Cambio de gabinete, sin cambios de fondo
Tras asumir Sergio Massa, un análisis de las medidas y las deudas que tiene el gobierno nacional con los sectores de la producción y sus electores

Jueves 04 de Agosto de 2022

Finalmente, asumió el nuevo ministro de Economía de la Nación, Sergio Massa. A las pocas horas de la jura, dio a conocer las primeras medidas, en el marco de una gran expectativa por el desarrollo de su gestión. Con la lectura de un discurso más bien político, en el que abundaron las imprecisiones instrumentales, tuvo una clara intención de mostrar capacidad y voluntad política para cumplir las metas del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) celebrado por el país en marzo de este año.

Vale recordar que hace menos de un mes, sucedía algo semejante con Silvina Batakis. La semejanza no solo se da en el plano de las sucesiones, sino fundamentalmente en orden a los objetivos encomendados para la gestión ministerial por parte del presidente de la Nación, Alberto Fernández, lo que, guste o no, implica también el aval del espacio político que lo sustenta: el Frente de Todos.

En oportunidad de la asunción de Silvina Batakis, decíamos en este mismo espacio que no había motivos para pensar que el recambio ministerial implicaría un cambio en el modelo económico. Esa afirmación vuelve a ser válida y se aplica sin variaciones al flamante ministro Massa.

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Martín Guzmán, ex ministro de Economía.

Es que en marzo de este año, el gobierno argentino definió el rumbo económico del país con la firma del acuerdo con el FMI; desde ese entonces, todas sus decisiones de política económica han tenido como fin cumplir los términos y condiciones de ese acuerdo. Es muy importante señalar este punto, porque desde aquel entonces, hasta el día de hoy, el gobierno eliminó de su discurso toda mención al hecho de que su política económica tiene el solo margen de acción que le permite el organismo internacional. Este no menor silencio se entiende si se considera que con esa decisión el gobierno cruzó la línea que separa a los gobiernos peronistas de los que no lo son (habida cuenta de que buena parte de sustentación del poder político y electoral del Frente de Todos no ha renunciado definitivamente a los postulados justicialistas).

Pero, no por dejar de decirlo, deja de ser cierto que, un gobierno que llegó con una fuerte crítica a la gestión anterior termina ratificando el mismo rumbo económico, acentuando los desequilibrios e injusticias de un modelo fallido e insostenible. Para ser precisos y evitar caer en las vaguedades que caracterizan el discurso económico dominante, vale preguntarse: ¿cuál es el rumbo económico fijado, que no ha cambiado a pesar de los cambios de ministro de Economía?

No caben dudas de que el orden económico actual es el que impone el poder real, cuyo objetivo es apropiarse de la riqueza nacional y el trabajo de los argentinos con la “libertad”, la “seguridad jurídica” y la “previsibilidad” que se necesita para hacerlo legalmente de manera sostenida en el tiempo. La deuda con el FMI es, en rigor, un cambio de deudor; el organismo financió la fuga de divisas para que los fondos de inversión, bancos, algunas empresas y personas físicas puedan dolarizar sus ganancias en pesos y girarlas al exterior. El gobierno de Alberto Fernández garantizó (y garantiza) de la misma manera este circuito; por eso, luego de dos años y medio de gestión, no se pueden mencionar decisiones importantes que afecten estos intereses, sino más bien, medidas que apuntan a sostener los mecanismos que permiten su continuidad.

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Sergio Massa ingresa al Congreso por el acto de renuncia a su banca y la presidencia del cuerpo, fue aceptada por unanimidad.

¿Cómo se explica, si no, que a pesar del superávit comercial y del estricto control cambiario existente, el BCRA tenga un nivel exiguo de reservas? Vale la pena poner el foco en quiénes y cómo han accedido a las divisas y podremos tener buena información para contestar esta pregunta.

