"Los tiros nos despertaron pero jamás pensamos que eran para nosotros"
Una familia de zona sur cuya casa fue baleada la semana pasada recién se enteró al día siguiente, tras hallar una nota amenazante, que el ataque era para ellos

Lunes 14 de Noviembre de 2022

La madrugada del martes pasado Gonzalo e Ivana dormían en su casa de Nicanor Frutos al 3800, una calle paralela a Rouillón, cuando escucharon disparos. Primero pensaron que era parte de los tiros que se escuchen habitualmente en el barrio, pero ya en la mañana y al levantarse para ir a trabajar, Ivana encontró en la puerta de la casa varias roturas en el frente, dos vainas servidas y una hoja escrita a mano con esta leyenda: “24 horas para dejar la casa o los matamos a todos”. La pareja es parte de una comunidad evangélica, ambos tienen trabajos fijos, nunca tuvieron contacto con bandas delictivas ni tampoco familiares ni allegados ligados a ese tipo de situaciones.

El matrimonio compró esa casa hace un año y medio a un comerciante de la zona. “Veníamos de zona sur y nos gustó este barrio. Hasta ahora no había pasado nada” contó Gonzalo y comenzó a relatar lo sucedido en la noche del ataque: “Tenemos un hijo de 16 años con una discapacidad severa y cuando escuchamos los cinco balazos nos pareció que eran muy cerca. El nene tiene el hábito de sentarse en la cama cuando se asusta y mi mujer, entre los tiros y el ruido, se tiró sobre su cama porque el nene ya se quería levantar. Yo me tiré sobre ella, como para cubrirla, pero lo que menos pensamos es que eran tiros para nosotros”, aseguró.

Al otro día Ivana salió a la puerta para esperar el transporte escolar de su hijo y encontró huellas de disparos en el frente y piso de la casa. “Era raro, me llamó la atención la pared descascarada. Cuando mi hijo subió al transporte entré a mi casa y encontré el papel con la amenaza. No tenemos líos con nadie y trabajamos todo el tiempo. No sé de qué se trata. Los vecinos nos conocen y saben quienes somos”, abundó.

Algo que también llamó la atención de la mujer, esa misma mañana, fue el paso de un hombre en bicicleta que la miró de manera insistente y unos cinco minutos después pasó un auto blanco que casi se detuvo frente a su casa y desde el cual también la miraron.

nota amenaza.jpg

Cuando Ivana ingresó a la casa, luego de ver a esos dos desconocidos, llamó al marido por teléfono y entonces Gonzalo volvió de su trabajo. “Cuando me dijo lo de las balas y el cartel empecé a averiguar. Resulta que cuando nos tirotearon una de las balas rebotó e impactó en el auto de un vecino”, comentó.

En tren de seguir averiguando Gonzalo fue a preguntar a la persona que le vendió al casa si podría tener alguna idea sobre el ataque. “La propiedad se la compré con escritura y todo a un carnicero que vive a unas cinco cuadras de acá. Fui hasta su negocio y le pregunté por la historia de la casa y me dijo que la propiedad está en orden y que él no tuvo problemas mientras vivió acá. Lo único que puede parecer una pista es que él recibió amenazas en su carnicería y por ahí alguien piensa que sus familiares viven en mi casa”, señaló Gonzalo. Pero el dueño de la carnicería le dijo que “él no tenía problemas con nadie y que la posesión de la casa estaba en orden”.

Después del atentado la pareja fue a hacer la denuncia en Fiscalía: “Los vecinos estaban asombrados con lo del tiroteo y nosotros también. Hablamos con los pastores del templo evangélico al que vamos y se hizo una cadena de oración. Vamos a seguir con nuestra vida de trabajar, pagar las cuentas y seguir con la vida”, dijo el muchacho, que al igual que su esposa no pasa los 40 años. En la Fiscalía les dijeron que “iba a pasar un patrullero en algún momento del día, pero hasta ahora no vimos ninguno”, aseguran.

Un negocio  

El sábado, luego de otro tiroteo contra una casa de Juan B. Justo al 2400, una mujer de 21 años denunció que escuchó balazos en la puerta de su casa y al salir, minutos después, encontró un escrito similar al que hallaron Gonzalo e Ivana. “Tenés 24 horas para dejar la casa o te re cago a tiros. La Mafia. Plata o plomo”.

Para los fiscales de la unidad especializada en balaceras hubo una inflexión en lo que hace a extorsiones. Fue a fines de 2021, cuando las bandas organizadas y pequeñas organizaciones barriales vieron el “negocio” de los tiroteos contra viviendas. “Hasta ese año —sostuvo el fiscal Pablo Socca— las amenazas y extorsiones podían darse contra comerciantes. En esos casos la unidad investigaba a las víctimas para constatar si tenían vinculación alguna con los agresores, pero después de fines de 2021 observamos que no siempre tienen vínculos, digamos «turbios». Es más, en 2021 un importante dirigente de la Bolsa de Comercio fue amenazado y la razón era que a su madre la cuidaba una mujer que relacionada con bandas, en este caso los Funes, y lo vendió”.

Por otro lado el fiscal explicó que “muchos de los tiratiros no pasan de los 20 años, luego de esa edad o están muertos o presos. Y muchas veces caen porque hacen alarde de sus armas y ataques, y los promocionan en redes”. Para las extorsiones una banda necesita una mínima estructura que ya tienen: armas, vehículos y celulares descartables. Después juegan con el temor de la gente y la conmoción.

El funcionario destacó que “de momento no hay muchas usurpaciones, al menos las que nos llegan a Fiscalía y se denuncian. Sí tenemos barrios complicados en cuanto a balaceras permanentes como Vía Honda, Ludueña, Godoy y Villa Nueva.

En el mismo sentido el fiscal de la misma unidad Federico Rébola sostuvo que “a la Fiscalía entran doce denuncias diarias entre extorsiones, tiroteos y heridos de bala, que después son derivadas a cada fiscal. Hoy es muy difícil hablar con testigos para poder aclarar las agresiones, tienen mucho miedo.”

Al momento de buscar soluciones los fiscales coinciden en que “si se logra evitar el uso de telefonía celular en las cárceles sería un avance. Cuando investigamos los tiroteos o las amenazas en el 95% de los casos todo se inicia en un pabellón carcelario. El que está adentro organiza y determina qué hacer, pero si se pudiera evitar ese contacto inicial sería más difícil para los cómplices que están afuera concretar las amenazas y el objetivo final de la extorsión”.

“Muchas veces —agregó Rébola— los extorsionados son comerciantes de la misma manzana, es más, se organizan y pagan. Ahora también van sobre viviendas particulares”. Es un negocio que les rinde sin demasiados riesgos ni estructuras, pese a que varias bandas ya han caído.

Cuando metemos alguno preso por balaceras rápidamente aparece quien lo suplanta, es más fácil que reemplazar a alguien en la venta de drogas”, sostienen los fiscales.