Picada mortal: acto criminal y algo que se parece al alivio
Doce años de prisión es una pena infrecuente para quienes matan al volante, si es que no es inédita, y acorde a un resultado equiparable a dos asesinatos

Viernes 29 de Diciembre de 2023

Germán Schoeller y Pablo Mancini sabían que corriendo una carrera por calles de la ciudad a más de 130 kilómetros por hora podían causar un daño. Eran conscientes incluso de que podían matar, o matarse ellos, o uno de ellos. No les importó. Lo hicieron igual y causaron la muerte de un padre de 42 años y su hijo de 8 en una picada mortal.

La representación de que su conducta podía causar una o varias muertes es la razón por la que un tribunal de justicia equiparó lo que hicieron a un homicidio simple, es decir a aquel que se comete voluntariamente. No se propusieron matar, no salieron a la calle con la intención de hacerlo. Sin embargo, consideraban la Fiscalía y la querella, y aceptaron los jueces, no es lógico pensar que no entendieran que corriendo una carrera alocada la muerte de terceros o incluso la propia no fuera un resultado posible.

El tribunal compuesto por tres jueces los castigó con una pena equiparable a la de un crimen buscado, a un homicidio cometido con un arma de fuego, por ejemplo. ¿Por qué? La ley penal considera a este tipo de episodios como homicidios culposos, muertes provocadas que suceden por la negligencia de alguien. La diferencia en este caso es que la muerte de David Pizorno y su hijo Valentino no se consideró la consecuencia de un acto imprudente sino de uno mucho más grave. El Código Penal la califica como homicidio con dolo eventual. Una vez más: quien incurre en esta conducta no se propone matar, pero no es verosímil pensar que no se representó la posibilidad de hacerlo.

Doce años de prisión es una pena absolutamente infrecuente para quienes matan al volante, si es que no es inédita. Una pena alta, pese a que la Fiscalía y la querella habían pedido incluso más severidad. Es, al cabo, una sanción acorde a un resultado equiparable a dos asesinatos.

El video de la picada mortal en Avenida del rosario y Ayacucho.mp4
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Cintia Díaz, la viuda de David y madre de Valentino, dijo después de conocer el veredicto que Schoeller y Mancini no sólo arruinaron su vida sino también la de ellos mismos. Habría que incluir a las familias de los dos condenados, porque todas esas vidas (padres, hijos, hermanos, quienes fuesen) también cambiaron dramáticamente. Por supuesto que peor les fue a David y Valentino, las víctimas inocentes de una conducta demencial que uno de los jueces consideró que merecía una sanción incluso mayor (14 años).

Cintia no lo dijo, pero ella también pudo morir en aquel episodio tan penoso. Salió con vida del Citroen C3 brutalmente embestido en avenida del Rosario y Ayacucho y eso le permitió pelear para que el caso llegara a juicio y los responsables fueran condenados. Ayer quizás sintió algo parecido al alivio.

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