Monumento a la Bandera: buscan documentación donada por un ex intendente
En 1969 Miguel Culaciati entregó al municipio archivos sobre las gestiones para erigir la obra en honor al pabellón nacional. Su nieto reclama ese material, por ahora inhallable.

Domingo 26 de Febrero de 2023

Miguel Culaciati es nieto y homónimo del intendente radical que tuvo la ciudad entre 1935 y 1938, quien además cumplió un papel fundamental para la concreción del Monumento Nacional a la Bandera. En 1969, poco antes de morir, decidió donar a la Municipalidad cuatro carpetas con documentación y correspondencia sobre las gestiones que se desarrollaron a fines de la década del treinta y principios de los años cuarenta. La pregunta es dónde está hoy aquel material, que podría servir para recrear los detalles que quedan por fuera de la historia oficial consagrada en normas y actos administrativos.

Culaciati era un niño cuando veía a su abuelo ordenar las cartas y los papeles acerca de un periodo de intensa actividad, que comenzó en 1937 con la creación de un nuevo organismo denominado "Comisión pro Monumento". Lo conformó un grupo de vecinos rosarinos junto a funcionarios públicos, en una etapa que después de otros proyectos frustrados tuvo sus frutos: a la postre se levantó un monumento en el lugar donde Manuel Belgrano había enarbolado por primera vez la enseña patria, el 27 de febrero de 1812. El ex intendente presidió esta comisión que impulsaba la obra hasta que sobrevino el golpe de Estado del 4 de junio de 1943.

Con los años, clasificó cuidadosamente los materiales reunidos en ese periodo en cuatro voluminosas carpetas. Tenía 90 años cuando las entregó al municipio, en el marco de un acto público realizado en el Palacio de los Leones por el día de la Virgen del Rosario, según refleja la edición de La Capital del 8 de octubre de 1969. El jefe comunal en ese momento no había surgido del voto popular ya que era presidente de facto Juan Carlos Onganía. A la vera del río Paraná, el Monumento se había inaugurado el 20 de junio de 1957. En septiembre de 1970, Miguel Culaciati falleció.

Pasó medio siglo cuando su nieto escritor, del mismo nombre, evocó aquellas carpetas a la hora de preparar una charla titulada “Historia íntima de un sueño monumental”, que dictó en octubre de 2021 en la mismísima Galería de Honor de las Banderas de América del emblemático edificio. Es que heredó la plaqueta de agradecimiento por la donación documental que a su vez le otorgó el municipio a su abuelo. Sin embargo, el material de archivo dentro de la Municipalidad de momento no aparece.

“Pensé que por lógica habría sido derivado al Monumento pero resulta que no, y tampoco lo tienen en el Museo de la Ciudad Wladimir Mikielievich, que fue creado recién en 1981. Tengo intenciones de consultar en el museo provincial Julio Marc y en estos días voy al Concejo municipal porque allí funcionaba una importante biblioteca”, relata Culaciati. “No pierdo las esperanzas de encontrar esos archivos originales, pero no para mí sino para consulta de los historiadores y de toda la comunidad”, insiste quien acaba de lanzar una consulta pública a través de sus redes sociales a la espera de algún dato que lo ayude a ubicar la huella de las valiosas carpetas.

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Fue un aporte de mi abuelo a la memoria colectiva, documentos donde pueden aparecer detalles de las pequeñas historias de la historia. Por ejemplo la euforia que sintieron los rosarinos que habían viajado a la Casa Rosada cuando se volvieron de Buenos Aires con el visto bueno de la presidencia de la Nación para arrancar con el proyecto, con los fondos”, sostiene su descendiente, uno de los fundadores de la asociación civil Valor Rosario. Esta organización creada en 2019 trabaja por la identidad y la cultura de la ciudad, que el escritor referencia como "hija de su propio esfuerzo", "en un articulación virtuosa entre lo público y lo privado".

“A estos entretelones de la creación del Monumento los conocemos parcialmente pero se trata de es una historia demasiado rica para dejarla en el olvido”, continúa Culaciati y se pregunta si acaso algún empleado municipal ya jubilado pueda haber visto las carpetas o contarle al menos cómo era el circuito administrativo de depósito y conservación de la época.

La cuarta fue la vencida

El 23 de enero de 1939 el Congreso de la Nación aprobó la ley Nº 12.575 que autorizaba al Poder Ejecutivo a invertir “hasta la suma de un millón de pesos moneda nacional” para la construcción del Monumento a la Bandera. En marzo de ese mismo año, siendo presidente Roberto Marcelino Ortiz, un decreto ratificó la integración de la comisión impulsora y sus funciones. Además de Miguel Culaciati (ex intendente dos veces, ya que había ocupado el Palacio de los Leones por un breve período en 1915), participaron otros cinco rosarinos y representantes de los Ministerios de Obras Públicas, de Cultura, del Interior, y un miembro de la Academia Nacional de la Historia.

La comisión, de integración mixta, elaboró las bases y llamó al concurso de anteproyectos, que cerró en mayo de 1940. El ente tenía bastante autonomía ya que estaba autorizado a administrar y disponer fondos, a aceptar los proyectos, a establecer los premios y distribuirlos. Resultaron ganadores los arquitectos Alejandro Bustillo y Ángel Guido. De esta manera, la cuarta fue la vencida: antes habían impulsado un monumento a la bandera el rosarino Nicolás Grondona, vecino de la ciudad, en 1872; el intendente Luis Lamas, que colocó la piedra fundamental en 1898; y otra comisión que en los años 20 contrató a Lola Mora.