Roberto Falistocco: "Aunque baje la litigiosidad, es insuficiente el número de jueces laborales"

El ministro de la Corte Suprema de Santa Fe analiza la reciente reforma del Código Procesal Laboral y advierte sobre la necesidad de profundizar el diálogo y el debate en torno a cómo mejorar un fuero desbordado de causas

06:10 hs - Domingo 31 de Mayo de 2026

Si bien Roberto Falistocco, ministro de la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe, destaca de la reciente reforma del Código Procesal Laboral de la provincia la incorporación de peritos médicos oficiales para resolver discrepancias técnicas, advierte con énfasis que el número de magistrados es insuficiente para procesar el elevado volumen de causas actuales.

Falistocco, quien se fijó como objetivo mejorar el fuero Laboral antes de tomar distancia del máximo tribunal sobre fin de año, describe La Capital la excesiva duración de los procesos, que encarece los costos para las pequeñas empresas y perjudica a los trabajadores frente a la inflación. Y lanza un llamado al diálogo y a la cooperación entre los tres poderes del Estado para garantizar un servicio de justicia veloz. “Necesitamos más magistrados porque, de lo contrario, esto se convierte en un estacionamiento muy caro”, grafica.

La entrevista a Roberto Falistocco

¿Satisfecho con la reciente reforma del Código Procesal Laboral?

Es producto de las charlas previas en ese fuero y con otros poderes del Estado, que luego un sector del Legislativo las tradujo en un proyecto que terminó sancionado. Con el paso del tiempo habíamos advertido que los jueces necesitaban también la mirada del algún médico oficial que les permitiera tomar decisiones con un mayor respaldo. Había tres cargos por los que la Corte bregó mucho, con su correspondiente respaldo presupuestario, y el año pasado pudimos hacer los concursos, luego juraron y desde hace varios meses están en actividad. Respecto de la ley, apunta a fortalecer eso: que el Poder Judicial cuente con un equipo de médicos.

Se enfatizó que el objetivo de la reforma era reducir la litigiosidad. ¿Considera que es posible?

Lo veremos con el paso del tiempo. Creo que incidirá, pero hay una problemática que también si vincula a otros factores. Por ejemplo: la economía informal, la del trabajador no registrado, que también es una fuente de litigiosidad. Porque en el paquete general de juicios hay un 60 por ciento, o un poco más, vinculado con la siniestralidad laboral, con la ley de riesgo de trabajo. Pero hay un 40 por ciento que son los juicios de cobro derivados de otros acontecimientos de la relación laboral. Por ejemplo: que no me paguen según la función o que me despidan. Es también un número importante de causas que se traducen en juicios que estas leyes, en principio, no tocan. Una cantidad de expedientes exorbitante. En Rosario entran por año 22 mil causas. Si dividimos por diez jueces, marca un promedio de 2.200 expedientes por cada magistrado. Así resulta muy difícil brindar un servicio de justicia eficiente.

Se puede decir que la situación del fuero Laboral es alarmante…

Tenemos pendiente un cúmulo de trabajo de años que es insoportable. ¿Qué más le podemos pedir un juez que está dictando una sentencia cada dos días? Reclamarle más es humanamente imposible y atentaría contra la calidad de su decisión. Por eso quiero poner el acento en que ese volumen de trabajo no lo pueden sostener los diez magistrados laborales que existen en Rosario desde 2014. Lo propio ocurre en la ciudad de Santa Fe con cinco jueces.

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El ministro de la Corte Suprema de Santa Fe considera clave debatir, tanto en lo público como en lo institucional, la situación por la que atraviesa el fuero Laboral.

¿La clave es ampliar la dotación de magistrados laborales?

Es necesario actualizarnos con lo que está ocurriendo en otras provincias o ciudades, como mínimo. En Rosario tenemos un juez laboral cada 130 mil habitantes, mientras que en Córdoba hay un magistrado cada 33 mil. Entre la tarea acumulada y un panorama conflictivo, como existe todo el tiempo en el mundo del trabajo, aunque baje la litigiosidad es insuficiente el número de magistrados laborales. Hace muchos años que no se cambia esto. Y no podemos perder de vista la cantidad de juicios existentes y los que necesariamente seguirán ingresando, porque hay un espectro que no abarca la ley de riesgo de trabajo: los conflictos comunes. Tenemos que cambiar el modo de litigar en el fuero Laboral porque, de lo contrario, esto no se corregirá. Los juicios están mucho tiempo en este fuero y, cuanto más se prolongan, el costo es superior. Porque cuando termina el juicio hay que actualizar los montos y en una economía golpeada por la inflación, hoy disminuida pero que sigue existiendo, el impacto final es elevado y difícil de afrontar por las pequeñas industrias o el comercio. Hay que acortar la duración del juicio laboral, que suele insumir 10 ó 15 años y, cuando termina, es con cifras muy importantes.

El fuero Laboral en Santa Fe

¿Qué falta para revertir ese escenario?

Estamos empeñados en hacer algo parecido a lo realizado años atrás en el fuero Civil, donde hubo un cambio muy significativo en la duración de un juicio. Hay que hacer eso en el fuero Laboral, tenemos que ir hacia el juicio oral, algo que está previsto en la legislación pero que nunca se pudo llevar a la práctica. Es imposible para un magistrado con más de 2 mil causas, por ejemplo en Rosario, o en menor medida en la ciudad de Santa Fe, realizar un proceso oral con la presencia efectiva del juez. En definitiva, necesitamos más magistrados porque, de lo contrario, esto se convierte en un estacionamiento muy caro.

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Esta situación también atenta contra el objetivo de que un magistrado tenga cercanía con las partes.

Por supuesto, y pongo como ejemplo las bondades del sistema oral que estamos viendo en los fueros Penal y Civil. El juez tiene que estar involucrado con el manejo de los tiempos, porque no es lo mismo que lo haga alejado, como ocurre en la actualidad, del expediente. Conciliación en la primera audiencia, eso es lo que se propende. No hay conciliación, vamos a la segunda audiencia. Pero se hace un plan de trabajo desde la primera audiencia a la segunda, y de ahí a la sentencia. Es en ese momento cuando se ve la calidad y la importancia de que un magistrado asuma la dirección del proceso que le marca la ley. Eso impactará tanto en la cantidad como en el aspecto económico de los litigios. Es necesario que volvamos a asumir este problema, los tres poderes del Estado, para generar un cambio en el procedimiento.

¿Cómo se sigue frente a este panorama?

Es positivo debatir, tanto en lo público como en lo institucional, la situación por la que atraviesa el fuero Laboral. Mi mirada apunta al cambio del procedimiento y también es importante seguir el desempeño de las comisiones médicas que se solicitan antes del inicio de la demanda. Sería bueno que el observatorio creado por ley para monitorear el rendimiento de las mismas pose su atención sobre ese punto, ya que el 82 por ciento de los dictámenes previos terminan por, distintos motivos, rechazando el pedido del trabajador.