Inteligencia artificial en la resonancia de próstata: qué aporta al diagnóstico

Una herramienta de asistencia diagnóstica analiza de manera automatizada las imágenes de la resonancia magnética, detecta y caracteriza lesiones y aporta métricas objetivas que el especialista integra a su lectura

07:12 hs - Domingo 23 de Agosto de 2026

La evaluación de la próstata reúne varias piezas: la consulta con el especialista, los análisis de laboratorio y los estudios por imágenes. Entre estos últimos, la resonancia magnética ocupa un lugar cada vez más relevante, porque permite observar la glándula en detalle e identificar zonas sospechosas. Se trata, sin embargo, de un estudio que genera múltiples series de imágenes y cuya lectura demanda tiempo, experiencia y criterios estandarizados. En ese terreno empezó a incorporarse la inteligencia artificial: una capa adicional de análisis que ordena la información y mide lo que antes se estimaba.

Qué hace la inteligencia artificial con las imágenes

A partir de las imágenes obtenidas en una resonancia magnética de próstata, el software realiza un análisis automatizado que permite detectar y caracterizar lesiones, calcular el volumen prostático y generar distintas métricas de apoyo al diagnóstico del profesional.

"La diferencia no está en ver algo que el ojo humano no pueda ver, sino en cómo se procesa esa información: el sistema recorre el estudio completo de manera sistemática, delimita las áreas de interés y traduce en datos cuantificables aquello que forma parte de la evaluación del especialista", aclara Martín Contarde, ingeniero biomédico de Grupo Oroño.

Métricas que acompañan la evaluación del especialista

Entre los resultados que genera la herramienta se encuentran una estimación (mediante inteligencia artificial) de la clasificación PI-RADS y parámetros asociados al riesgo de extensión extraprostática. La primera es la escala que utilizan los especialistas para graduar, de manera estandarizada, el nivel de sospecha de las lesiones observadas en la resonancia; la segunda aporta información sobre el comportamiento de la lesión respecto de los límites de la glándula.

Ninguno de esos datos constituye un diagnóstico en sí mismo: complementan con mayor información la evaluación del profesional, que los integra al resto de los hallazgos del estudio y a la historia clínica de cada paciente.

Un análisis que se integra al flujo de trabajo

"Este tipo de tecnología tampoco interrumpe la dinámica habitual del servicio. El procesamiento automatizado de las imágenes se realiza en menos de tres minutos, y los resultados, las segmentaciones y los contornos de las lesiones se incorporan al flujo habitual de visualización con el que trabaja el equipo médico", explica el profesional y agrega que la resonancia es la misma y el paciente no debe someterse a ninguna práctica adicional: lo que cambia es la información disponible al momento de interpretarla.

La herramienta se denomina PAROS y fue recientemente incorporada en los servicios de diagnóstico por imágenes de Diagnóstico Médico Oroño. Es un producto sanitario regulado, con marcado CE Clase IIa, fabricado por Incepto Medical.

Un puente hacia la biopsia dirigida

El sistema también genera series con el contorno de las lesiones en secuencias 3D T2 sobre las imágenes de resonancia magnética. Esa información puede utilizarse como apoyo para la planificación y la realización de biopsias de próstata dirigidas mediante técnicas de fusión entre imágenes de resonancia magnética y ecografía, conocidas como biopsia por fusión.

La lógica es sencilla: la resonancia identifica y delimita la zona sospechosa, y esa información se superpone a la imagen ecográfica que guía el procedimiento. Así, la toma de muestras puede orientarse hacia el punto específico que se quiere estudiar.

La decisión final sigue siendo médica

"Es importante subrayar algo que suele ser la primera duda que aparece cuando se habla de inteligencia artificial en salud: se trata de una herramienta de asistencia diagnóstica. Sus resultados funcionan como apoyo del profesional, que es quien interpreta el estudio, elabora el informe y define, junto con el urólogo tratante, la conducta a seguir en cada caso", destaca el profesional. La tecnología no decide: aporta información, y esa información gana valor cuando la lee un equipo formado en imágenes, capaz de cotejarla con el cuadro clínico y los estudios previos de cada paciente.

"Su incorporación se inscribe en una línea de trabajo sostenida de Grupo Oroño: acompañar la actualización tecnológica con equipos especializados que puedan aprovecharla. Es esa combinación (tecnología de última generación y profesionales formados) la que se traduce en diagnósticos más precisos y en decisiones más informadas para cada paciente", concluye.