Miércoles 20 de Julio de 2022
La actividad inmobiliaria no termina de levantar en Rosario. Tras un primer trimestre muy frío, la compra venta de inmuebles se había reactivado entre abril y junio, pero la incertidumbre generada por la renuncia del ex ministro Guzmán volvió a poner todo en el freezer. Así lo relevan los principales actores del sector, en línea con lo que muestran las estadísticas.
Según cifras del Colegio de Escribanos de la segunda circunscripción de Santa Fe, entre enero y junio se registraron 6.605 escrituras, un guarismo apenas inferior al del año pasado (6.558). Tal como se observa en el siguiente gráfico, el comportamiento del primer semestre de 2022 es el peor de los últimos seis años, exceptuando el 2020, marcado por la pandemia.
"Entre abril y junio veíamos más consultas, mayores contactos, más cierres de operaciones. Todo eso se lo atribuimos a la estabilidad del dólar, que venía planchado en el orden de los 200 pesos. Eso hizo que la gente tome las decisiones", comentó Andrés Gariboldi, presidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios de Rosario (COCIR).
En efecto, las estadísticas del Colegio de Escribanos reflejan un segundo trimestre con buen nivel de actividad: en ese período se registraron 3.607 escrituras, un 22% más que durante igual período del año pasado. Ese comportamiento generaba ilusiones respecto a un posible despegue de la actividad, pero la repentina salida del ex ministro de Economía Martín Guzmán generó nuevamente un parate.
Sebastián Dib Kai, referente de la Cámara Inmobiliaria de Rosario expresó que "veníamos viendo cómo mejoraba todo, pero ahora eso se planchó", fundamentalmente debido al movimiento en el valor del billete norteamericano, "que retrajo nuevamente la demanda".
Este subibaja al que viene acostumbrándose no solo la actividad inmobiliaria sino la economía en general se refleja con claridad en la infografía a continuación, donde se observa la evolución trimestre a trimestre en la cantidad de escrituras registradas. Como se vislumbra, hace varios años que no solo no hay un crecimiento sostenido, sino que además ya queda cada vez más lejos el nivel obtenido hacia 2018, cuando se registró un pico.
Consultados respecto al tipo de operaciones que se registró durante la primera parte del año, ambos entrevistados sostuvieron que en la amplia mayoría de casos se trató de productos terminados antes que inversiones de pozo. "Un ejemplo es aquellos que tenían algún dinero ahorrado y querían salir a la búsqueda de algo más grande, pasar por ejemplo de un departamento de dos dormitorios a uno de tres", describió Gariboldi.
"También detectamos más movimiento de gente que se quiso mudar a zonas verdes, como Funes o Roldán, o incluso adquisición de terrenos en esas ciudades para luego construir", sumó Dib Kai.