El lema de la Semana de la Semana Mundial apunta que amamantar no depende solo del deseo de una madre, sino de las redes que la sostienen desde el embarazo
09:14 hs - Miércoles 05 de Agosto de 2026
Muchas familias llegan al nacimiento convencidas de que la lactancia se resolverá sola, de manera instintiva, y descubren en los primeros días que necesitan algo más que voluntad: información confiable, alguien que acompañe las primeras tomas y respuestas rápidas cuando aparece una dificultad. Esa distancia entre el deseo y la experiencia real explica por qué, cada año, la Semana Mundial de la Lactancia Materna vuelve sobre el mismo punto: el entorno importa tanto como la intención.
Una semana para fortalecer lo que funciona
Impulsada por la Alianza Mundial pro-Lactancia Materna (WABA), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF, la Semana invita a reflexionar sobre el valor de proteger, promover y apoyar la lactancia como una de las estrategias más efectivas para mejorar la salud de las madres, los niños y la sociedad. El lema de esta edición —“Lactancia materna: un inicio sostenible en cualquier circunstancia. Fortalecemos las acciones que funcionan”— subraya que la lactancia necesita ser protegida en todos los contextos, con redes capaces de acompañar a las familias durante todo el tiempo que forme parte de su proyecto de crianza.
Antes del nacimiento
La lactancia es un proceso que comienza mucho antes del parto y continúa mucho después del alta. “Durante el embarazo, las consultas con el obstetra de cabecera acompañan la evolución de la gestación, mientras el consultorio de puericultura ofrece un espacio específico para conversar sobre lactancia, resolver inquietudes y brindar herramientas basadas en evidencia científica”, señalan desde el equipo de fortalecimiento de la Lactancia Materna del Sanatorio de Niños.
A esto se suma el Curso de Preparto, una propuesta interdisciplinaria en la que obstetras, puericultoras y pediatras construyen junto a las familias un camino hacia el nacimiento, el puerperio y el inicio de la lactancia. Cuanto antes se despejan las dudas, menos improvisación queda para los días más sensibles.
Los primeros días: contacto, vínculo y continuidad
Independientemente de la vía de parto, obstetras, neonatólogos y enfermería trabajan de manera coordinada para favorecer el contacto piel con piel, el vínculo temprano y el inicio precoz de la lactancia, prácticas ampliamente respaldadas por la evidencia científica por sus beneficios para la madre y el recién nacido. Durante la internación, el servicio de puericultura acompaña las primeras tomas y ayuda a resolver las dificultades iniciales, mientras el equipo de enfermería y el rooming-in junto al equipo de pediatras favorece la permanencia de la madre y el bebé juntos.
“Hay escenarios en los que esa cercanía no es posible de inmediato, como una internación en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales. Allí la red cobra aún mayor importancia: neonatólogos, enfermería, puericultura, psicología y fonoaudiología neonatal trabajan de manera integrada para proteger el vínculo, favorecer el contacto cuando las condiciones clínicas lo permiten y sostener la lactancia mediante estrategias adaptadas a cada situación”, indican los profesionales. Incluso en los contextos más complejos, preservar la producción de leche y el vínculo constituye una prioridad para todo el equipo.
El alta no es el final
El alta hospitalaria abre una nueva etapa, muchas veces la más solitaria. Los controles pediátricos precoces, el consultorio y la Guardia de Puericultura permiten que las familias cuenten con respuestas oportunas frente a las dificultades que puedan surgir. Una consulta realizada a tiempo evita el dolor, la incertidumbre y el abandono precoz de una lactancia que la familia desea continuar.
Una red que sostiene cada etapa
Este modelo tiene un nombre y un lugar. “En Sanatorio de Niños, junto con Maternidad Oroño, desarrollamos una Red Institucional de Acompañamiento a la Lactancia, basada en el trabajo interdisciplinario y la continuidad de los cuidados, donde cada intervención se integra a una misma línea de tiempo. Junto con el Centro de Emergencias de Niños (CEN) de la institución, la red garantiza que ninguna consulta quede sin respuesta”, comentan los integrantes del equipo de Lactancia.
No se trata de acciones independientes: la articulación permanente entre Obstetricia, Puericultura, Pediatría, Neonatología, Enfermería, Psicología, Fonoaudiología Neonatal y los distintos profesionales que integran Sanatorio de Niños es lo que ordena la red, y hace que cada servicio aporte su experiencia en el momento en que hace falta.
Los profesionales destacan que esa articulación se sostiene con la capacitación permanente de los equipos de salud y con los tres conceptos que guían el trabajo institucional: calidad, calidez y humanización de los cuidados. “Compartir criterios y actualizar conocimientos permite que todas las intervenciones transmitan un mismo mensaje: acompañar a las familias con respeto, brindar información confiable y favorecer que cada madre pueda desarrollar el tipo de lactancia que desea para su hijo durante el tiempo que así lo decida”, dicen.
El lema de 2026 recuerda que las acciones que funcionan son aquellas que permanecen en el tiempo y ponen a las personas en el centro del cuidado. Fortalecer la lactancia materna es, en definitiva, fotalecer el trabajo en red.