Miércoles 06 de Febrero de 2008
Graciela Z. tiene 36 años. El sábado pasado se sintió mal, tuvo cólicos en la zona de los intestinos y fiebre. Al otro día amaneció con diarrea: "Llegué a ir al baño cada 10 minutos", cuenta. Llamó a un servicio de emergencias médicas, le inyectaron una medicación pero no mejoraba. "El lunes fui a la guardia de un sanatorio y me dejaron internada. Tenía la boca seca, estaba agotada; me dijeron que me había bajado el potasio. Con suero y antibióticos me fui recuperando pero pasé cinco días internada", relata. El diagnóstico fue gastroenterocolitis como consecuencia de haber comido radicheta mal lavada. El verano, las altas temperaturas, el agua no segura y la comida cruda pueden tornarse verdaderos enemigos.
Vómitos, diarrea, dolores abdominales, malestar general y en ocasiones fiebre, son síntomas de gastroenterocolitis, un cuadro que en época estival aumenta su frecuencia hasta en un 20%. En general, explican los médicos, se supera en dos o tres días en el domicilio pero cuando los síntomas son muy intensos y hay riesgo de deshidratación, como le sucedió a Graciela Z., requiere internación para asegurar la hidratación.
La gastroenterocolitis que causa inflamación intestinal "está presente todo el año pero el calor incrementa su frecuencia porque favorece la proliferación bacteriana, que es una de las causas principales, aunque existen otras como los virus", destaca el médico gastroenterólogo Daniel Berli.
Los que corren más riesgos son los lactantes, niños pequeños, ancianos y personas inmunodeprimidas o con enfermedades crónicas como las cardiopatías y los problemas respiratorios severos: "En estos grupos existe riesgo de vida, por eso es fundamental la prevención. Y si los síntomas se presentan, acudir de forma inmediata a un médico", enfatiza Berli. En países subdesarrollados las infecciones intestinales están entre las primeras causas de muerte.
Horacio Crespo, médico generalista y director de atención primaria de la salud de la Municipalidad de Rosario, dijo a La Capital que las gastroenterocolitis "se ven a diario en los efectores de salud" y recomendó para evitarlas "cumplir estrictamente con las normas de higiene personal y del hogar, lavarse bien las manos y prestar especial atención al lavado de frutas y verduras, no sólo por la posible contaminación del agua sino también por los riesgos que conllevan los productos químicos y herbicidas".
Crespo destacó que el corte en la cadena de frío de los alimentos es peligroso. El problema se incrementó en el verano a causa de los constantes cortes de energía eléctrica. "La conservación y la ubicación de la comida en las heladeras es fundamental. Todo alimento que contiene jugos o líquidos debe estar más abajo. Las heladeras no deben abrirse con tanta frecuencia y es necesario que funcionen bien para que el frío circule de manera constante y pareja", manifestó.
Por su parte Berli agregó que nunca hay que volver a frizar productos que ya fueron descongelados. Lo único permitido es la carne una vez cocinada. En ese caso se puede volver a colocar en el freezer.
Pasarla mal. En el adulto sano cuando se presenta una gastroenterocolitis se trata habitualmente de cuadros que no son graves. "La persona suele manifestar un gran malestar, por eso, el médico evalúa si está deshidratado. De hecho, lo que determina la internación para la colocación de suero es el riesgo de deshidratación. Esto sucede cuando los vómitos son muy frecuentes o la diarrea muy severa, y beber por boca no alcanza para la recuperación", agrega Berli.
Si no hay deshidratación la recomendación pasa por tomar agua, té y caldo o alguna bebida con sal. Aunque no está comprobado que la dieta tenga un efecto positivo inmediato, la mayoría de las veces, dice Berli, se indica una dieta líquida al principio y luego se recomiendan los alimentos constipantes. En unos días la persona puede retomar la dieta normal.
El agua no segura y los alimentos crudos mal lavados son la primera causa de infección. "En ciudades como Rosario se puede utilizar el agua de red sin problemas. Ante la duda, siempre es recomendable beber agua envasada. Respecto de la comida tener en cuenta que la mayoría de las verduras se riegan con agua de las primeras napas que suelen estar contaminadas con bacterias gram negativo, por eso lo ideal es lavar las verduras y frutas con agua más dos o tres gotitas de cloro", señala el gastroenterólogo.
"Durante las vacaciones, en la playa o bares es preferible no consumir alimentos crudos, sobre todo si el destinatario de la comida es un niño o adolescente", remarca finalmente Berli.