Una revisión internacional observó que el descanso digestivo por períodos de muchas horas no tiene más beneficios que otras herramientas en el descenso de peso. La opinión de nutricionistas de la ciudad
Lunes 02 de Marzo de 2026
El ayuno intermitente, que tiene como característica principal el descanso digestivo _dejar de comer por espacios de 8, 12 o 16 horas_ es una estrategia muy utilizada en los últimos años. La propuesta no sólo "explotó" en las redes sociales como una alternativa para perder kilos sino que los especialistas en nutrición la sumaron como una herramienta eficaz, pero "siempre en el marco de un tratamiento", aclaran. Ahora, una revisión realizada por expertos de diversos países, y liderada por expertos del Hospital Italiano de Buenos Aires, que analizaron 22 estudios sobre este tema, muestra que es "poco probable" que el ayuno intermitente sea mejor que otros "caminos" para adelgazar, en personas adultas con sobrepeso u obesidad.
La denominada "revisión Cochrane", un análisis sistemático sobre diferentes estrategias de salud, puso el foco en este modo de encarar un plan alimentario y destacó que "la evidencia detrás del ayuno intermitente para bajar de peso no coincide con las expectativas".
Los investigadores analizaron 22 ensayos clínicos aleatorizados con 1995 adultos en América del Norte, Europa, China, Australia y Sudamérica. Los ensayos examinaron diversas formas de ayuno intermitente, como el ayuno en días alternos, el ayuno periódico y la alimentación con restricción de tiempo. Las conclusiones fueron publicadas en febrero de 2026. La mayoría de los estudios realizaron un seguimiento de los participantes durante un máximo de 12 meses.
>> Leer más: Gerontología: "La jubilación no es un final, es un proceso continuo que debe planificarse"
La revisión comparó el ayuno intermitente con el asesoramiento dietético tradicional y con la ausencia de intervención. El ayuno intermitente no pareció tener un efecto clínicamente significativo en la pérdida de peso en comparación con el asesoramiento dietético estándar o indicación especial.
La licenciada en Nutrición y Doctora en Ciencias Biolóticas Gimena Salas se refirió a la evidencia científica existente y ofreció una mirada clínica sobre este tema. "En las últimas semanas volvió a instalarse el debate sobre el ayuno intermitente a partir de una revisión sistemática publicada por la red internacional Cochrane, liderada por Luis Garegnani del Hospital Italiano de Buenos Aires", detalló la profesional.
¿Qué es una revisión sistemática?
"Una revisión sistemática recopila y analiza todos los estudios disponibles sobre un mismo tema siguiendo criterios metodológicos estrictos para reducir al máximo los sesgos. No se trata de un único estudio, sino de una evaluación global de la evidencia científica", aclaró como primer punto la licenciada.
"Los resultados nos permiten tener una idea más sólida sobre qué sabemos hasta el momento. En este caso, el equipo del Hospital Italiano revisó la evidencia disponible sobre ayuno intermitente y concluyó que no ofrece ventajas adicionales frente a una restricción calórica continua cuando el objetivo es bajar de peso".
Lo interesante es que esta conclusión no es novedosa. "Ya en 2016 una revisión sistemática y metaanálisis publicada en International Journal of Obesity evaluó estudios de más de seis meses de duración y encontró que la restricción energética intermitente no era superior a la restricción calórica continua para la pérdida de peso. Además, señalaba que los estudios a largo plazo eran escasos y con muestras pequeñas".
Más recientemente, en 2023, una revisión publicada en el Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics —revista oficial de la Academy of Nutrition and Dietetics— comparó ayuno intermitente versus restricción calórica diaria cuando la ingesta energética era equivalente (isocalórica). El resultado fue similar: cuando las calorías totales son las mismas, los efectos sobre peso y factores metabólicos son comparables.
Cómo controlar el descenso de peso
Para Gimena Salas, esto refuerza una idea central: el descenso de peso depende principalmente del balance energético total. "En mi experiencia clínica suelo explicar algo muy simple: nuestro cuerpo es sabio. Si consumimos más energía de la que gastamos de forma sostenida, puede aparecer el aumento de peso. Si ajustamos la ingesta a nuestras necesidades, el peso puede descender", mecionó.
