El poder de un peluche

La gran demanda de la mascota oficial del evento demuestra adhesión de las familias al evento social y deportivo. El Gobierno de Santa Fe apuesta todo

06:10 hs - Lunes 21 de Septiembre de 2026

El gobernador Maximiliano Pullaro ve un Capi y lo abraza. O debería. No es para menos porque la mascota oficial termina sintetizando el éxito de los Juegos Suramericanos en Rosario: una avalancha de chicos estrechando con los brazos al peluche por las calles y el Fan Fest.

El furor por el capibara caricaturizado, hecho en China, de 25 mil pesos en la tienda oficial, suave y de cara amistosa, se convirtió inesperadamente en un plus que demuestra que la familia conectó con la competición y el encuentro. Tanto que se agotaron y tuvieron que reponerlos. La recaudación va a asociaciones civiles.

De haberlos regalado, en un impulso de proselitismo de otras épocas, hubiese llegado a los chicos que no pueden acceder; claro, sin el valor del entusiasmo genuino de compra. Una vieja discusión de sociología del consumo y política.

Lo cierto es que un simple peluche también le suma al gobierno provincial en su búsqueda incesante de empuñar a los Juegos como la síntesis de la gestión. Una apuesta para condensar el plan de su mandato: ciudad pacificada, orden y Estado funcionando.

Capi y los Juegos Suramericanos

Por supuesto que los Juegos tienen su objetivo político para el gobierno provincial: que sean una bisagra para la imagen pública de Rosario y validen la gestión en términos de seguridad.

Como consecuencia, que se posicione a la ciudad en la agenda nacional de los grandes eventos culturales y deportivos. De paso, Pullaro podría aprovechar la visibilidad para ubicarse como un gobernador que se pone al frente de semejante movida deportiva. Hasta reunió a sus pares de Córdoba, Chubut y Corrientes para mostrar su fiesta.

Justamente, el gobernador transita el momento que tanto diseñó. Y, como se trata de un punto cumbre, acelera a fondo y centraliza el operativo Juegos para que nada se escape. De hecho, pidió que todos los ministerios pongan parte de sus funcionarios a trabajar en los Juegos. Fue una orden, y las órdenes se controlan.

Tienda oficial de los Juegos Suramericanos donde se compra el Capi

Los contenidos, información y piezas de comunicación del gobierno son cuantiosos, con un despliegue amplio. Al inundar todo con los Juegos como prioridad dejan en claro que los organiza el gobierno provincial. Los Juegos de Pullaro.

Se suma la hiperexposición que cada funcionario de distinto rango hace en sus redes. Por ejemplo, fue un escenario oportuno para Federico Angelini, quien, con rango de vocero de los Juegos, está por demás activo en su afán de aspirar a que la bendición de ser precandidato a intendente le llegue. Está en eso.

Pero no es exclusivo en él la efusividad y aceleración con la que viven los Juegos. Varios se sobregiran, como en la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica de Rosario (Aehgar), que dijeron en conferencia de prensa: “Sentimos que estamos en Vaca Muerta, no queremos que se termine”.

Al margen de la dimensión que se le otorga, la actividad económica y el consumo vienen flojitos y es tema de agenda nacional. Todo lo que mueven los Juegos vendría a ser un oasis del que quieren beber la mayor cantidad de agua posible porque, en breve, vuelven al desierto.

En una semana se termina la fiesta; a juntar los puchos y las copas. Y en ese marco el desafío del gobierno es que la inversión perdure, que no haya sido solo una burbuja socioeconómica, entre deportes, movimiento y peluches capibaras, sino un mojón real de despegue de la ciudad.