Miércoles 22 de Diciembre de 2021
Cuatro años antes, en aquel 1978 en Argentina, se quedó con ganas de jugar. Ocho años después, en México 86, alcanzó su real dimensión, la de mejor jugador del mundo. En el medio, en España 1982, Diego Armando Maradona jugó su primer Mundial de selecciones mayores y no logró destacarse. Tenía 21 años, era el incipiente mejor futbolista del mundo e integraba el conjunto argentino que de la mano de César Luis Menotti y gran parte de los campeones defendían el título. Igual, aún no era el Diego pleno para una competencia de primerísimo nivel. Llevó la camiseta 10 celeste y blanca. Jugó al lado de Mario Kempes, del Pato Fillol, de Daniel Passarella, pero un arranque torcido con derrota ante Bélgica complicó el andar Argentino, con el tropiezo ante Italia y una triste despedida ante nada menos que Brasil y con Maradona viendo la tarjeta roja que le mostró el árbitro mexicano Mario Rubio por su falta inexplicable en el mediocampo a Batista. Pero Diego tuvo revancha, la buscó y fue el mejor para siempre.
Argentina no llegó a España de la mejor manera. No era el gran candidato. Tenía un gran equipo, pero falló. Maradona estaba en nivel ascendente, pero desde su juventud. Venía de ser campeón con Boca en la primera mitad de 1981. Y de jugar cuanto partido pudiera para recaudar el dinero que pagara su valor futbolístico. Con la camiseta xeneize y en la selección. Con giras por cualquier lugar del mundo, porque todos lo querían ver en acción.
Ya desde un año antes del Mundial de España empezó la presión para que Maradona fuera el mejor. Y él mismo se la impuso.
“Espero no defraudar a Menotti y a mis compañeros”, dijo Diego y se escribió en el diario La Capital del lunes 17 de agosto de 1981, cuando la selección argentina viajó a una gira por Europa.
Un 1-0 a Valencia (gol de Ramón Díaz por una “genialidad de Maradona”), un 2-0 a Hércules (dos goles de Ramón), un 5-3 a Fiorentina en el que marcó el 4-3 a los 69' (“cabeceó Kempes hacia la derecha, y allá tomó la pelota Maradona, enganchó hacia adentro dejando en el camino a Sachetti y con un shot alto marcó el cuarto tanto”) y selló el resultado a los 71' (buena maniobra asociada por derecha que inició Barbas y que Maradona se encargó de concretar).
Siguió con una derrota ante Barcelona (su destino tras el Mundial) y con la camiseta de Boca perdió 2-0 con Zaragoza (a los 68' Valdano marcó para los españoles), le ganó 3-1 a PSG (obvio, nada que ver con el hoy equipo de Messi) y marcó de tiro libre el empate parcial en el triunfo por 2-1 ante Milan.
En el regreso al fútbol argentino jugó el Nacional 81 con la camiseta de Boca pero lo hizo en 12 de los 16 partidos (lo expulsaron 2 veces), marcó 11 goles (4 de jugada, 2 de cabeza, 2 de penal (no erró) y 3 de tiro libre).
En el medio, llevó a su papá a EEUU para darle el gusto de ver boxeo en la pelea Tommy Hearns - Ray Sugar Leonard.
También tuvo un cortocircuito con Menotti y la selección, cuando en octubre quedó desafectado momentáneamente de la selección por no querer concentrar. Aunque Diego, al bajarse de su flamante coupé blanca de marca alemana, dijo: “Por más que quieran que hable mal de Menotti, no lo voy a hacer. Voy a hablar con él porque es un técnico bárbaro y una gran persona”. Eso sí, aclaró: “Si estuviera en lugar del técnico le daría permiso a Maradona y le permitiría jugar todos los partidos”, cuando el 10 ya hablaba en tercera persona, como diferenciando a Diego de Maradona.
Y justamente Hugo Orlando Gatti tiró una frase precisa: “Maradona puede estar equivocado pero hay que colocarse en sus 20 años. Hay que comprenderlo y perdonarlo si comete algún error”.
En La Capital del día 23 se escribió: “Aceptó Menotti la explicación de Maradona”. Y añadió: “Conversó conmigo y me dijo que por problemas particulares que lo afectan anímicamente no desea concentrarse para los próximos partidos internacionales. Cuando supere esos problemas se reincorporará al plantel. El va a decidir el momento de hacerlo”.
A todo esto, en los primeros días de noviembre el que habló fue Pelé, que manifestó: “Maradona está perdido con el éxito y la fama porque le faltan buenos asesores”.
Otra vez los medios le “tiraron la lengua a Menotti”, quien al referirse al 10 sentenció: “No voy a negar la importancia de Maradona en lo futbolístico, pero no creo que en lo anímico se note mucho, diría para nada. Creo que el grupo lo puede fortificar mucho más que él al grupo, porque aquí hay gente con mucha más experiencia, con más sufrimiento”.
