Economista Juan Santarcángelo: "Marchamos a un esquema parecido al final de los 90"

El economista de la Universidad de Quilmes, Juan Santarcángelo, analizó los cinco meses de gobierno de Milei y los desafíos que vienen

Domingo 19 de Mayo de 2024

“El gobierno de Javier Milei está intentando reconfigurar la Argentina de una manera notable, en términos económicos, políticos y sociales”. Así lo aseguró Juan Santarcángelo, director del Centro de Estudios sobre Desarrollo, Innovación y Economía Política (Cediep) de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ). El economista analizó los primeros cinco meses del nuevo gobierno y su aspiración de reinventar “el contrato social” que reguló “la manera en que los argentinos y argentinas hemos vivido desde el siglo XX para acá”.

“Se está encarando un proceso de reconfiguración de la economía argentina que en algunos puntos supera lo que hizo la dictadura”, dijo el investigador del Conicet, al tiempo que describió la brusca caída de los indicadores económicos y sociales durante los primeros meses de la actual gestión. “El impacto de las políticas económicas que están llevando adelante es durísimo, como la caída de la actividad y del consumo, y el derrumbe de la construcción, donde la cantidad de despidos duplica al peor momento del 2001”, apuntó en diálogo con el programa radial La Banda Cambiaria.

En esa dirección, el aumento del desempleo será “el tema que va a dominar en los próximos meses, ya que al ser trimestrales, los indicadores no captaron plenamente todavía el deterioro que está sufriendo la situación laboral”. Y va a potenciar los efectos negativos de la caída del salario real. “Marchamos a un esquema parecido al final de los 90”, indicó.

En esa analogía, ¿podría esperarse un descenso importante de la tasa de inflación? Santarcángelo opinó que “entre comillas, eso podría salirle bien”, siempre recordando que “el ritmo de aumento de precios todavía supera el promedio del gobierno anterior y que la desaceleración se da en un contexto de una recesión” difícil de perpetuar sin consecuencias. “Además tiene que sortear las presiones devaluatorias, que son muchas”, frente a “una cosecha que no fue tan buena como preveía el sector agropecuario, al que no le da lo mismo el tipo de cambio a la hora de liquidar”. El ministro de Economía, Luis Caputo, pilotea esa debilidad con nuevo endeudamiento pero esa estrategia “parece no estar conduciendo a ningún lado”, sobre todo en lo que tiene que ver con financiamiento externo.

Según el economista de la Universidad de Quilmes y de la maestría de Flacso, para avanzar en su intento de consolidar su programa de reconfiguración de la economía argentina, el gobierno debe atravesar primero una situación “sumamente compleja” que lo pondrá a prueba en los próximos dos o tres meses.

“Argentina venía con algunos problemas estructurales importantes legados de otros gobiernos, por ejemplo, el nivel de endeudamiento heredado del gobierno de Mauricio Macri”, recordó. Milei, “con el ajuste brutal que aplicó”, logró sumar u$s 9.000 millones de reservas. Pero “cuando uno empieza a mirar más detenidamente, ve que hay situaciones que son difíciles de sostener”.

¿Qué hay enfrente de esa acumulación de reservas? “Tenés una deuda con el Fondo Monetario Internacional de acá a fin de año, con pagos por u$s 4.800 millones, el swap con China, por u$s 5.000 millones, deuda comercial por u$s 11 mil millones e importaciones frenadas”, describió.

En el frente fiscal, Caputo exhibe ante los acreedores e inversores un superávit que “está basado en la caída de jubilaciones y salarios, el freno a la obra pública, deudas millonarias con los contratistas y el endeudamiento con las empresas energéticas, que está en torno a los u$s 2.000 millones”. Por otro lado, el recorte de los subsidios a la energía, otro los vectores del ajuste fiscal, se choca con la decisión de pisar las tarifas de electricidad y gas, luego de haber aplicado aumentos que van del 120% al 500%.

Además de estas tensiones entre estabilidad cambiaria y disponibilidad de divisas o entre inflación y ajuste fiscal, los roces entre facciones del capital también presionan sobre el programa económico. “Las políticas que está llevando adelante el actual gobierno favorecen centralmente a los grandes capitales, locales y extranjeros, pero en el régimen de incentivo a las grandes inversiones que pretende aprobar en el Congreso se favorece mucho más al capital extranjero que al capital local, so genera ciertas disrupciones entre esos grupos”, explicó.

El impacto del Rigi

Santarcángelo consideró que el Rigi es “enormemente problemático para la economía y el desarrollo de Argentina”. Recordó que “todos los países tienen regímenes de promoción, seleccionan algún sector y tratan de favorecerlo, articulándolo en una política que sea beneficiosa para el desarrollo”. Pero en este caso el problema es que “le estás dando un montón de beneficios a grandes multinacionales que, aun cuando les vaya bárbaro en Argentina, van a reinvertir la plata que ganan acá en otros lados donde vean una posibilidad de negocios más importante”. Favorecerlos tan drásticamente, opinó, “es complejo y genera conflictos entre los grupos económicos”.

El economista de la UBA, magister y doctor por la New School University (Estados Unidos), entiende que no hay país desarrollado en el mundo cuyo Estado tenga “una función mínima”, como propone Milei. “En Estados Unidos, Inglaterra, Rusia, China, Italia, Francia Alemania el Estado es sumamente importante, tienen una intervención más intensiva en algunas cuestiones más que otras pero todos garantizan derechos mínimos como salud y educación, que a lo largo de la historia ha sido muy importante como forma de ascenso social”. Una dirección contraria a “pisarle los recursos a las universidades”, como decidió este gobierno, provocando la multitudinaria marcha realizada hace pocas semanas.

“El economista coreano Ha-Joon Chang describió en su libro Pateando la escalera, cómo Inglaterra primero y Estados Unidos después, apelaron a políticas proteccionistas, de intervención, con Estados súper presente, para ser potencias mundiales”, subrayó. Pero ya en la cima, “le dicen al resto que tienen que aplicar las políticas contrarias”. De hecho, la primera economía del planeta está embarcada en “una política industrial enorme, con fuerte intervención del Estado, para tratar de alcanzar los niveles de desarrollo que está mostrando China”.