La salud de Mirtha y Chiche Gelblung: un problema respiratorio en la tercera edad puede ser grave

La conductora argentina está internada por un cuadro bronquial. lo mismo que el periodista. El 26 de agosto, el Negro Rada, de 83 años, murió por una neumonía

14:34 hs - Martes 08 de Septiembre de 2026

El 26 de agosto, el músico y compositor Rubén el Negro Rada falleció a los 83 años por una complicación respiratoria. Había estado internado un mes por una neumonía y no pudo superar las complicaciones de ese cuadro. Ahora, se conoció que Chiche Gelblung, quien tiene 82 años, está internado por un cuadro respiratorio mientras la atención mediática está puesta en Mirtha Legrand. La conductora estrella de la Argentina, que tiene 99 años, sigue bajo seguimiento médico en la clínica Mater Dei por una bronquitis. Ella misma habría señalado a sus familiares que estaba asustada por un posible agravamiento de su situación. Lo cierto es que en la tercera edad los problemas generados por virosis y otras afecciones pulmonares pueden ser severos, y derivar rápidamente en situaciones críticas. Mientras gran parte del país atraviesa un invierno muy frío, acompañado de cambios bruscos de temperatura, es indispensable tener en cuenta cómo ayudar a padres, abuelos y otros familiares a advertir las señales de alarma, y buscar ayuda médica.

La Capital habló con Andrés Toussaint, médico geriatra, Máster en Longevidad y Envejecimiento Saludable y director del Hospital Geriátrico Provincial de Rosario. El especialista dio pautas sobre cómo cuidar a nuestros "viejos" para que no lleguen tarde a la consulta, cómo reconocer señales sutiles y el modo en que deben actuar los cuidadores y familiares. Explicó además por qué se producen, en ocasiones, complicaciones rápidas en esta etapa de la vida.

En cuanto al estado de salud de Mirtha Legrand lo que se sabe (al martes 8 de septiembre) es que está mejor y podrían darle el alta. La evolución hasta el momento es favorable. La conductora está en el mismo sanatorio que Chiche Gelblung, de 82 años.

La edad, un factor determinante en muchos casos

¿Qué tan frecuentes son las infecciones respiratorias virales en personas de edad muy avanzada? ¿Cuáles son las más habituales en nuestro medio?

Las infecciones respiratorias son muy frecuentes en todas las edades pero adquieren especial importancia en las personas mayores porque tienen más posibilidades de evolucionar hacia cuadros graves. Esto se relaciona con el envejecimiento del sistema inmunológico, la menor reserva funcional del organismo y la frecuente coexistencia de enfermedades cardíacas, respiratorias, metabólicas o neurológicas.

En nuestro medio circulan principalmente los virus de la influenza, el virus sincicial respiratorio, el SARS-CoV-2, el metapneumovirus, los virus parainfluenza, los adenovirus y los rinovirus. Todos pueden producir desde un resfrío o una infección de las vías respiratorias superiores hasta bronquitis y neumonías. Además, una infección inicialmente viral puede favorecer posteriormente una sobreinfección bacteriana.

¿Los síntomas son claros o pueden pasar inadvertidos y complicarse rápidamente?

En las personas mayores los síntomas no siempre aparecen de la manera clásica. Puede no haber fiebre alta, tos intensa ni dolor torácico. En ocasiones, las primeras manifestaciones son una disminución del apetito, mayor somnolencia, confusión, desorientación, debilidad, una caída, incontinencia de reciente aparición o la pérdida repentina de autonomía para realizar actividades que hasta ese momento la persona podía hacer sola.

Por eso, en medicina geriátrica es fundamental observar cualquier cambio respecto del estado habitual. Una persona mayor que repentinamente deja de comer, permanece en cama, camina peor o está más confundida puede estar atravesando una infección, aun cuando no tenga fiebre.

"No es el mismo de ayer"

Muchas veces el familiar dice: “No tiene fiebre, pero no es el mismo de ayer”. Esa observación tiene muchísimo valor clínico. La evolución también puede ser más rápida porque existe una menor reserva fisiológica. No necesariamente porque la enfermedad haya comenzado mucho tiempo antes, sino porque el organismo tiene menos capacidad para compensarla, explica Toussaint.

¿Qué significa, por ejemplo, que una neumonía sea bilateral?

