¿Aún son relevantes los premios Oscar? ¿Para qué sirven realmente?
Las nominaciones a las estatuillas doradas aumentan las chances de una película de llegar a más mercados con un gran empuje publicitario

Domingo 10 de Marzo de 2024

Criticados por algunos por ser cada vez menos relevantes, tachados por otros de ser un mero show de autocomplacencia, y con el rating en baja en la última década, los Oscar y su ceremonia han sido vapuleados dentro y fuera de la industria del cine. “La cachetada de Will Smith a Chris Rock hizo correr ríos de tinta, pero casi nadie recuerda qué film ganó la categoría principal en 2022”, escribió hace poco el crítico Ross Bonaime en la revista Collider. Y sí. Es un hecho que la Academia de Hollywood se inclina a veces por películas muy poco originales y políticamente correctas, y que necesita de blockbusters como “Top Gun”, “Avatar” o los tanques de la factoría Marvel para llamar la atención y acercar los premios a un público más amplio. Tampoco es casual que esto se haya acentuado en los últimos años, cuando pandemia mediante los cines estuvieron al borde del colapso.

Los Oscar son una celebración de la industria audiovisual más poderosa del mundo, la de Estados Unidos. No es que el arte aquí no tenga cabida, para nada, pero desfila justo por detrás del entretenimiento y la generación de ganancias. Las películas nominadas son el canon (la regla, la norma de la industria). Quien quiera cine experimental y más jugado, que trate temas urticantes o muy controvertidos, deberá a ir a buscar material a otra parte: a festivales de cine independiente o a secciones específicas de festivales europeos.

Aclarado esto, que parece obvio pero muchas veces se olvida y se vuelve a poner en discusión, bien cabe la pregunta de si las estatuillas de la Academia todavía son relevantes. ¿Para qué sirven realmente los Oscar a esta altura del siglo XXI?

En primer lugar, la publicidad gratis que supone el Oscar es notable. Nunca se comparará con otros premios como los Globos de Oro, los del Sindicato de Actores o los que otorgan festivales como Cannes o Venecia. Para las grandes mayorías el único premio conocido es el Oscar. El resto sólo les interesa a los cinéfilos, los críticos y los periodistas. Y por más que todos insistan en que la audiencia de la ceremonia de los Oscar decae año tras año, lo cierto es que la entrega de la estatuilla dorada todavía se conserva dentro de los eventos populares.

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El Oscar terminó de consagrar al cine coreano en el mundo cuando premió a "Parasite".

En segundo término, la cantidad de nominaciones y Oscar que recibe una película influye en cómo será su distribución en su lugar de origen y en todo el mundo: a cuántos países llegará, qué cantidad de salas ocupará y después a qué plataforma de streaming se subirá y con qué cantidad de promoción. Aunque el público adulto que consume las llamadas “películas de los Oscar” es cada vez más reducido y selecto en las salas de cine (en comparación con las masas que arrastran los blockbusters), lo concreto es que para ese público que una película esté nominada o haya ganado algún Oscar es un alto incentivo para comprar una entrada. De igual manera esto se traslada a las plataformas de streaming, que se encargan de destacar cuando estrenan una producción que haya ganado estatuillas.

Otro dato importante es que cada año hay más países que envían su película representante a los Oscar, buscando entrar en el rubro de mejor film internacional. ¿Y por qué ocurre esto? Porque una película no estadounidense que logra ingresar entre prenominadas y nominadas comienza un recorrido en las salas de Estados Unidos antes del premio. Por el sólo hecho de figurar entre las prenominadas pueden acceder a un estreno en uno de los mercados más grandes del mundo, algo que sería casi imposible de otra manera.

Los productores y directores de cine saben perfectamente que es más difícil y costoso distribuir y promocionar una película que producirla y terminar de filmarla. Un largometraje (o corto) que es nominado y entra en el circuito de los Oscar multiplica exponencialmente sus chances de ser estrenado en múltiples salas y en plataformas de streaming, y con la publicidad que se necesita para llegar a un público masivo. Claro que en el caso de Hollywood la mayoría de los films nominados cuentan con presupuestos millonarios y son tanques de los grandes estudios, pero en las diferentes categorías también podemos encontrar películas de corte independiente, como “Todo en todos lados al mismo tiempo”, “Sin novedad en el frente” y “Los espíritus de la isla”, que se impusieron en la ceremonia de 2023, o “Vidas pasadas” y “Zona de interés”, que este año compiten en la categoría máxima, la de mejor película.