La Dra. María Laura Pujadas, obstetra de Maternidad Oroño, explica los pilares del parto respetado: autonomía, información y el valor del vínculo inmediato tras el nacimiento
11:07 hs - Miércoles 27 de Mayo de 2026
Cada mes de mayo, la Semana Mundial del Parto Respetado nos invita a reflexionar sobre las formas en que nacemos y cómo acompañamos ese momento trascendental. Sin embargo, hablar de "parto respetado" o "humanizado" no es referirse a una moda o a una tendencia de crianza; es hablar de derechos humanos, de evidencia científica y de la autonomía de la persona gestante.
El proceso del nacimiento constituye una de las vivencias más profundas, complejas y movilizantes para las familias, marcando un antes y un después en la historia personal de quienes lo atraviesan. En este contexto, la necesidad de contención afectiva y el manejo de los miedos habituales asociados al fin de la gestación se vuelven ejes centrales de la atención médica contemporánea. La transición hacia la maternidad suele estar acompañada de dudas legítimas sobre el dolor, los procedimientos hospitalarios y el bienestar del niño por nacer. Por este motivo, desarmar la incertidumbre y consolidar un espacio de seguridad y mutua confianza se vuelve una tarea prioritaria para los equipos de salud. El paradigma actual busca transformar la antigua concepción de la atención obstétrica hacia un modelo mucho más avanzado e integrador, donde la empatía, la comunicación clara y el respeto por la singularidad de cada proceso actúen como los verdaderos pilares del cuidado médico moderno.
Redefinir el protagonismo en la sala de partos
Para comprender el alcance real de este enfoque transformador dentro del sistema de salud, resulta indispensable revisar quiénes ocupan el lugar central en el escenario del nacimiento. La Dra. María Laura Pujadas, Médica Obstetra y Puericultora de Maternidad Oroño, explica de manera directa el eje de este cambio: "El concepto central es devolverle a la mujer y a su familia el protagonismo". Esta noción rompe con las estructuras rígidas del pasado y sitúa las necesidades y decisiones de la persona gestante en el núcleo de la práctica asistencial.
La especialista aclara que este respeto de derechos va mucho más allá de los factores estéticos o meramente ambientales de la internación. "No se trata únicamente de elegir la música o la luz de la sala, sino de garantizar pilares fundamentales como el derecho a recibir información clara sobre cada intervención, el respeto a los tiempos biológicos de cada cuerpo y el derecho irrenunciable a estar acompañada por una persona de confianza en todo momento", advierte la Dra. Pujadas. De esta forma, el análisis médico demuestra que la verdadera humanización radica en la transparencia informativa y en el resguardo de la contención emocional permanente de la paciente.
La práctica de la obstetricia moderna se enfrenta cotidianamente al desafío de conjugar la máxima rigurosidad técnico-científica con una sensibilidad humana profunda. "Desde mi perspectiva como obstetra, entiendo que humanizar la asistencia médica es el desafío de encontrar el equilibrio justo entre la seguridad clínica y la calidez humana", destaca la Dra. Pujadas. Este delicado equilibrio permite que las intervenciones médicas no se apliquen de forma automatizada, sino con un sentido claro de oportunidad y cuidado personalizado.
La base conceptual de este enfoque radica en una definición fundamental sobre la naturaleza misma del nacimiento. Como afirma la profesional: "El parto es, ante todo, un evento fisiológico y emocional, no una enfermedad". Al despatologizar este momento, la medicina puede adoptar una postura de custodia activa y respetuosa, en lugar de una intervención sistemática e innecesaria.
Por esta razón, la personalización absoluta de la atención se constituye como la principal herramienta de trabajo en la sala de partos. "Por eso, el consejo primordial desde la obstetricia es defender la individualización del cuidado: no existen protocolos rígidos que funcionen para todas por igual, y nuestro rol es custodiar la salud permitiendo que la paciente se mueva, elija su posición y sea escuchada", describe la obstetra. Este enfoque dinámico permite adaptar el entorno hospitalario a las necesidades biológicas y de confort de cada mujer.
