Jueves 05 de Enero de 2023
Si bien la adopción de algunas medidas detuvo la escalada de estafas bancarias, el fenómeno está lejos de desaparecer. Por el contrario, ahora mutó y comenzó a afectar la operatoria de algunas empresas, que sufren en carne propia las debilidades de un sistema aún en formación. Así lo advirtieron desde el Instituto de Derecho Informático, Industrial y de la Tecnología del Colegio de Abogados: sostuvieron que hay una tendencia creciente de "empresas que son víctimas de situaciones que antes se veían en personas físicas".
Federico Tjor, titular de la entidad, aseveró: "Tenemos muchas demandas en trámite" de firmas que vieron alterados sus saldos bancarios, a través de técnicas de estafa "que se van sofisticando". Referentes del ámbito privado confirmaron la recepción de algunas denuncias, aunque por ahora se trata de casos aislados: "Lo que está claro es que las empresas tienen que invertir cada vez más en seguridad informática", indicó Edgardo Moschistta, presidente de la Federación Gremial del Comercio e Industria (Fecoi).
Las principales afectadas, según describió Tjor, son las pequeñas y medianas empresas: "Las grandes compañías tienen un movimiento bancario mucho más controlado puertas adentro, además de que muchas veces poseen una seguridad adicional brindada por las entidades financieras. Ello no se da en las pymes, un universo enorme que comprende las que van entre el negocio hogareño y la profesionalización", explicó.
La mecánica de las estafas varía según el caso. En ocasiones, se repite lo que se conoció durante la pandemia: empleados que son engañados y terminan entregando contraseñas o credenciales, que luego son utilizadas por terceros. En otras, los artilugios son tan complejos que se habla de "robos fantasma", pues ni peritos forenses lograron descifrar cómo se generaron algunas transferencias.
"Aquí el problema es que los bancos no están actuando debidamente en el control del perfil transaccional de sus clientes. Si uno se encuentra con que en la operatoria tradicional de una firma está el pago de proveedores y la liquidación de salarios, y de repente aparece una CBU extraña a la que se transfieren dos pesos menos que el límite máximo, eso acá y en la China es un movimiento anómalo. El Banco Central ordena que este tipo de cosas hay que frenarlas, y los bancos muchas veces no actúan en consecuencia", aseveró Tjor.
Para el presidente del Instituto de Derecho Informático, Industrial y de la Tecnología, los casos de empresas "antes eran los menos y ahora se empezaron a ver con mayor frecuencia". Como ejemplos, citó el caso de una firma a la que le sacaron el dinero completo del pago de salarios, un día antes del pago, así como otra a la que le extrajeron el capital que tenían destinado a la compra de equipamientos.
Las demandas ya comenzaron a generar expedientes en Tribunales. Allí les espera un largo camino, ya que a diferencia de las realizadas por personas físicas -alcanzadas por la ley de defensa al consumidor-, las denuncias de empresas tienen un proceso ordinario, que acarrea tiempos mucho más extensos. Si bien no hay firmas que hayan quebrado por estos eventos, Tjor advirtió que "las pymes no tienen una masa de dinero dando vueltas, como sucede en el caso de las grandes. Se les genera un daño terrible, donde muchas veces las obligan a postergar inversiones o incluso a tomar préstamos para soportar las pérdidas".
Atentos
Consultados referentes del ámbito privado, señalaron que de a poco se van conociendo casos, aunque no de forma generalizada, por lo que hoy no está en la agenda de las principales preocupaciones. Ello no quita que sigan de cerca el tema, pues son conscientes de que la digitalización seguirá generando nuevos desafíos.
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"Se comenta esporádicamente, pero no puedo puntualizar que es algo que preocupe realmente", dijo Ricardo Diab, presidente de la Asociación Empresaria de Rosario. Edgardo Moschitta, titular de la Federación Gremial del Comercio e Industria (Fecoi), puntualizó que "hay casos", pero que al no ser centro de recepción de las denuncias no poseen un panorama completo.
Por fuera de las señaladas en este artículo, Moschitta reseñó otras mecánicas de estafas a empresas que supo escuchar en el último tiempo. Por un lado, el uso indebido del Débito Inmediato (DEBIN), que en teoría agiliza transacciones pero ha sido utilizado para realizar engaños. Por otro, casos de "secuestro de servidores", donde hasta se ha pedido rescate para devolver su manejo.
"Lo que está claro es que las empresas tienen que invertir en seguridad informática", indicó el titular de Fecoi, quien agregó que "hay de todo en la red dando vueltas, por lo que está latente todo tipo de estafas a través de medios digitales".