Lunes 04 de Marzo de 2024
La irregularidad con la que se mueve Central en esta Copa de la Liga es similar a la que venía mostrando, incluso en el torneo en el que se consagró campeón, y está a la vista. Por eso hasta aquí no pudo dar un salto de calidad en el juego y tampoco en lo relacionado a los puntos. Y aunque parezca llamativo, el martes en cancha de Vélez el canalla intentará no caer en esa marca negativa que hasta aquí nunca vivió a lo largo del ciclo Russo, la de perder dos partidos seguidos, cuando en la excursión a Huracán tuvo sobre la mesa la posibilidad de concretar la marca más positiva del ciclo: la de meter tres triunfos al hilo. Si lo hubiera logrado no se hubiese tratado del súper equipo del fútbol argentino, y de pisar mal en Liniers no se meterá ni por asomo en el momento más crítico del proceso.
La particularidad que se da en esta situación es que esa necesidad de meterse algo en los bolsillos será en condición de visitante, donde más le cuesta, por eso el desafío de no alterar ese comportamiento de un equipo que jamás perdió dos partidos seguidos. Porque puede sonar una sonsera, pero no lo es el hecho de que el canalla demostró hasta aquí que siempre fue un equipo al que le costó poco reponerse y que, frente a algún cachetazo, por más duro que haya sido, siempre tuvo capacidad de recuperación.
Es la primera vez en el ciclo Russo que a Central se le amontonan algunos partidos de visitante. Claro, cómo olvidar lo que fue el triunfo en el clásico, pero había dos excursiones seguidas más y en la primera (Huracán) falló. Fue así como el equipo quedó de cara a la necesidad de no volverse de Liniers con las manos vacías, porque si eso sucede vivirá por primera vez lo que es perder dos seguidos en los algo más de 14 meses que Russo está al frente del equipo.
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De hecho, para el entrenador esa capacidad de reacción que mostró hasta aquí su equipo fue uno de los baluartes de la buena campaña del primer torneo y una de las piedras fundacionales del título obtenido en la Copa de la Liga pasada. Lo resalta cada vez que se lo preguntan y lo recuerda si el dato, en cualquier charla que mantenga, no aparece por sí solo.
Pero claro, ese as en la manga que siempre tuvo Central fue la tremenda solidez que logró en el Gigante de Arroyito, donde nunca perdió, por eso siempre le fue relativamente sencillo mantenerse en esa línea de la rápida recuperación. Hasta aquí nunca había tenido dos partidos seguidos como visitante (sí algunos de local juntos: dos en la Liga Profesional 2023 y tres en la Copa de la Liga de ese año) y ahí está planteado el desafío.
La foto de una derrota en cancha de Vélez sería, estadísticamente, el momento más adverso del ciclo, aun sabiendo de que estará apenas un punto por debajo de la cosecha de unidades, a esa misma altura del torneo, que en la Copa de la Liga pasada. Pero sería algo así como el congelamiento de la imagen de una jugada en el VAR: dos derrotas seguidas por primera vez a lo largo del ciclo Russo.
Pero lo dicho con anterioridad: la paradoja de venir de lo que pudo haber sido el momento “más dulce” (en realidad lo hubiese sido sólo por esa imagen sin movimiento). Incluir eso en la balanza no sólo no está de más, sino que parece necesario hacerlo. Es que Central viajó a cancha de Huracán en busca de algo que tampoco había podido vivir (pero que hubiese significado un empellón importante), tres victorias de manera consecutiva, atendiendo, por supuesto, que en el medio uno de estos triunfos había sido nada menos que en el clásico.
Central está transitando una Copa de la Liga con cierta normalidad, aunque seguramente un poco por debajo de las expectativas teniendo en cuenta la condición de último campeón del fútbol argentino, y tiene un final de historia por escribir. Uno de los capítulos de esa historia es el que se escribirá este martes en cancha de Vélez, donde la premisa será sumar de a tres para empezar a recuperar terreno con vistas a la clasificación a los cuartos de final. Si eso se logra evitará (también lo hará logrando un empate) no darle cabida a una derrota consecutiva, algo que nunca sufrió. Será a días nomás de haber tenido la posibilidad de establecer un pico en el proceso.