar en esta parte del mundo cuando llegue el verano. En un contexto de continuidad de emisión de gases contaminantes que colaboran con el calentamiento global, diversos especialistas explicaron que hay ventajas en esta parte del mundo en comparación con el hemisferio norte. Sin embargo, también afirman que si bien no se esperan eventos prolongados durante varios días como ocurre en Europa, sí anticipan que habrá que acostumbrarse a dos eventos: temperaturas más elevadas y máximas históricas que se desarrollarán en períodos más cortos en relación a los calculados hacia finales del siglo pasado.
Las olas de calor azotan a Europa desde principios de julio, al punto de que en Inglaterra se registraron más de 40 grados por primera vez en la historia, en cercanías al aeropuerto Heathrow de Londres (la marca histórica anterior, de 38,7 grados, se dio el 25 de julio de 2019 en la ciudad de Cambridge). Portugal, en tanto, se acercó esta semana al récord europeo de 48,8 grados, registrado en Sicilia el año pasado. En España y Francia también se registraron temperaturas superiores a los 40 grados durante varios días.
Estos valores serán cada vez más frecuentes y continuarán “al menos hasta 2060“, según advirtió desde la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Según los científicos, el aumento de las frecuencias de las olas de calor que se registran en Europa viene como consecuencia directa de la crisis climática, ya que las emisiones de gases de efecto invernadero incrementan su intensidad, duración y frecuencia.
En esta parte del mundo hay algunas ventajas, según detalló a La Capital la bióloga y profesora de la Universidad Buenos Aires (UBA), especializada en ecología y en evaluación de impactos ambientales, Irene Wais: “La tierra tiene una distribución desigual de los continentes, el hemisferio norte tiene más tierra que agua y el sur, al revés. Y los mares son moderadores del clima”. En coincidencia con ella, el investigador de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Emiliano Jozami, aportó: “Es más difícil que pase acá lo que pasa en Europa porque tenemos menos continentalidad y la ventaja del poder morigerador (de la temperatura) que tiene el océano”.
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De todos modos, advirtió que “tenemos que acostumbrarnos a que vamos a tener mayores temperaturas” y que los períodos de máximas temperaturas, que antes se estimaban cada 20 años hacia finales del siglo XX, actualmente se calcula que ocurran cada cinco años. “Las temperaturas extremas y las olas de calor van a ser cada vez más frecuentes”, agregó quien, a su vez, se desempeña en cátedras referidas a la climatología agropecuaria en la UNR y en la Universidad Nacional de Villa María. Las estimaciones provienen del estudio “Gestión de los riesgos de fenómenos meteorológicos extremos y desastres para mejorar la adaptación al cambio climático”, llevado adelante por el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés).
Mejor en el hemisferio sur
La respuesta a la pregunta sobre si se deben esperar temperaturas similares a algunas jornadas del verano pasado, cuando las sensaciones térmicas superaron los 40 grados incluso a la noche, es afirmativa. De todos modos, la diferencia con la situación que se atraviesa estas semanas en el hemisferio norte se centra en la alta concentración demográfica que hay en Europa, en contraposición con lo que pasa en el cono sur.
Al respecto, Wais explicó: “El sur de Brasil, Argentina, Chile y Uruguay tienen demografías mucho más espaciadas que en Europa, donde las poblaciones pegadas al mar Mediterráneo son las que tienen ventajas contra las que se ubican en Europa central y que, sobre todo, no tienen ambientes acuáticos cercanos”.
“Vamos a tener mayor temperatura, pero el hemisferio norte es el que va a sufrir más porque nosotros, afortunadamente, tenemos mucho océano rodeándonos”, agregó Jozami.
Calor intenso de corto plazo
La bióloga estima que durante el verano “es probable que tengamos, como el año pasado, dos o tres días seguidos de temperaturas altas. Pero hay distintos tipos de vientos que colaboran para que se generen frentes fríos. En Europa hace 20 días que están así, eso es poco probable que pase acá. Pero sí va a hacer más calor que antes por la situación grave que estamos pasando”.
La referencia de la especialista es hacia el calentamiento global. Actualmente no hay decisiones concretas por parte de las naciones para agilizar la mitigación del mismo, luego de lo que fue la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático del año pasado en Glasgow, en la que se firmó un pacto que si bien reafirma las condiciones estipuladas en 2016 en lo que fue el Acuerdo de París, “muchas cuestiones continúan sin resolverse y los compromisos siguen sin tener la suficiente ambición como para alcanzar el objetivo de contener el aumento de la temperatura media de la tierra en 1,5 grado”, según señalaron desde la propia ONU.
A este factor se suma que si bien hubo una desaceleración del nivel de contaminación durante la pandemia a raíz de las restricciones de circulación, eso no necesariamente se traduce en una disminución de la capa ya existente, conocida como efecto invernadero.