Domingo 14 de Mayo de 2023
El Ministerio de Economía cambió el orden de prioridades. Mientras que en enero y febrero de 2023 el peso se devaluó a un ritmo del 5,5 por ciento mensual, en marzo al 6,0% y en abril al 6,5%, en mayo se está devaluando a un ritmo de 8,3%. Eso habla a las claras que el gobierno cambió las preferencias y ahora busca un tipo de cambio más alto.
Si lo llevamos a tasa efectiva, está devaluando el peso a un ritmo de 260,3% anual. Esa tasa es superior a lo que rinde una letra de tesorería del gobierno nacional, que se puede adquirir en bancos y agentes de bolsa a un plazo de 49 días y rinde el 146,3% anual. También supera a la tasa efectiva de un plazo fijo, que se ubica en el 140,4% anual.
Si tomamos la inflación mensual y la inflación de abril, la tasa efectiva anualizada da 138,2% anual.
Como se puede apreciar, la tasa de devaluación hoy supera holgadamente a las tasas de interés que ofrece el mercado y se ubica por encima de la tasa de inflación, algo que es casi una herejía para la liturgia peronista, y se aproxima a un pedido del FMI.
Si a esa condición que le impone el organismo internacional se le suma el fuerte aumento en las tarifas públicas, podríamos decir que el acuerdo con el FMI está a un paso de cerrarse.
Luego de repasar el mapa de tasas que nos devuelve el mercado, es interesante observar las proyecciones de inflación que nos devuelve el Relevamiento de Expectativa de Mercados del Banco Central. La media se las consultaras avizora una inflación de 146,7% anual, mientras que el top 10 de las consultoras que más aciertos realizan espera una inflación de 158,3% anual.
En ambos casos, esperan un dólar mayorista a doce meses que se ubicaría entre $ 617,5 y $ 574,50 (eso implica una devaluación esperada de 177% y 158%, respectivamente). Parece un nivel elevado, pero no lo es, teniendo en cuenta lo que cotiza el dólar futuro a abril de 2024, que se ubica en $ 750. Comparado con el valor del dólar mayorista, hoy nos da una tasa implícita de 228,51% anual. De eso se desprende que es probable que los pronósticos de la media de mercado y el top 10 de las consultoras podría haberse quedado corto y el mes próximo estén recalculando la expectativa de inflación y devaluación futura.
Conclusiones
• El gobierno está devaluando a un ritmo mayor que la inflación para recuperar la competitividad perdida y hay reducción de subsidios para achicar la brecha fiscal. Típica medida impuesta por el FMI.
• Resulta altamente probable que la inflación alcance niveles superiores a 200% anual, si con el correr de los meses los alimentos no detienen su escalada alcista. Por otro lado, la Argentina necesita dólares y está obligada a devaluar el peso, lo que tendrá su impacto en los precios internos.
• A doce meses, el dólar mayorista puede subir más que los dólares alternativos (MEP, CCL y BLUE). Por ende, lo ideal es tener cosas y no cargarse con billetes.
• Si un nuevo gobierno planea un programa de reducción del déficit fiscal, salida del cepo y un programa de rebajas impositivas a futuro, es altamente probable que tanto los bonos argentinos como las acciones sean una inmejorable oportunidad de compra.
• La economía real tiene por delante un camino complicado, el mundo financiero opera mirando las expectativas, de allí que podemos ver un divorcio entre la economía real con malos indicadores, mientras que bonos y acciones podrían realizar un rally alcista importante desde la segunda quincena de mayo en adelante.