Viernes 31 de Diciembre de 2021
Un martes de agobio estrena el verano. No es un diciembre cualquiera, hace tres días que se habla de veinte años atrás, cuando estallaron los de abajo. Ser de abajo duele. Marca. En un patio de la Unidad Penitenciaria 6, hay buen clima. Música en vivo, aplausos y palmas. Es el cierre anual del taller de Producción Musical. Pero la ocasión es especial. Actúan Los Propios, un grupo de Cumbia Testimonial, que como internos asistieron al taller y al recuperar la libertad se organizaron como músicos profesionales. Dan shows, componen canciones y se asumen inspiración de cambio para quienes aún están adentro. “Hay que hablar del dolor”, sorprenden al explicar sus letras.
“Con estas políticas públicas buscamos potenciar los talentos y relacionarlos con proyectos de vida, de la mano de organizaciones sociales como Canción Urgente y Manos Urgentes, que piensan a la cultura como trabajo. Los Propios es un ejemplo maravilloso de esto”, dijo entre aplausos la directora del Programa Santa Fe Más y concejala Julia Eva Irigoitia, con un fondo de instrumentos y micrófonos que ofició de escenario. Además, reivindicó el trabajo con personas en contextos de encierro, saldando deudas históricas y creando espacios de formación en oficios, a la sazón, de músicos,
Bajo el toldito ubicado enfrente, la escuchaban los internos que participaron de los talleres de Producción Musical y Textil, que celebraban juntos el cierre de un nuevo año de actividades. La emoción iba y venía entre los presentes. Refrescos, pizzas y masitas. Sol a plomo pero un aire de libertad conciencia adentro, donde el arte como herramienta de transformación social tocaba cuerdas sutiles. Oportunidad, estigma y arengas de cambio fueron ejes de los discursos. Del acto también participaron las autoridades del lugar.
Determinados a no volver
“Mañana va a ser un día especial, vamos a entrar como músicos a la Unidad de donde salimos hace poco, vamos a ver a los chicos que aún están ahí, posta que tenemos mezcla de sensaciones”, coincidieron Ezequiel, Pacha, Chapu y Matías, cantante, tecladista, percusionista y guitarrista de Los Propios, en la terraza del Sindicato de Músicos, donde ensayan, en el marco del Programa Santa Fe Mas, con la coordinación de los músicos Pablo Pino (Cielo Razzo), Ezequiel Choza Salanitro (Los Bardos), Eugenia Craviotto (Mamita Peyote) y Emanuel Fernández (PanGeaNos).
“Esta es la segunda vez que vamos a salir en el diario, la primera fue en Policiales”, bromearon festejando la ocurrencia. No será la primera ni la última alusión a través del humor a lo largo de la entrevista. El tema pesa como los años que pasaron en encierro, calculados en meses, días y horas, densos y eternos. Claro que ahí estaba la pasión por la música y los pentagramas oficiaban de punto de fuga, Sienten que ahora están saldando a favor la balanza, volviendo libres al lugar donde pasaron días “duros, jodidos”, y quieren llevarles a quienes aún están allí “esta otra cosa” que ahora viven. “Para que ellos vean de dónde salió uno y sepan que se puede”, dijeron. Y hablaron de oportunidad, salida y rescate, algo que en sus voces y en sus letras toman la dimensión necesaria.
Estar reinsertados en la sociedad es como un mojón para ellos, miden el tiempo en antes y después, pero “nunca olvidando donde uno estuvo, para no volver a caer al mismo lugar”, afirmaron. Más aún, lo ponen en trazo grueso, están “determinados a no volver”, una convicción que nació en la última mirada al portón de la Unidad, como ellos la llaman, el día que salieron en libertad. Como en las películas, dicen. Y aunque salieron en fechas diferentes, la escena fue la misma.
