Tras la oficialización del área por parte de la Corte Suprema de Santa Fe, la excomisionada de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) analizó los alcances simbólicos y prácticos de la decisión
12:29 hs - Martes 11 de Agosto de 2026
La Oficina de Género del Poder Judicial de Santa Fe quedó formalmente inaugurada. Desde ahora, será parte de toda una red para contribuir a la incorporación de la perspectiva de género en la planificación institucional, procesos internos y decisiones jurídicas. El acto contó con la presencia de la expresidenta y comisionada de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Julissa Mantilla Falcón.
En los tribunales de Rosario, la Corte Suprema de Santa Fe —presidida por Rafael Gutiérrez, junto a la ministra Margarita Zabalza y los ministros Roberto Falistocco, Eduardo Spuler, Daniel Erbetta, Jorge Baclini y Rubén Weder— dejó formalmente en funcionamiento luego de instituirla por Acuerdo en marzo pasado.
La ministra Zabalza, coordinadora de la nueva área, explicó: “Es un espacio que necesitaba ser institucionalizado porque dependía de la buena voluntad de personas, pero con el tiempo ellas no están, no se trasladan a otras, y esos espacios desaparecen. Y sumado a que en contextos como el actual, no solo nuestro país, donde hay espacios que aún ponen en debate la igualdad de género, con esto decimos que no hay marcha atrás”.
Entrevista a Julissa Mantilla Falcón
El lanzamiento oficial tuvo la conferencia magistral titulada “Estándares internacionales sobre derechos de las mujeres y la justicia” a cargo de Mantilla Falcón. La Capital la entrevistó para conocer la relevancia a nivel regional de la nueva oficina.
¿Por qué es importante crear una oficina de género para el Poder Judicial en Santa Fe?
En primer lugar, tener una oficina de género va de acuerdo a las obligaciones internacionales del Estado argentino. Por otro lado, es un mensaje simbólico muy potente. No solo porque ya existe en otros poderes judiciales en Argentina, sino también porque ante las cifras de femicidios y violencia sexual que no disminuyen, es necesario trabajar desde la administración de Justicia y esta oficina es un referente importante y un mensaje para las víctimas.
¿Los contextos políticos son determinantes a la hora de pensar y diseñar una oficina de género?
Totalmente. Por eso resalto el tema de la obligación internacional, es decir, hay un principio de continuidad del Estado: el gobierno cambia, pero el Estado tiene que continuar y es a él al que se ha obligado.
Hay un tema del último tiempo que son las denuncias falsas. ¿Qué observa?
Es en general en toda América Latina donde se privilegian las denuncias falsas que no existen realmente en las proporciones que quieren dar, o se busca quitar la tipificación del feminicidio, incluso existe negacionismo en las violaciones de derechos humanos.
¿Son hechos aislados en diferentes países?
Creo que hay una estrategia regional, no es una cosa individual. Siempre se ha argumentado, pero no así con un proyecto de ley como lo que se está discutiendo en Argentina, en Perú, en Colombia, en Chile.
¿Dónde observa falta de perspectiva de género dentro del Poder Judicial. ¿Sentencias, en los procesos, para las trabajadoras y las usuarias de Justicia?
Creo que en todo. No puede haber un Poder Judicial que tenga enfoque de género en la parte procesal y en lo demás, no. O sea, el enfoque de género no basta, no va solamente por la modificación de normas, no basta con la capacitación de jueces y juezas.
¿Por qué?
Como comenté a magistrados y magistradas penales de primera y segunda instancia de Santa Fe hablar del enfoque de género te interpela, a tus creencias, ideas, matrimonio, vida personal. Entonces, tienen la obligación de formarse y de transformar aquellos criterios tradicionales que nunca incluyó a las mujeres como protagonistas. Tienen que estar informados y saber de lo que estamos hablando, deben saber de qué se trata la llamada “machósfera”, por ejemplo.
Dijo que no alcanza una ley. En Argentina está la Ley Micaela que obliga a capacitarse a todos los poderes del Estado.
La Ley Micaela es sumamente importante, pero no es lo único. Me parece importante que los jueces, fiscales y tales estén capacitados. Pero, como dice la Corte Interamericana, no puede limitarse solo a la transmisión de conocimientos, sino a la construcción de capacidades.
¿A qué se refiere?
A que un juez, un fiscal tenga la capacidad de identificar que hay un estereotipo de género en la manera como se le presenta la prueba, o cómo se presume o no la culpabilidad o la inocencia del agresor, etc. Entonces, creo que la formación está muy bien, pero jueces, fiscales, policías que se saben de memoria la letra pero fallan a la hora de volcar eso en la práctica.
¿Y entonces cómo se hace?
Con una voluntad política clara. Si eso se considera solo que hay que cumplir con esto, no va a pasar nada. Hay que entender porqué es importante. Debe haber un sinceramiento, Por ejemplo, un juez que demuestra habitualmente estereotipos de género en sus sentencias, tendría que ser posible de recusar. Es un reto importante
¿Están más retrasados los poderes judiciales respecto a los otros poderes?
En América Latina depende mucho. Creo que la falta de enfoque de género va por todos los poderes. Hoy hay una tendencia regional de los Ejecutivos a ese tipo de discursos opuestos a la perspectiva de género. Un perfil antiderechos como el de Milei que en su discurso en Davos vinculó la homosexualidad con la pedofilia y dijo que el femicidio era un privilegio para la vida de las mujeres porque la Constitución establecía que todos eran iguales.
Teniendo en cuenta el Comité Cedaw (contra la discriminación) en 1979, y la Convención Belém do Pará contra la violencia de género en 1994, es decir hace décadas, ¿trazá plazos para consolidar los derechos de las mujeres en este sentido?
No me trazo plazos porque hace 15 años decían que en 15 años íbamos a estar mejor y no. Sin esas convenciones que menciona se estaría peor, claramente. Con que hoy hagamos algo mejor para mí ya es un montón. Si me pides razones para ser optimista no tengo demasiadas, pero tengo que serlo.