Asimismo, la comunicación fluida en tiempo real se vuelve un requisito indispensable durante todo el proceso de parto. Al respecto, la especialista señala que "es fundamental que el equipo médico explique cada procedimiento que se realiza en el momento; que la paciente se informe previamente es vital, ya que existen muchas decisiones que pueden y deben tomarse de manera conjunta". Esta toma de decisiones compartida fortalece la autonomía de la mujer y reduce la ansiedad del entorno familiar.
Sin embargo, el criterio clínico y la protección de la salud imponen límites precisos cuando se presentan complicaciones imprevistas. La Dra. Pujadas aclara de forma taxativa que la seguridad médica sigue siendo una prioridad absoluta en circunstancias complejas: "Sin embargo, también es importante aclarar que existen situaciones de riesgo para la embarazada o para el bebé donde la intervención médica es necesaria para garantizar la seguridad de ambos".
El reconocimiento de la soberanía de la paciente sobre su propio cuerpo constituye el eje motor del parto humanizado. Respetar la decisión de la paciente es el corazón de este paradigma. Este respeto no se limita a un único tipo de nacimiento idealizado, sino que se extiende a todas las opciones médicas válidas elegidas de manera consciente y tras un proceso de asesoramiento profesional riguroso.
En este sentido, la especialista agrega dentro de este marco de respeto a las intervenciones quirúrgicas planificadas por deseo materno. "Esto incluye también a aquellas mujeres que, tras recibir la información necesaria, eligen una cesárea programada; el respeto a su autonomía y a su deseo sobre su propio cuerpo es, en esencia, respetar su derecho a un parto humanizado". De este modo, la práctica médica ratifica que la humanización no depende exclusivamente de la vía de nacimiento, sino del respeto absoluto a la voluntad e información de la paciente.
El vínculo inmediato y los beneficios de la "hora sagrada"
La comprensión integral del nacimiento se enriquece significativamente al adoptar la perspectiva de la puericultura, que visualiza este proceso como un continuo biológico que va más allá de la expulsión fetal. "A esto se suma mi mirada como puericultora: el nacimiento no termina con la salida del bebé, sino que continúa en ese vínculo inmediato que se gesta en la piel", detalla la Dra. María Laura Pujadas. Las primeras horas posteriores al alumbramiento poseen una trascendencia fundamental para la salud materno-infantil.
Desde una mirada estrictamente fisiológica, el respeto a la intimidad y la tranquilidad de este momento genera beneficios endocrinos concretos y medibles. Como explica la experta: "Un nacimiento respetado facilita la cascada hormonal de la oxitocina, fundamental no solo para el proceso de parto, sino para una bajada de leche más fisiológica y un puerperio más calmo". La estimulación natural de esta hormona reduce los tiempos de recuperación física y favorece un estado de bienestar emocional en la madre.
Debido a estas ventajas clínicas y afectivas, la recomendación médica primordial para el posparto inmediato consiste en salvaguardar el primer contacto entre la madre y el recién nacido. "Mi recomendación aquí es priorizar siempre que sea posible la 'hora sagrada', ese contacto piel a piel ininterrumpido que regula al recién nacido y empodera a la madre en su capacidad de nutrir y cuidar", destaca la profesional. Esta práctica estabiliza las funciones vitales del bebé y consolida los cimientos de la lactancia. "En definitiva, se trata de entender que cuando una mujer se siente respetada en sus decisiones y en su cuerpo, el impacto positivo trasciende la sala de partos", añade.
Para alcanzar este nivel de protagonismo y vivir el nacimiento de manera consciente y segura, la preparación previa durante las últimas semanas de gestación resulta fundamental. Los espacios de encuentro e intercambio brindan el marco de contención ideal para disipar los miedos. "En este camino, los cursos y encuentros de preparto ocupan un lugar fundamental sobre el final de la gestación: son el espacio donde la pareja recibe e intercambia información con los profesionales y con otras familias, transformando la incertidumbre en confianza", resalta la Dra. Pujadas.
El propósito final de los equipos de salud y del entorno social debe enfocarse en brindar herramientas conceptuales claras que alejen el temor del proceso de dar a luz. Como concluye la especialista de forma reflexiva: "Como profesionales y como sociedad, debemos trabajar para que cada familia llegue a ese momento con menos miedos y más certezas, sabiendo que el objetivo no es alcanzar un estándar ideal, sino que cada mujer se sienta la verdadera protagonista de su propia historia".