Los días que dejaron atrás eran largos pero se acortaban si había “algo que te salvaba, en nuestro caso, la música, le mandábamos día y noche y cuando queríamos acordar el celador gritaba para que termináramos”, evocaron. Y traen al frente con lucidez los claroscuros. “También había días que querías dormir veinte horas seguidas, es complicado y la música fue un cable a tierra, un desahogo, por eso estamos muy agradecidos con Canción Urgente”, explicaron. Y ponen énfasis en la tarea de los talleres en situación de encierro, como las capacitaciones, el rugby, la alfabetización con Guillermo Cabruja, solo a modo de ejemplo. “Las organizaciones sociales que vienen ayudan mucho, mucho, ahí te das cuenta de que no estás tirado allá adentro”, acuñaron en una de las definiciones más fuertes de la tarde.
De no ser por estas organizaciones, sienten que el sistema carcelario tendría solo dos actores, los celadores y los presos y una tendencia clara a limitar derechos. “Los talleristas que vienen en un modo rompen un poco las rejas y podemos socializar con gente de afuera, ayudan en la reiserción”, enfatizan. Y no pasan por alto que “esa es la idea también del Servicio Penitenciario, pero a veces no pasa”. Piensan y explican la deuda.
“Nosotros estuvimos allí porque rompimos la ley, pero nosotros también conocemos nuestros derechos y eso a veces no se cumple como tiene que ser, por eso está bueno contar sobre los talleres, si no lo exponemos nunca sale de ahí adentro, si no fuera por ellos no estaríamos acá”, dijeron en la víspera de su actuación en el acto del cierre, el martes 21.
Músicos de oficio
A su manera, cada uno de los integrantes ya traía algún trayecto con la música, alguna experiencia o alguna pasión. “Cuando caí detenido, el tiempo en que no tenía nada que hacer me ponía a escribir, así saqué la primera canción, que se llama Madre querida”, cuenta Ezequiel, y entona a capella: “Cuando estés acá verás que feo es/ no estar con tu mamá que es quien más querés/ estoy acá porque cometí un error/ antes de ir a robar, pensá una sola vez/ si perdés la libertad muy sólo quedarás/ sólo es tu familia quién se va acordar ya que pibe delincuente quién sabe cuándo saldrá/ mi querida mamá yo quiero decirte/ que estando entre rejas todo es muy triste/ quiero mi libertad…”.
Sus compañeros acompañan el canto con gestos en instrumentos imaginarios, tal vez sea un exceso, pero el viento comienza a correr fresco en la terraza de la esquina de Juan Manuel de Rosas, donde un grupo, según sus propias palabras, está cantando desde el dolor, desde el conflicto, desde donde arde. Y agregan al minishow a capella el tema insignia de Los Propios, que se llama Un día especial, porque relata un domingo de visita y da a la vez un mensaje alentador. “No sabemos cómo puede mezclar eso, muestra el dolor pero a la vez el sentimiento, para que otro piense un toque antes”, dijeron con orgullo sus compañeros, asombrados del intuitivo giro dialéctico de los temas.
“Claro que el arte te rescata aunque la última palabra la tiene uno, en mi caso el arte me salvó la vida, directamente, hice un montón de talleres, primaria, secundaria, inglés, rugby, de todo, pero lo que más me motivó fue la música”, explicó Pacha. Para Los Propios, que se llaman así porque cantan sus temas, la música “pone tranquila el alma, te saca de un bajón, es un vicio, la extrañás”.
La charla va terminando porque tienen trabajo que hacer. Dicen que les gustan Los Palmeras, La Repandilla, Damas Gratis, la cumbia santafesina y por supuesto la cumbia que hacen ellos y la forma en que hablan de la vida. En la charla también apareció Dios, a quien le agradecen a coro por haberles puesto a gente “tan buena en el camino”, como los talleristas y el propio grupo. Se van a ensayar, presentarán tres temas en el acto y piensan cerrar con uno que sepan todos, ellos y los compañeros que aún están adentro: “Nunca pero nunca me abandones, cariñitooo”.
