Martes 08 de Febrero de 2022
Hicimos unos cuantos conciertos con Luis en dúo en un tiempo ya cercano a su partida. Hubo cerca de una docena tocando los dos solos en todo el país. También fuimos a tocar a México, al DF, estuvimos en la TV. No conozco los motivos por los que Luis decidió hacer eso, yo no tenía ninguna injerencia en las decisiones. Sé que él disfrutaba tanto tocar con la banda entera como así en un formato más tranquilo, lo que le permitía hacer un repertorio más íntimo.
Recuerdo mucho el concierto en el Parque España porque es el último al aire libre en Rosario. Me viene a la memoria levantar la cabeza y ver la multitud impresionante alrededor del escenario y cubriendo las escalinatas. Me acuerdo especialmente del respeto y la admiración de la gente, el silencio profundo durante los temas, en una formación sin batería y sin bajo.
Pienso que me pasaba lo mismo antes de tocar con él. Ir a verlo a un concierto y que tocara con la Ovation, él con la guitarra en el escenario, nada más. La gente que iba a verlo en vivo sabía que era una persona constantemente cambiante. Una vez fui a escucharlo a La Falda y tocó de esa forma todos los temas de “La la la” que aún no había salido. Su premisa era siempre hacer algo diferente y lo que tenía ganas.
Aquel concierto en Rosario es para mí muy particular. Lleva la carga de haber sido en mi ciudad natal, de tener enfrente a esa cantidad de gente entre la que estaban mis familiares y amigos, muchos de ellos con los que nos habíamos hecho fanáticos de él otrora, bastante antes de imaginar que iba a tocar con él.
Y lo que se queda conmigo es cómo él lograba esas atmósferas. Tocar lo que quería frente a una multitud callada, atenta a las letras y a cada cosa que va ocurriendo. Cuando estaba tocando, yo trataba de concentrarme en la música y en hacerlo lo mejor que podía. Pero era imposible no captar lo especial de esos ambientes que él construía.
Por supuesto que el repertorio lo elegía él y me pasaba la lista para que ensayáramos los temas. Me suelen preguntar con qué disco de Luis me quedo y no soy capaz de elegir. Lo mismo me pasa con los temas. Con Los Beatles me ocurre igual. Quizás de los que hicimos esa noche puedo decir que me gustan mucho “Lago de forma mía”, “Ciénaga dorada” y “Luna nueva”. También “Crisantemo”, corto y con esa letra tan emocional.
Cuando hablamos de estas cosas siempre me enfoco en que a Luis lo que más le interesaba no era que trascendieran sus gustos o sus cuestiones personales, sino su obra. Que su obra a la gente le llegue, que se transmita y se siga transmitiendo. Rememorar esa noche ante tanta gente, frente al río es una forma de aportar desde hoy a eso que él pretendía para su música.