Ingresan a una vivienda y asesinan a tiros a un adolescente de 17 años
Una versión indica que los tiradores entraron al kiosco de la madre, pidieron gaseosa y luego se metieron en la cocina donde estaba el chico

Lunes 12 de Junio de 2023

Los dos hombres, de unos 25 años, llegaron pasadas las 21 del sábado a un pasillo de Juan Pablo II al 2700. Bajaron de una moto, entraron a un pasillo, preguntaron y finalmente caminaron unos metros hasta un kiosco iluminado por guirnaldas. “¿Me da una coca?”, pidió uno de ellos a la mujer que atendía. Cuando ésta fue a buscar la botella los clientes se metieron en la cocina de la casa y encontraron a Uriel Valenzuela, el hijo de la dueña, sentado a la mesa. Entonces, sin dudar, le dispararon al menos tres veces. El pibe de 17 años cayó malherido y una hora y media después murió en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca).

Media hora después del ataque personal de Homicidios de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) llegaron al lugar y los vecinos les indicaron la casa con una puerta de chapa asegurada por un candado donde Verónica vivía con su familia y atendía su kiosco. La mujer les contó a los efectivos que estaba con su hijo Uriel cuando escucharon el timbre y que al salir el chico le “efectúan los disparos, al salir encontró a su hijo tirado en el piso con mucha sangre”. Los vecinos llamaron al 911 y un móvil policial trasladó a Uriel al Heca, donde murió.

La versión aportada a la AIC no coincide con lo que el barrio contaba ayer a la tarde. Todos los vecinos sostuvieron que Uriel “era un buen chico, trabajador” aunque algunos reparaban en que “tenía una mala junta en la zona del barrio Santa Lucía” y aseguraban que “lo vinieron a buscar a él”.

“Cerca de las 21.30 llegaron al pasillo de al lado de donde vive Verónica dos tipos en una moto blanca de 100 centímetros cúbicos, bajaron y fueron hasta un ranchito, pero no encontraron el kiosco. Salieron y volvieron a entrar al pasillo donde vivía el chico. Entraron y lo mataron”, contó un antiguo vecino que sin querer escuchó esa versión de varios testigos de la escena.

Laberinto  

El lugar donde mataron a Uriel es un enclave muy humilde y laberíntico a metros de Juan Pablo ll y 27 de Febrero, con entrada por distintos pasillos. Una de las versiones sitúa el motivo del ataque en la geografía de la zona. “Esto es Belgrano Oeste y acá la cosa está mal pero no tanto. El pibe era re bueno y no vendía drogas ni nada. Estaba estudiando peluquería y si ibas a la casa te cortaba el pelo. La ayudaba a la madre en el kiosco también y tenía tres hermanitos más chicos. Terminó la secundaria creo y la madre trabaja todo el día. Lo cuidaba al chico, pero él tenía junta en Santa Lucía, por ahí tuvo un problema en ese barrio”, contó un residente de la zona. Varios vecinos coincidían en que era un buen chico, que estudiaba y “no vendía”.

“Por acá hay mucha droga, es una cagada. Pero este pibe era bueno. Hace como un mes mataron a uno por calle Brasil, dicen que ese vendía, pero este pibe no. Yo lo conocía, era buenito”, relató otro vecino que se lamentaba por lo ocurrido mientras armaba un cigarrillo de marihuana.

El homicidio al que se refería ese vecino fue el Yair Márquez, también de 17 años, ocurrido la tarde del 29 de abril. Eran las 17.30 de ese día cuando el pibe, que no era del barrio, fue alcanzado por dos disparos que le ingresaron por el tórax y la espalda. Un vecino lo llevó en su auto al Policlínico San Martín adonde el chico llegó muerto.

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Esa tarde trascendió que Yair vivía en una casa abandonada y que quien le disparó era un hombre de la zona. Otros comentaron a La Capital y de forma casi burlesca: “Acá ayer no mataron a nadie”. Pero el parte policial era implacable: el joven, que tenía domicilio en Campbell al 4300, fue asesinado allí.

Cámaras

Los efectivos de la AIC que investigan el crimen de Uriel a las órdenes del fiscal Ademar Bianchini realizaron un relevamiento de cámaras de vigilancia en la zona y no hallaron ninguna. Sin embargo no descartaron relevar las ubicadas por los ingresos a Juan Pablo ll desde otras avenidas. De la puerta de la casa, en donde no había el domingo por la tarde marcas de sangre, recogieron tres vainas servidas. Cuando los efectivos de la AIC fueron al Heca para tomar contacto con los familiares de Uriel, según el parte policial “ninguno estaba dispuesto a brindar información” y se encontraban “en estado de nerviosismo y alterados”.