En el diario del viernes 18 de diciembre la noticia fue que Menotti designó un plantel de 25 jugadores para trabajar desde el 14 de febrero pensando en el Mundial de España, obviamente con Maradona.
Antes, los primeros días de enero del 82, viajó a una gira por EEUU y Japón recaudatoria de dólares para un Boca que estaba en ruinas, ya sin Silvio Marzolini como DT, con Vladislao Cap en su lugar. Jugó 8 partidos, ganó 7 y empató 1. Convirtió 8 de los 14 goles xeneizes y Boca cobró un promedio de 100.000 dólares por partido, cuando le adeudaba tres meses de sueldo al plantel.
“Boca me necesita y estoy obligado como todo profesional a poner el hombro para que la institución salga de la difícil situación económica por la que está pasando”, indicó Diego.
El 16 de febrero la selección argentina empezó su preparación para el Mundial de España. El 9 de marzo jugó en Mar del Plata en un 0 a 0 con Checoslovaquia, el 24 con Alemania Occidental 1-1. En abril, el 14, en el estadio de River también igualó 1 a 1 ante la Unión Soviética. El 5 de mayo obtuvo una victoria por 2 a 1 ante Bulgaria, en cancha de Vélez. El miércoles 12 de mayo en Rosario, en el Gigante de Arroyito, derrotó 1-0 a Rumania y el 26 de mayo le ganó 1-0 a Benfica, en cancha de River. En todos jugó Diego, pero no marcó goles. Encima, en ese partido “sufrió un desgarro en el muslo posterior de la pierna derecha. Está en duda para el debut”, se escribía haciendo referencia a la palabra del doctor Rubén Oliva.
En junio el seleccionado ya estaba en España (viajó el 28 de mayo), mientras en Argentina la guerra de Malvinas golpeaba demasiado fuerte (el titular de la tapa de La Capital decía: “Intensos combates en Darwin y Ganso Verde), muy duro.
Y en el diario del sábado 5 de junio se confirmó el pase de Diego: “Maradona estampó la firma en el contrato que lo liga por seis años al Fútbol Club Barcelona, que deberá abonar casi 13 millones de dólares por el pase. El jugador viajó con su novia y su apoderado para concretar esta operación que le reportará 3.500.000 dólares y otro millón y medio por la remuneración que sumará en los seis años de contrato. Además de estos aportes, Barcelona pagará 5.900.000 dólares al club Argentinos Juniors y 2.000.000 de igual moneda a Boca Juniors, lo que hace un total de 12.900.000 dólares”.
Las noticias llegaban al país solo sobre lo futbolístico. De la guerra, el gobierno militar que entonces conducía como presidente Leopoldo Galtieri era tan parcial como inexacto. Claro, este es un tema que excedió a Maradona.
El todavía juvenil Diego, que jugó su primer Mundial con 21 años, ilusionaba a todos desde lo futbolístico. Pero no fue su Copa del Mundo, más allá de que llegó bastante golpeado y cansado de jugar a cada rato con la selección y Boca. Igual, “un locuaz y distendido Diego señaló: «No siento rastros del tirón que tenía en el muslo derecho. Estoy recuperado, gracias a Dios y al doctor Oliva. Y no solo voy a jugar sino también les digo que voy a jugar bien”.
Debut mundialista
Llegó el día: domingo 13 de junio. La hora: a las 15 de argentina (las 20 de España). El lugar: el Nou Camp de Barcelona. No acompañó el resultado: 0-1 contra Bélgica. Tampoco el rendimiento de Maradona: una marca personal.
Salió a la cancha con la camiseta 10. Por eso Mario Kempes debió utilizar la 11. A Ramón Díaz le tocó la 6 porque Gallego usó la 9 (casi todos los números iban por abecedario, como en el 78, por eso varios repitieron).
Los dirigidos por César Luis Menotti fueron 9 campeones mundiales de 1978 y los dos pibes campeones mundiales del seleccionado juvenil en 1979.
Fillol; Olguín, Galván, Passarella y Tarantini; Ardiles, Gallego y Maradona; Bertoni, Ramón Díaz (Jorge Valdano) y Kempes. Suplentes: Baley, Van Tuyne, Barbas y Patricio Hernández.
El gol belga fue marcado a los 62' por Vandenbergh y el título del comentario del eviado de La Capital reflejó: “En mediocre cotejo, Bélgica ganó bien”.
Y en el comentario se destacó una acción de Diego: “A los 75' la suerte le dijo no a Maradona primero y luego a Kempes. Fue un tiro libre de la reciente adquisición del Barcelona, que hizo estrellar la pelota en el travesaño. Del rebote, la tomó Kempes y el arquero se lució al desviar el remate del número 11”.
Mientras que en el análisis jugador por jugador se escribió: “Una pierna fuerte de Baecke, superado el primer cuarto de hora, fue aparentemente el factor que terminó con el talento de Maradona”. Y el entrenador de Bélgica, Guy Thys, reconoció: “Nunca antes había establecido un marcaje especial sobre las grandes figuras”. Mientras que al otro día, Pelé lo criticó: “Sinceramente no esperaba que Diego Maradona jugara a tan bajo nivel”.