El Taller
Entre las ofertas del Programa de Inclusión Provincial Santa Fe Más, que integra Sonia Albelo, está el taller de Producción Musical y Pospenitenciario, que desde 2018, hizo pie en la Unidad N° 6 del Servicio Penitenciario de Rosario, cuando le propusieron al Ministerio de Desarrollo Social, capacitar a los jóvenes que quisieran optar por la música como salida laboral. Incluye trabajar en la composición de canciones, registrarlas en Sadaic, gestionar la grabación e incluso hacerlas conocer a otros artistas, entre otras acciones. En la actualidad tiene 17 participantes, tres de los cuales recuperaron la libertad en los últimos días y pasan a integrar el espacio llamado Pospenitenciario, es decir continuar relacionados con los coordinadores del taller, para seguir extramuros el vínculo con la musica.
El espacio Pospenitenciario resultó un hallazgo operativo y de promoción humana y funciona en el Sindicato de Música, a través de un convenio de su Fundación con el Santa Fe Más. Es el dispositivo que alberga a Los Propios con su Cumbia Testimonial, para ensayar y grabar. “Nosotros le decimos Pop-penitenciario”, dice con sutileza Choza Salanitro, coordinador cultural del Santa Fe Más. A cargo de la coordinación del taller en la Unidad 6 y del Pospenitenciario está Pablo Pino, tarea que suma como tallerista a Eugenia Craviotto. La actividad se realiza en tres horas semanales.
“Llegamos a la Unidad, pasamos la lista de los integrantes del taller, los van a buscar porque están en distintos pabellones, y comenzamos, lo primero que hacemos es escuchar lo que traen para decir, las ideas de canciones, vamos acomodando las voces, pero lo más importante es el lado espiritual”, explicó Pino. Y se entusiasma con lo que se cosecha desde la subjetividad. “No es lo mismo alguien que no puede expresar lo que tiene que decir que quien aprendió a hacerlo, cuando esto se logra, hay un cambio notorio en las personas, nuestra labor es eso”, comentó sobre una dimensión que hace un tallado casi de cristal en sensibilidad y por qué no, ternura.
En el Pospenitenciario, Emanuel Fernández, oficia como una especie de productor de Los Propios, ahora que están sumando fechas y presentaciones en ámbitos culturales de la provincia. Como el cierre de los talleres, por citar un ejemplo. “No es sencillo porque el proceso se está dando de manera rápida, por lo que a veces se produce con lo que hay, los chicos completan con su buena disposición, le ponen muchas ganas y se arreglan, lo viven con mucha emoción, están enfocados totalmente en eso”, explicó.
Canción Urgente
Canción Urgente es un colectivo de músicos y artistas que se unen para realizar actividades solidarias, como el frazadazo con el que se constituyeron como grupo, en 2017. El objetivo es acompañar distintas cuestiones y problemáticas sociales, sumando desde el arte. A través de un convenio con Santa Fe Más llevan adelante el taller de Producción Musical en la Unidad 6 y en la Unidad 5, a través de Cecilia Pinaso, que junto a Maru de Rosas de la organización Mujeres Tras las Rejas coordina el taller de animación de fiestas infantiles, para las mamás detenidas y que cuidan allí de sus hijos, hasta los cuatro años.
Para Salanitro hay un dato de fuerte compromiso social: tanto Pablo como Eugenia son músicos muy conocidos en Rosario, podrían estar en la pileta haciendo canciones pero se involucran en los contextos de encierro porque entienden la música y el arte como una herramienta poderosa de transformación. “La producción no solo implica lo material, producir valores y sentires moviliza, y eso te puede cambiar la vida”, aseguró.
“La experiencia es enriquecedora en todos los aspectos, somos militantes de la profesionalización musical y trasmitir eso a los chicos es gratificante, más en la era de la era de la digitalización y las redes sociales, lo que uno puede crear en su casa se puede difundir, ya casi no se necesita más ser descubierto, hay una democratización muy interesante en los recursos”, explica Eugenia. Y dice que eso permite, desde cualquier lugar donde uno esté, construir un proyecto, un plan de vida y una ilusión.