Muchas personas que hacen ayuno intermitente "simplemente eliminan una comida del día". En términos prácticos, "suele implicar una reducción de la energía total consumida. Y ahí está la clave. Ahora bien, no todas las estrategias son igual de sostenibles para todas las personas", reflexionó.
Algunos pacientes "se sienten cómodos concentrando las comidas en menos horas. Otros experimentan dificultades sociales, desorganización, irritabilidad o episodios de sobreingesta posteriores. En ciertos casos, una reducción leve y distribuida de la energía en las distintas comidas —casi imperceptible— puede resultar más sencilla de sostener en el tiempo y lograr el mismo resultado, sin necesidad de ayunos prolongados".
Por eso, más que preguntarnos si el ayuno “funciona o no”, la pregunta debería ser: ¿para quién, en qué contexto y con qué acompañamiento?, dijo la licenciada.
Cuidado con las modas
El ayuno intermitente se convirtió en una tendencia. "Y como ocurre con muchas modas en nutrición, se simplifica el mensaje. Muchas personas ya realizan de manera natural un descanso nocturno de 10 a 12 horas entre la cena y el desayuno, sin llamarlo ayuno intermitente. No todas necesitan protocolos estrictos de 16 o más horas".
En opinión de Sala, el problema aparece cuando se implementa de manera restrictiva, sin supervisión profesional y con expectativas poco realistas. "Allí puede aparecer frustración, abandono o incluso efecto rebote. La clave no es la herramienta, sino el acompañamiento y la individualización".
Descanso digestivo
Independientemente del descenso de peso, "sí considero importante respetar un período de reposo digestivo nocturno de alrededor de 12 horas". En nuestro organismo existe el complejo motor migratorio, "un mecanismo que actúa como un “barrido” intestinal luego de la última comida. Permitir que este proceso ocurra durante la noche favorece el funcionamiento digestivo y prepara al sistema para la siguiente ingesta".
Esto no implica necesariamente hacer ayuno intermitente estricto "sino evitar el picoteo constante y permitirle al cuerpo cumplir sus procesos fisiológicos. En conclusión: la evidencia científica actual muestra que el ayuno intermitente no es superior a la restricción calórica continua cuando la ingesta energética es equivalente. No es una solución mágica, pero tampoco es una estrategia inválida".
Como en casi todo en nutrición, no existe una única respuesta correcta para todos. "Lo verdaderamente importante es encontrar un plan que sea sostenible y adaptado a la realidad de cada persona. Más que seguir modas, nuestro desafío es construir hábitos que puedan mantenerse en el tiempo", dijo Salas.
Una herramienta válida
Para la licenciada en nutrición Eliana Salazar, el ayuno intermitente, se trata de una herramienta vigente con evidencia científica que la respalda. "Nos permite regular el metabolismo, reducir la inflamación y hasta mejorar la claridad mental en muchos casos. Cuando dejamos de comer por un período de tiempo determinado el cuerpo entra en una limpieza celular llamada autofagia, que interactúa con nuestros sensores biológicos de hambre y saciedad. Entendemos, entonces, que colabora con la pérdida de grasa, pero para tomar la decisión de implementarlo, y cómo hacerlo, es necesario evaluar caso por caso", explicó.
"El ayuno intermitente ayuda a perder grasa si se logra mantener el déficit calórico sin activar una fuerte respuesta compensatoria del hambre", detalló la especialista. Para ello debe ser guiado siempre por un profesional dedicado a la nutrición.
"La pérdida de grasa sostenida depende a su vez del estado inflamatorio del metabolismo, del estrés, de sacar el cuerpo del estado de alarma, de la buena calidad nutricional, considerando, por ejemplo, cantidad suficiente de ingesta de proteína, entrenamiento de fuerza y buen descanso, entre otros factores", dijo, poniendo el acento es que el ayuno intermitente es un pilar más en el marco de un tratamiento, y siempre adaptado a las necesidades de cada persona y los objetivos nutricionales.