Domingo 11 de Febrero de 2024
La arremetida del presidente Javier Milei contra las provincias que, a su entender, hicieron naufragar el martes pasado el megaproyecto de ley ómnibus en Diputados, junto a la confirmación de que La Libertad Avanza (LLA) va hacia un acuerdo con el PRO en el gobierno nacional, ubicaron en posición de defensiva a Unidos, la coalición oficialista en Santa Fe.
Tanto las acusaciones de “delincuentes” y “corruptos” a los dirigentes que no apoyaron la ley Bases como la eliminación del Fondo Compensador del Interior (que implica la suspensión de cualquier subsidio para el transporte y una virtual desregulación de tarifas), las réplicas elegidas por Milei, llevaron a las fuerzas que dan cuerpo a Unidos a fijar el objetivo central de preservar Santa Fe,
“El gobierno provincial es atacado en todos los frentes sólo por expresar sus puntos de vista con el fin de defender los intereses de los santafesinos. Es necesario garantizar los recursos para que la gestión funcione, respetar los acuerdos mínimos con la Nación para poder afrontar innumerables gastos ya pactados”, deslizó a La Capital un integrante de la mesa chica de Unidos.
Por eso, para Unidos es clave cimentar el compromiso asumido en el último tramo de 2023, cuando despuntaba la reconfiguración general del mapa político nacional, como herramienta de defensa de los intereses productivos de la provincia. Precisamente, el límite que había fijado el oficialismo santafesino en la previa al fallido debate de la ley ómnibus en el Congreso.
En ese sentido, el miércoles senadores oficialistas mantuvieron una extensa reunión de trabajo con el gobernador Maximiliano Pullaro y parte de su gabinete. El día después del feriado largo por el Carnaval ocurrirá lo propio con los diputados.
De hecho, la pata socialista de la coalición santafesina se apresta a solicitar la realización de una cumbre con todas la fuerzas que conforman Unidos en señal de custodia de los recursos de la provincia.
El delicado escenario nacional obliga a Unidos a ajustar la sintonía de criterios, a la par de respetar las diferencias en función de su variopinta integración política, para no agrietar en tiempo récord a una coalición creada tanto para desalojar al peronismo santafesino del poder como para responder a las necesidades de Santa Fe.
Es que Unidos contiene a referencias de Juntos por el Cambio (JxC), construcción que comenzó a disolverse con el acuerdo que Milei y el expresidente Mauricio Macri sellaron apenas consumada la primera vuelta electoral, y que ahora luce encaminada hacia su final dada la anunciada profundización del pacto de gobierno entre LLA y el PRO.
Precisamente, esa movida atravesará con fuerza al PRO santafesino: por un lado, la vicegobernadora Gisela Scaglia está alineada al sector afín al exalcalde porteño Horacio Rodríguez Larreta, crítico de los pasos de Milei, mientras que el ala dura está representada -entre otros- por Cristian Cunha, titular del partido en la provincia y actual funcionario de la Casa Gris.
Interrogantes
Más allá de las tensiones de rigor, todo indica que al menos en 2024 se priorizará el acuerdo local. Pero, en una Argentina con tiempos políticos más veloces que nunca, resta mensurar el alcance del nuevo pacto entre Milei y Macri, a la par del inminente punto final para Juntos por el Cambio.
En medio de un escenario minado de incertidumbre, el mandatario provincial deberá testear la resistencia de otros tres pilares: cómo prosigue su relación con la Casa Rosada, el vínculo con el jefe de la UCR, Martín Lousteau, y la sociedad con los demás gobernadores que reportan a Juntos por el Cambio con futuro incierto.
Todo eso, a la par de una coyuntura provincial que suma nubarrones. Falta definir la fecha del pago efectivo a empleados públicos y docentes santafesinos de una parte (14 por ciento) del aumento que estipula la cláusula gatillo de 2023 y los gremios ya adelantaron que no admitirán que el ajuste corra por cuenta de los trabajadores.