Viernes 08 de Julio de 2022
La reciente denunciada ingresada ante Fiscalía, en la que se pide investigar por presunta asociación ilícita a diversos actores vinculados a Vicentin, puso nuevamente en el ojo de la tormenta a KPMG, la firma encargada de auditar sus balances hasta 2019. Conforme fue pasando el tiempo, fue cobrando fuerza la idea de que la consultora -una de las big four a nivel global- tuvo un rol fundamental en la crisis. Algunas fuentes consultadas por este medio incluso fueron más allá, planteando que lo sucedido guarda similitudes con el caso Enron, uno de los escándalos más grandes en la contabilidad mundial.
KPMG era la firma responsable de otorgar un sello de confianza a los números de Vicentin. Sin su consentimiento, muchos de los actuales acreedores del concurso preventivo no estarían hoy en ese lugar. "No hubieran contratado con ellos de la forma que lo hicieron", se lee en una de las 50 demandas que se presentaron ante el fuero civil y comercial, en las que se reclama a la consultora una reparación por su rol en el default de la agroexportadora. Esas denuncias se encuentran hoy a la espera de que la Corte defina qué juzgado debe tratarlas, luego de que jueces de Rosario y Reconquista se declaren incompetentes.
En un escrito presentado en la convocatoria a través de uno de sus socios, KPMG buscó despegarse de la crisis, planteando que "por no poder suministrarnos la información" relativa al balance 2019 (el último antes del default), su relación con la agroexportadora había concluido. En el texto indicó que las tareas para la auditoría de ese año se habían suspendido cuando aumentó "el riesgo de asociación", que creció luego de la declaración de cesación de pagos.
La pregunta que subyace es ¿para qué estuvo KPMG si se plantea ajena al conflicto? Resulta por demás evidente que la consultora debió haber advertido las irregularidades que a esta altura del expediente casi nadie niega. Las denuncias en la Justicia hablan de una negligencia por parte de la empresa, al convalidar balances "con un defecto manifiesto en la metodología de registración contable", así como también por "no conservar dentro de los papeles de trabajo" los listados de stock de contratos a fijar.
La auditoría forense que actuó en la convocatoria no dejó lugar a dudas: la empresa no registró en sus pasivos operaciones abiertas con precios a fijar, por cifras que se ubicaron en torno a los 858 millones de dólares entre los años 2017 y 2018. ¿KPMG no vio nada de todo esto?
"Si verdaderamente el trabajo que desplegaban lo hacían de manera responsable y objetiva, los responsables de KPMG jamás debieron emitir semejantes opiniones ni avalar lo que a todas luces se sabía falso con el consiguiente riesgo involucrado sin una premeditación previa con los directivos de Vicentin y sus aliados. Por lo expuesto sostenemos que los auditores de KPMG deberían responder al sospecharse que su actuación dio lugar a una contribución o reforzamiento accesorio de las conductas delictivas de los imputados, redundando en la producción del resultado. Por lo que solicitamos se investigue que rol le cupo a KPMG Argentina S.A. y a KMPG Internacional a través de sus responsables de cuentas, en la organización delictual que en la presente proponemos", plantea la denuncia penal presentada esta semana en Fiscalía, en la que se pide investigar una posible asociación ilícita en torno al default de Vicentin.
Como se dijo anteriormente, además de la demanda penal existen un grupo de 50 en el fuero civil y comercial, por daños y perjuicios, en el que KPMG forma parte de los sujetos demandados, junto a los directores titulares de Vicentin y sus síndicos. Al igual que en el expediente concursal, su suerte está atada a una decisión de la Corte, que debe definir en qué jurisdicción se tramitan.
"La función de KPMG en este fraude ha sido fundamental. Sea como consecuencia de omisión o negligencia grave, en los procedimientos que ha diseñado o en el nivel de exigencia en el cumplimiento de los mismos, lo cierto es que el sello que representa KPMG es lo que convalidó esta gran estafa", declaran los damnificados en la demanda civil.
¿El Enron argentino?
Aunque se trata de casos disímiles, hay quienes señalan que el de Vicentin puede presentarse como un nuevo "caso Enron", debido a que en ambas ocasiones hubo problemas vinculados a la contabilidad de la empresa en crisis.
Enron fue empresa estadounidense de energía con sede en Houston, que por varios años -según se reveló hacia 2001- generó lagunas de contabilidad, entidades de propósito especial e informes financieros pobres, que escondieron millonarios montos en dólares. Cuando esas prácticas se conocieron, la firma fue a la quiebra y arrastró a su auditora externa, Arthur Andersen, que desapareció en 2002.
La caída de Arthur Andersen ocurrió cuando, a raíz del caso Enron, fue sentenciada por los tribunales federales de Houston por delitos de obstrucción a la justicia, y de destrucción y alteración de documentos. Si bien en 2005 la Corte Suprema terminó absolviendo a la firma, nunca pudo recuperarse de la perdida de prestigio y fue uncapaz de retomar la actividad.
Seguramente desde KPMG vean forzado transpolar ese escándalo a estas latitudes. En la denuncia civil, sin embargo, se lo afirma sin medias tintas: "Vicentin es el Enron argentino".