Mucha queja, muchos intereses en juego, pero dos fallos polémicos fueron a favor de Racing y dos de Central, y todos en general sin margen de discusión.
19:42 hs - Jueves 14 de Mayo de 2026
Hay que separar la paja del trigo. Mucho ruido, muchas palabras altisonantes. Muchos intereses en juego. Pero solo se trata de analizar los hechos, contextualizarlos. Y los hechos que derivaron en las peores acusaciones del principal directivo de Racing, y de ahí para abajo pudo esperarse cualquier cosa, no condicen en absoluto con sus palabras. Por supuesto, si Diego Milito tiene pruebas de corrupción, de que Darío Herrera perjudicó a propósito a su equipo y favoreció a Central, que las presente. Si no, debería pedir disculpas públicas. O el juez mundialista debería denunciarlo, a que ratifique o rectifique sus dardos envenenados.
Por supuesto, hay una bronca enraizada en el resto del fútbol argentino contra el presidente de la AFA, Claudio Tapia, por la forma en que se le concedió el título a Central el año pasado. Formas que ni el grueso de los hinchas auriazules avaló, más allá de los merecimientos. Eso perdura y le viene costando dolores de cabeza al Chiqui ante todo. A partir de ahí vinieron los procesos judiciales y demás. Pero eso le da un marco a lo ocurrido el miércoles a la noche en el Gigante. Solo eso.
Lo único que realmente cuenta es si los fallos principales de un partido áspero, caliente, pero apasionante que brindaron ambos equipos, estuvieron bien o mal. Solo hay que repasarlos. Fueron cuatro, dos que beneficiaron a Racing y dos a Central. Veamos.
Primera situación: el gol de Racing
Sobre el final del primer tiempo, llegó el muy buen pase cruzado al área canalla de Santiago Sosa para Maravilla Martínez, el zurdazo imperfecto que recorrió el área chica y encontró a Matías Zaracho por el otro costado para someter a Jeremías Ledesma.
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El asistente Pablo Acevedo, gran protagonista de esta acción y la siguiente, corrió a la mitad de la cancha. No vio off side del delantero de Racing, pero por supuesto el VAR siempre actúa en estos casos, en este caso en manos de Pablo Dóvalo.
La revisión de la jugada demoró un montón, el trazado de líneas es imperfecto siempre (a propósito, ¿no es posible traer el sistema que se usa en Europa, de mucha mayor precisión?) y avalaron al asistente sobre todo. Gol de Racing convalidado y no solo eso a favor de la Academia de Avellaneda. Herrera adicionó apenas dos minutos, con Central perdiendo.
Segunda situación: el gol anulado a Veliz
Apenas iniciado el complemento, Central alcanzaba rápido el empate. Pase filtrado de Di María a Copetti, centro rasante y taco de Alejo Veliz frente a su marca y ante el arquero Cambeses. El asistente Acevedo esta vez sí levantó la bandera y se anuló. Pero el VAR también intervino.
Una eternidad tardaron en dilucidar la posición de Veliz y, como el caso de Maravilla en el gol de Racing, fue finísima, imperceptible. Razón por la cual había que darle la derecha al asistente, como en el 1 a 0. Se anuló la conquista canalla y fue el segundo fallo polémico que se decidía a favor del equipo de Gustavo Costas.
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Tercera situación: la roja a Maravilla Martínez
Esta roja generó revuelo sobre todo después de la expulsión de Di Césare en el suplementario. No antes. Todo un síntoma de que de no haber ocurrido aquella, quizás esta decisión no hubiera sido tan cuestionada y llevarla al mote de “robo”.
Es que Maravilla Martínez realmente golpeó con su antebrazo derecho a Coronel en el rostro, después de pegarle con el izquierdo a Ovando. Y aunque la reacción del lateral canalla fue exagerada, el impacto existió y reglamentariamente fue roja.
Claro que Herrera falló, porque le había sacado amarilla y tuvo que corregir. Es más, el juez mundialista se equivocó en el primer tiempo al no amonestar al delantero de Racing, cuando sin pelota le aplicó un topetazo intencional a Gastón Ávila. Con esa amarilla, la segunda no hubiera sido cuestionada y Maravilla debió encarar el camino a las duchas con 15’ por jugar, más el suplementario.
Cuarta situación: la doble amarilla a Di Césare
En el inicio del suplementario, Di Césare le entró duro de atrás y de costado a Copetti, derribándolo sobre la derecha del ataque auriazul. Una falta claramente de tarjeta amarilla. Pero claro, el defensor ya tenía una y Herrera lo expulsó, desatando ahí sí toda la furia de Racing.
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Pero tanto la segunda amarilla, como la primera cuando derribó a Veliz de espalda en la puerta del área de Racing sobre los 62’, fueron incuestionables.
Está de moda pegarle a la AFA y a Chiqui Tapia, hicieron sus méritos también. Pero nada debe hacer perder de vista el análisis de las situaciones polémicas en Central-Racing. La conclusión parece de cajón: dos beneficiaron a Racing y dos a Central. Y solo en la roja a Maravilla se debió cambiar la decisión inicial de Herrera. Se insiste, el estallido fue tras la imprudencia de Di Césare, que sabiendo que estaba amonestado, hizo una falta temeraria e innecesaria. De eso, ni en Racing ni en muchos medios de Buenos Aires, se habló poco y nada.
Con las pulsaciones a mil, es cierto, Milito dijo lo que dijo y hasta Di María contestó duro en las redes sociales. Una bola de nieve, como la del presidente de Independiente en la previa de los octavos o ahora la del ex titular de River en la previa a la semi, que solo parece querer tapar los hechos, lisa y llanamente. Hechos por otra parte muy difíciles de opacar, ahora que el VAR llegó para quedarse. Lo demás, puro humo.