Sábado 19 de Febrero de 2022
Están allí, estampados en las paredes y a cielo abierto. Los murales pueblan las calles de Rosario y cuentan historias desde el arte. Debatir, pensar e indagar sobre esa forma de expresión es la premisa que se propone la diplomatura de pregrado en arte mural urbano, que comenzará a dictarse desde abril en la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).
La idea comenzó a desarrollarse comienzos del año pasado, en la etapa más cerrada de la pandemia. Lo que en principio fue un seminario terminó tomando forma de diplomatura, aprobada a fines de 2021 por el Consejo Superior de la universidad. El único requisito para anotarse es ser mayor de 18 años y haber terminado la escuela secundaria. No hace falta tener conocimientos previos.
Camila Guerra (China del Río), Marcela Philipp y Jorge Molina son tres muralistas de la ciudad y serán los docentes de la diplomatura, que se dictará los días sábados de 9 a 13, durante ocho meses. Se desarrollará tanto en las aulas de Humanidades como en las calles de Rosario. “Decidimos privilegiar la práctica de las distintas técnicas del mural, pero también vamos a abordar debates y cuestiones teóricas para pensar el arte callejero”, adelanta a La Capital el artista plástico Jorge Molina.
En La Plata hay una carrera de muralismo y una diplomatura en la Universidad Nacional de las Artes (Buenos Aires). Pero la UNR aún no contaba con un espacio de este tipo. Por eso Molina destaca el hecho que sea la universidad pública la que aloje esta propuesta de formación. En un comunicado difundido esta semana, los responsables de la diplomatura sostienen que esta posibilidad “vigoriza y legitima la creación de murales callejeros y coloca a la UNR a la vanguardia de una necesaria renovación del arte, impulsando la enseñanza del arte mural urbano como expresión artística autónoma, contemporánea, en contacto vivo y directo con los ciudadanos y merecedor, como verdadero arte popular, de un espacio académico propio”.
Con ojos de niño
Molina rastrea en su memoria sus comienzos con el muralismo. Los sitúa en 2004. Vivía en Buenos Aires cuando participó del proyecto “Murales que hablan”, organizado por el Ministerio de Educación de la Nación, con el que un grupo de artistas recorrió distintas geografías del país para realizar un trabajo en conjunto con estudiantes del último año del secundario. Las y los jóvenes se apropiaron de las técnicas del muralismo y los plasmaron en lugares significativos de sus comunidades, para visibilizar sus principales inquietudes, problemáticas y sueños.
“Aquella experiencia —recuerda Molina— me formó y me conmovió tremendamente”. En 2014 regresó a Rosario y desde 2017 pinta sus obras en las calles. La serie de Lilou y los Murales a diario (pintados sobre papel de periódico y pegados en las paredes) se pueden apreciar en distintos rincones de la ciudad. En total son más de 60.
Las infancias y adolescencias están muy presentes en la obra de Molina. Una impronta que lo llevó a pintar murales en escuelas y jardines de infantes, pero que también marca su estilo callejero. “Hago mucho hincapié en los chicos y jóvenes porque me parece que son los verdaderos protagonistas del futuro inmediato. Expresamente hay una intención. También porque creo que en los recuerdos de nuestra infancia siempre hay una serie de cosas que se hilvanan con la felicidad”. Volver desde el arte, como escribió el poeta Fernando Pessoa, a ese tiempo donde se era feliz y nadie estaba muerto.
La trova rosarina
Los tres docentes a cargo de la diplomatura integran la Asamblea de Muralistas de Rosario, un colectivo de artistas de la ciudad. “Este es un momento muy especial de Rosario, que las chicas de Ammura (Agrupación de Mujeres Muralistas de Argentina) hayan logrado la personería tiene un valor extraordinario”, dice Molina, para quien “si estas propuestas se apuntalan y los espacios de formación crecen, el muralismo en Rosario no solo va a tener cantidad sino calidad”. Afirma que los y las muralistas tienen mucho para decir y contar desde el arte sobre distintos temas de la realidad, como la problemática que sacude a los humedales, afectados por quemas indiscriminadas desde hace varios años. Un tema que, entiende, tiene y tendrá lugar en el muralismo rosarino.
Por eso celebra la aparición con fuerza de nuevas generaciones de muralistas en Rosario. Con mucho para decir y con talento para expresarlo y plasmarlo en las paredes. “Como pasó con la música en los 80, dentro de un tiempo —sueña Molina— vamos a tener una trova de muralistas de Rosario”.
El cursado de la diplomatura arranca en abril y la semana que viene habrá dos charlas informativas abiertas para conocer más sobre la propuesta: la primera será el lunes 21 de febrero a las 20 y la otra el viernes 25 a 18. “Son dos charlas virtuales y en dos horarios distintos, para que nadie se queda afuera y se saquen todas las dudas”, apunta Molina. Para participar hay que anotarse haciendo click aquí. Informes en el email diplomaturamuralismounr@gmail.com