Que una neumonía sea bilateral significa que en los estudios por imágenes se observan infiltrados o compromiso en ambos pulmones. Es una descripción de la distribución de las lesiones pero no permite establecer por sí sola desde cuándo comenzó la infección. Una neumonía puede presentar compromiso bilateral desde etapas relativamente tempranas, especialmente cuando tiene origen viral. Por eso, afirmar que una persona “fue dejada estar” únicamente porque la neumonía es bilateral no tiene fundamento médico. Para evaluar si existió una demora habría que conocer la secuencia de los síntomas, el examen clínico, los controles realizados, los estudios y la evolución completa del paciente.

¿Cuáles son las principales complicaciones?

Las complicaciones más importantes son la neumonía viral o bacteriana, la disminución del oxígeno en sangre, la insuficiencia respiratoria, la sepsis y, en los casos más graves, la necesidad de internación en terapia intensiva. Pero en una persona mayor una infección respiratoria también puede descompensar enfermedades preexistentes, como insuficiencia cardíaca, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, diabetes o insuficiencia renal. Asimismo, puede provocar deshidratación, delirium —un estado agudo de confusión—, caídas, pérdida de masa muscular y deterioro funcional.

A veces la infección se controla, pero la persona no recupera inmediatamente el nivel de autonomía que tenía antes de enfermarse.

Andrés Toussaint es el director del Hospital Geriátrico provincial, de Rosario

Qué debe hacer una persona mayor que vive sola

"Es aconsejable que tenga una red mínima de seguimiento y no atraviese sola un cuadro respiratorio. Algún familiar, vecino o persona de confianza debería comunicarse diariamente, comprobar cómo se encuentra y ayudarla a consultar si aparecen cambios. Debe solicitar atención médica ante dificultad para respirar, dolor torácico, confusión, somnolencia inusual, debilidad intensa, imposibilidad para alimentarse o beber, disminución marcada de la orina, coloración azulada de labios o rostro, o cuando una tos o fiebre que parecían mejorar vuelven a empeorar. La ausencia de fiebre no descarta una infección importante", señala el especialista.

"Si dispone de un oxímetro (saturómetro), puede ser útil, pero no debe reemplazar la valoración clínica ni interpretarse de manera aislada. Una saturación de oxígeno menor de la habitual, especialmente si se acompaña de falta de aire o deterioro general, requiere consulta".

¿Y si depende de un cuidador? ¿A qué se debe estar atento?

El cuidador debe conocer cómo es la persona habitualmente. Más que esperar únicamente fiebre o tos, tiene que observar cambios en su conducta, atención, apetito, movilidad, respiración y capacidad para realizar actividades cotidianas. Debe prestar especial atención si la persona comienza a respirar más rápido, se agita con esfuerzos mínimos, duerme más, rechaza líquidos o alimentos, está desorientada, se cae, deja de caminar como lo hacía o presenta un deterioro brusco. Frente a cualquiera de estos cambios, corresponde realizar una consulta temprana.

¿Es frecuente que las personas mayores lleguen tarde a la consulta?

No es infrecuente, pero no siempre ocurre por descuido. Los síntomas pueden ser poco expresivos o confundirse con cansancio, falta de apetito o manifestaciones atribuidas erróneamente a la edad. También pueden intervenir la soledad, las dificultades de movilidad, los trastornos cognitivos o sensoriales y la tendencia de algunas personas mayores a minimizar lo que sienten para no preocupar a los demás. Por eso es importante no naturalizar un deterioro repentino diciendo “es por la edad”. La edad no es un diagnóstico. Una persona no se confunde, deja de caminar o pierde autonomía de un día para otro simplemente porque es mayor.

¿Cuáles son las principales medidas de prevención?

La primera medida es mantener actualizado el calendario de vacunación, especialmente las vacunas contra la gripe, el covid y el neumococo, de acuerdo con la edad, los antecedentes y las indicaciones vigentes. También son importantes la ventilación de los ambientes, el lavado frecuente de manos, evitar el contacto cercano con personas que presentan síntomas respiratorios y utilizar barbijo en situaciones de mayor riesgo o circulación viral. Quien tenga síntomas debe evitar visitar a una persona mayor hasta recuperarse.

A esto se suman una buena alimentación e hidratación, actividad física adaptada, higiene bucal, control adecuado de las enfermedades crónicas y evaluación de posibles trastornos de la deglución, porque las aspiraciones de alimentos o saliva también pueden producir neumonía.

El mensaje principal

"No debe ser generar alarma, sino aprender a reconocer cambios. En las personas mayores, una infección importante puede no anunciarse con fiebre o tos intensa: a veces la primera señal es, simplemente, que la persona dejó de ser como era el día anterior", destaca el médico.