Miércoles 03 de Agosto de 2022
Perotti encabezó un encuentro con representantes de cámaras y pymes del sector de los biocombustibles. Repartió elogios, señaló nuevos objetivos para el sector y la provincia destacando las ventajas ambientales, en generación de puestos de trabajo y en ahorro de divisas que el uso de este insumo supone.
Con los números en la mano, se puede corroborar el éxito en términos productivos que el aumento del porcentaje de corte obligatorio con biodiesel, que pasó de un 5 a un 7,5 por ciento, trajo en la industria pyme local (el único tipo de entidad habilitada para cubrir el cupo de esa demanda). Desde la Cámara Santafesina de Energías Renovables (Casfer) aseguran que el resultado fue más que satisfactorio. El aumento de la tasa de corte elevó el uso de la capacidad instalada del sector desde el 50 por ciento al 85 por ciento.
Más allá de los positivos de los números coyunturales nos proponemos aquí realizar una radiografía del sector, sus ventajas y desafíos.
En Argentina se generan, principalmente, tres productos bioenergéticos: energía térmica, biogás y biocombustibles (biodiésel y bioetanol). El último punto de la breve lista, es resultado de la aplicación de procesos bioquímicos destinados a la transformación de la biomasa en productos equivalentes a los combustibles fósiles, como nafta y diésel.
A diferencia de los combustibles fósiles, la biomasa no necesita millones de años para generarse y no libera en la atmósfera cantidades de carbono que, sin la intervención humana, se mantendrían confinadas en reservas bajo tierra. Al contrario, la biomasa sustrae, fija y transforma el carbono de la atmósfera durante su fase de crecimiento y fotosíntesis, y lo libera en la misma cantidad durante el aprovechamiento energético,por lo que puede considerarse una fuente energética de potencial impacto neutro. La letra chica obliga aclaración, el impacto neutro se obtiene si los insumos orgánicos usados para su producción se generan de manera sustentable (manejo adecuado de los suelos, gestión sostenible de los recursos hídricos, utilización de perfiles tecnológicos modernos, entre otros), de no ser así el impacto es categóricamente menor que en la combustión fósil, pero sigue existiendo.
La Universidad de San Martín nos respalda, si bien es considerada una fuente renovable, la efectiva sostenibilidad ambiental de la bioenergía depende de la sostenibilidad de las etapas de su cadena de suministro. En el caso de los biocombustibles, las fases de cultivación y producción de la materia prima son particularmente sensibles en términos de riesgo ambiental a veces convirtiendo áreas forestales o pastizales en áreas de cultivo y reduciendo el potencial de absorción de GEI de la biósfera
En Fin, el biodiésel se genera a partir de plantas, o si lo que se busca es una definición más acertada, el insumo se produce por la combinación de aceites vegetales y alcohol (etanol o metanol), teniendo como resultado un combustible con la capacidad de ser mezclado con diésel o utilizado directamente en motores comunes.
El punto interesante aquí es la posibilidad que una elaboración de este tipo genera, para países como Argentina, una expansión en la demanda de trabajo calificado y una amplia seguridad energética al favorecer la autarquía, la seguridad de abastecimiento, la diversificación de la matriz y al ahorro energético nacional. Otra vez la letra chica obliga, en su creación el biocombustible devora cultivos que son demandados como fuente de alimento por la población, y en ese caso, promueve un uso competitivo de los insumos agrícolas para finalidades energéticas o alimenticias (incluyendo la alimentación animal) con la consecuente presión sobre los precios de los alimentos.
A partir del año 2007 la industria del biodiésel surge como un sector completamente nuevo que ha sido una de las actividades económicas con mejor desempeño relativo durante los últimos años en Argentina, asentada sobre las bases de un sistema agropecuario de competencia mundial la producción del combustible agrega un eslabón adicional de valor a la cadena productiva soja / harina-aceite de soja, fortaleciendo el desarrollo productivo del país.
Argentina es un actor de peso en el mercado mundial de biocombustibles, siendo el séptimo productor mundial, puesto que se debe en gran parte a la industria del biodiésel santafesina. En lo que respecta a estas producciones, el territorio provincial se constituye como una provincia de estratégica relevancia para la economía local y regional. De las treinta y tres plantas generadoras de combustible a base de biomasa que se ubican en el país, dieciséis se encuentran en la provincia . En números, Santa Fe concentra el 82 por ciento de la capacidad instalada nacional.
La producción de biodiésel se concentra en el gran Rosario y el cluster industrial de su “Up River”. La ubicación de estas gigantescas plantas de procesamiento no responde a lo azaroso del destino, sino más bien, a cuestiones estrictamente económicas, el gran Rosario está sumergido en plena Pampa Húmeda, rodeada de plantaciones de soja y es sede de las mayores procesadoras de granos del país (cabe recordar que el principal insumo del biodiésel en Argentina es el aceite de soja) y cuenta con numerosas terminales portuarias a la vera de una de las cuencas hídricas más caudalosas del mundo, el río Paraná, que permite un eficiente despacho de los productos exportables a través de los medios logísticos mas económicos, el barco.
Sobre finales del año 2020 se crea el “Programa Provincial de Uso Sustentable de Biocombustibles”,aquel busca empujar la movilidad a través de la utilización masiva de biocombustibles incorporando a los sectores agropecuarios, eléctricos, del transporte, y en la medida de lo técnicamente viable, el programa obliga al estado provincial a incorporar la exigencia de uso de biodiésel al 100 por ciento en los equipos que se utilicen en el sector público.
En el plano privado, se insta al Poder Ejecutivo de la provincia a eximir o reducir la carga fiscal a empresas que cumplan con el Programa y amplíen con fuerza el uso de biocombustibles. En específico al transporte, principal demandante de biocombustibles en Argentina, se obliga a las empresas de transporte automotor de pasajeros a incorporar progresivamente el biodiésel como combustible.
¿Qué es lo que falta?
Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, en esta instancia reviste de central importancia consolidar el proceso de transición energética y migrar -ordenadamente- de una economía provincial basada en la utilización de combustibles fósiles a una economía sustentada en fuentes de energías renovables.
Otro punto que la entidad considera relevante es la de impulsar el desarrollo de infraestructura, logística y equipamiento para la producción, análisis de calidad, abastecimiento, transporte, almacenamiento y expendio de biocombustibles líquidos, gaseosos y sólidos.
Viendo el mundo de posibilidades que abre la explotación del combustible verde es necesario pensar su producción en clave de la denominada economía circular, es decir, utilizar como materia prima otros “Aceites Vegetales Fuera de Uso” u otras materias desechadas sensibles de reprocesamiento. Esto ayudaría a la sostenibilidad de su producción y concebiría ahora sí y sin letra chica a la neutralidad de emisiones que a la actividad apunta por lo que sería oportuno incluir por medio legislativo, el fomento y promoción de todas aquellas actividades de transformación sustentable de la biomasa.
(*) Facundo Budassi es economista. Especialista en seguridad y geopolítica.