Matías Ferlini, de 22 años, se sintió mal antes de jugar un partido por el Ascenso argentino. ¿Aumentan los casos en personas jóvenes?
11:00 hs - Lunes 13 de Abril de 2026
El defensor de 9 de Julio de Rafaela, Matías Ferlini, quien estaba a punto de disputar un partido por el Ascenso argentino tuvo un accidente cerebrovascular (ACV) en las horas previas. El joven futbolista se descompensó, recibió atención médica, y se encuentra estable. El caso conmovió a los santafesinos por la edad del protagonista de esta historia, quien tiene 22 años.
En general, este tipo de episodios, que son cada vez más frecuentes, ocurren luego de los 60 años, aunque en las dos últimas décadas hay un incremento de casos en menores de 50. Pero la enfermedad, aunque con menor frecuencia, también afecta a personas de corta edad y puede darse incluso en adolescentes o niños. Entre un 10 y un 20% de los ACV se producen entre los 18 y los 50 años.
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De acuerdo al comunicado que emitió el club en el que juega Ferlini, "En la jornada del pasado domingo (5 de abril, durante el arribo a la ciudad de Las Parejas (Santa Fe), el jugador sufrió una descompensación que requirió atención médica inmediata. En primera instancia, fue trasladado al hospital local, donde recibió las primeras asistencias, y posteriormente derivado a la ciudad de Rafaela para continuar con su evaluación y tratamiento". Luego se conoció que no le quedaron secuelas significativas aunque continúa bajo estricto seguimiento médico.
¿Qué señales tuvo el joven deportista?
Matías Ferlini sufrió un ACV y eso le provocó síntomas como dificultad en el habla y hormigueo en el brazo derecho. "Sin embargo, los estudios realizados evidenciaron otras lesiones que podrían ser previas, por lo que se indicó medicación preventiva y la continuidad de estudios complementarios. Hasta el momento, los estudios cardiológicos arrojan resultados normales”, detalló esta semana Paola Capponi, Jefa de Terapia Intensiva del Sanatorio Nosti, de Rafaela, donde fue atendido.
La detección temprana y la posibilidad de recibir el tratamiento adecuado del ACV es clave en la recuperación. De acuerdo a un estudio publicado en The Lancet la incidencia de ACV en personas jóvenes menores de 55 años mostró un incremento sostenido en los últimos años, mientras que para 2050 la mortalidad mundial por ACV aumentará en un 50% y se cobrarán 9,7 millones de vidas.
Desde hace tiempo, los médicos, en especial los neurólogos, vienen poniendo el acento en esta enfermedad ya que el accidente cerebrovascular afecta la salud física de la persona, con distintos grados de discapacidad de acuerdo a las características de la lesión lo que impacta en su desempeño laboral, sus relaciones familiares y en todos los aspectos de la calidad de vida.
Alertas y antecedentes
Una revisión de investigaciones previas, realizada por National Library of Medicine (la Bibiloteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos) mostró que el accidente cerebrovascular (también denominado ictus, stroke o ataque cerebral) afecta a una de cada 10. 000 personas entre los 14 y los 45 años; sin embargo, se sabe muy poco sobre la frecuencia y el tipo de ictus que se produce en los atletas.
Factores de riesgo genético, el estilo de vida, el estrés, las lesiones craneales por deporte de contacto, consumo de sustancias, pueden influir en el hecho de que una persona deportista y joven tenga un episodio de estas característica. Por eso es clave no desestimar ningún síntoma, aunque se trate de alguien aparentemente sano y joven.
Buscar ayuda urgente
Los síntomas de ACV en adultos jóvenes y adolescentes son similares a los de los pacientes mayores. Los signos más típicos son:
- Entumecimiento o debilidad repentina en el rostro, los brazos o las piernas, especialmente a un lado del cuerpo.
- Dificultad repentina para ver, con uno o ambos ojos.
- Confusión y dificultad para hablar y para entender.
- Problemas repentinos para caminar y pérdida del equilibrio y la coordinación.
- Mareos.
- Dolor repentino e intenso de cabeza sin causa aparente.
Pero además están descriptos por sociedades científicas algunos síntomas atípicos que se presentan en los adultos jóvenes y adolescentes, tales como:
- Estado confusional agudo
- Movimientos anormales de las extremidades(como la corea y el hemibalismo, el temblor unilateral)
- Distonía: contracciones y posturas involuntarias de los músculos
- Pérdida auditiva súbita
- Convulsiones
En todos los casos llamar a un servicio de emergencia (si la persona está sola y puede pedir ayuda debe comunicarse de inmediato con un médico) o concurrir al centro de salud más cercano (si es especializado en ACV mucho mejor), lo que permitirá tomar los caminos necesarios para evitar la muerte y minimizar las secuelas. Nunca hay que minimizar los síntomas.
Isquémico o hemorrágico
Los ACV pueden ser isquémicos o hemorrágicos. El ACV isquémico se produce cuando el flujo sanguíneo a una parte del cerebro se interrumpe, generalmente debido a un coágulo, tal como le sucedió a la boxeadora Locomotora Oliveras. Ese coágulo impide que las células cerebrales reciban oxígeno y nutrientes, pudiendo provocar daño o muerte celular.
Es más frecuente que el ACV hemorrágico, al punto que el 87% de todos los ACV son isquémicos. El isquémico puede derivar en uno hemorrágico. Aunque en general se dice que no es más grave que otro, los neurólogos aclaran que cada vez hay más evidencia de que tienen la misma importancia en cuanto a impacto y posibilidades de recuperación.