Sabiendo entonces que el rumbo no tiene variaciones, ¿a qué apuntan las medidas implementadas por los tres ministros de economía de Alberto Fernández, desde la firma del acuerdo hasta la actualidad? Allí no hay diferencias importantes respecto a la orientación de las medidas de la triada Guzmán-Batakis-Massa. Los tres plantearon: énfasis exportador para acumular reservas; ajuste de las cuentas públicas para bajar el gasto y mayor presión tributaria para aumentar la recaudación, a los fines de reducir el déficit fiscal; restricción monetaria (aumento de tasas y cero emisiones para financiar al Tesoro) y control de las importaciones para frenar la economía y liberar divisas.

Es que la falta de cumplimiento del acuerdo con el FMI, en rigor, implica la falta de apoyo del poder financiero y económico real, que tiene los resortes para terminar con un gobierno que ha prometido fidelidad a un programa económico políticamente injusto y económicamente inviable.

No hay objetivo de crecimiento y desarrollo con justicia social en este programa económico; por el contrario, restringe la economía, agudiza sus problemas estructurales y la hace todavía más inestable políticamente. Con Guzmán, existía un margen para “aliviar” los efectos regresivos de las medidas y la injusticia social propia del modelo (incluso con algunas medidas propuestas por el propio Massa como diputado); ahora se anuncian medidas de “desarrollo con inclusión”, pero no hay precisiones para juzgar si, cuanto menos, ellas permitirán recuperar el poder adquisitivo perdido en estos años de los sectores de ingreso medio y bajo.

¿Qué novedades hay con los anuncios del ministro Massa del miércoles? Podría destacarse la “promesa” recibida de anticipar exportaciones, liquidar divisas y prestarle al país; la amenaza de denunciar en la justicia argentina y la unidad anti lavado de Estados Unidos casos de subfacturación de exportaciones y sobrefacturación de importaciones; el control de los planes sociales, las ideas (preliminares) para convertirlos en un subsidio al empleo formal, y la unificación de las líneas de crédito promocionadas. Pero por ahora son solo anuncios y no está claro cómo llevarán a cabo estas iniciativas.

Pero más allá de la incorporación de algunas ideas novedosas, vale decir que todas apuntan a sostener la economía en la misma dirección que traía desde cuando Mauricio Macri entregó la banda presidencial a Alberto Fernández. El gran desafío de Massa es estabilizar la economía, mismo encargo que el presidente encomendó desde su primer día a Martín Guzmán; por lo tanto, lo que ha cambiado, son las relaciones de poder que le pueden permitir al gobierno llegar al fin de su mandato, en su intento por cumplir con un programa que nada tiene que ver con los deseos y necesidades del pueblo argentino, que de los 44.000 millones de dólares que prestó el FMI, no se quedó con nada...

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La suegra. En la asunción de Sergio Massa estuvo presente Moria Casán pareja de Fernando 'Pato' Galmarini.

¿Por qué habría de ser diferente, si el gobierno nunca planteó como objetivo la independencia económica necesaria para tener la soberanía política que se requiere para trabajar por la justicia social? ¿Por qué sería de otra forma si este gobierno no ha cuestionado la posición argentina en la división internacional del trabajo, ni ha llevado a cabo una administración comercial consistente con la necesidad de generar el trabajo digno y necesario para sacar de la pobreza a los argentinos?

Ya nadie recuerda que el propio presidente Alberto Fernández incumplió su promesa de proponer al Congreso de la Nación un “programa económico plurianual” para el país, luego de superar lo más duro de la pandemia. Era la chance de discutir qué país propone el gobierno y qué país quieren los argentinos. Ahora, sobre el hecho consumado, todo se reduce a rendir pleitesía a las finanzas internacionales y a reducir la inflación, tal como lo fue para Martínez de Hoz, para Sourrouille y para Cavallo.

Que el trayecto hacia un recambio de gobierno por la vía de esta democracia liberal fallida sirva para que los argentinos nos demos la chance de pensar y compartir qué país queremos, y si estamos dispuestos a renunciar a ser una Nación grande con un pueblo feliz.

(*) Esteban Guida es profesor de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y Estadísticas de la UNR. Presidente de la Fundación Pueblos del Sur. Miembro de la Academia Nacional de Formación de Cuadros Políticos y director de Grupo Guida.

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