Se esperaban declaraciones de Maradona, pero le tocó ir al antidóping (nada que ver con lo del Mundial de EEUU 1994) junto a Tarantini y en la conferencia de prensa habló Menotti: “Argentina no actuó de acuerdo con lo que pretendíamos. Pero de todas maneras no mereció ser derrotado, hizo méritos para un empate. Y entiendo que el gol de Bélgica fue en evidente posición adelantada”.
4-1 a Hungría, con 2 goles del 10
El viernes 18 de junio no cabía otro resultado que vencer a Hungría, en Alicante, y fue goleada por 4 a 1. La misma formación con Valdano por Ramón Díaz, que estuvo en el banco. Los que ingresaron durante el juego: Barbas por Tarantini y Calderón por Valdano.
“Contundente victoria con fervor y garra”, fue el comentario principal de La Capital. y Menotti esgrimió: “Maradona es un gran jugador, pero necesita del equipo tanto como el equipo necesita de él”.
En el comentario del juego, este diario reflejó “la pegajosa marca de Sallai sobre Maradona. Pero nuestro 10 lo paseó por todo el frente de ataque, al aparecer como extremo izquierdo o derecho indistintamente, arrancando desde atrás junto a Gallego, Kempes o Ardiles, sorprendiendo por el centro del ataque o jugando como un solitario contragolpeador”.
A los 27' abrió el partido Bertoni, a los 28' Maradona marcó el segundo (casi cayéndose, de cabeza, luego que el arquero Meszaros no retuviera un remate de Bertoni), en el minuto 57 llegó el tercero con grito de Diego (tras una doble pared con Kempes, con un disparo rasante al palo derecho del arco húngaro) y a los 61' Ardiles hizo el cuarto. Descontó a los 76' Poloskei.
No lo dejaron en pie
“Cada vez que Maradona tocaba la pelota, Rodríguez lo derribaba”. “Fuerza y deslealtad fueron los argumentos del oponente”. Las principales consideraciones en torno a Maradona en el tercer partido en España 82. El miércoles 23 de junio fue 2-0 ante El Salvador, con goles de Passarella de penal (23') y Bertoni (53').
Poco más se destacó de este partido en el que Argentina estaba obligado a vencer para acceder a la segunda fase. Y sobre Maradona el análisis fue: “Empeñoso. Buscando por todos los sectores, sacando a relucir en cada momento su genialidad. Pero lo suyo no rindió frutos, ya que cada vez que tomaba contacto con la pelota era derribado”.
Gentile lo neutralizó
El martes 29, La Capital tituló: “Nueva frustración ante Italia”. Derrota por 2 a 1 que llegó con goles de Tardelli (56') y Cabrini (74'), más el decuento de Passarella (74').
En el primer tiempo Argentina había empezado mejor. “Un pase de Maradona a Díaz culminó con el remate de éste, que Zoff muy exigido, logró desviar sobre el travesaño”. Pero prevalecieron las marcas personales de Italia, y Maradona era víctima de las incontables infracciones de Gentile (dispuesto a neutralizarlo cualquiera fuera el medio) ante la ineptitud de un árbitro complaciente (el rumano Nicolae Rainea), sin personalidad”.
Igual, Diego pudo cambiar la historia en la jugada previa al segundo gol italiano, porque “tras el disparo de Maradona que rebotó en el poste derecho había de sobrevenir la escapada de Rossi que Fillol logró conjurar, pero Cabrini terminó la jugada en gol”.
Adiós con roja ante Brasil
La selección argentina no pudo con Brasil y sufrió un duro 3-1 el viernes 2 de julio, en el Sarriá. Es que a los 12' Zico desequilibró el cero, a los 66' Serginho aumentó y a los 73' Junior sentenció el partido. La conquista a los 88' de Ramón Díaz no sirvió de nada. Quedó en la estadística como la tarjeta roja que el árbitro le mostró a Maradona por golpear en el mediocampo a Batista.
En el análisis individual sobre Maradona se escribió: “Volvió a defraudar”. Fue eclipsado por la marcación de Toninho Cerezo.
Y Diego habló, respondió: “Creo que no he defraudado, aunque acepto que no he jugado como puedo hacerlo”.
Mientras que al regreso, al 10 le dijeron que Pelé había dicho que era “un inmaduro aún”, y respondió: “Pelé habla demasiado. Debería cerrar esa boca que tiene. Yo no creo que lo mio sea falta de madurez. Lo que pasa es que no se dio para Argentina y no se dio para Maradona. Pero yo soy joven y el fútbol da revancha”.
Clarito no. Teléfono para Pelé. En cuatro años, en México 86, Maradona le respondió con la pelota en sus pies, el gol gritado como un barrilete cósmico y la Copa del Mundo en sus manos en la vuelta olímpica, con la que llenó de gloria a este pueblo.