Se iba a realizar este jueves y pasó para el 25 de junio. Ese día se aprobará un pedido de interpelación para el 2 de julio, con la posibilidad de votar una moción de censura. Esperan que Milei lo eche antes
Miércoles 17 de Junio de 2026
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, obtuvo este miércoles un poco de oxígeno político luego de que la jefa de la bancada oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, consiguiera el apoyo de la oposición dialoguista para postergar hasta la semana próxima la sesión de la Cámara alta en la que se iba a discutir un pedido de interpelación y moción de censura impulsado por el peronismo.
Como moneda de cambio, Bullrich debió aceptar que en la siguiente sesión, convocada para el 25 de junio, la Cámara alta aprobará un pedido de interpelación para el 2 de julio. De cómo se desempeñe en esa tenida dependerá que Adorni pueda ser sometido a una moción de censura ese mismo día.
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Según el artículo 101 de la Constitución, se necesita el voto de la mayoría absoluta, mitad más uno del total de los miembros de cada Cámara (37 senadores y 129 diputados) para destituir a un jefe de Gabinete.
En otras palabras: Adorni ya no concurrirá al Senado sólo a brindar su informe sobre la marcha del gobierno, como anunciado el propio funcionario días atrás, sino que antes deberá someterse a la preguntas de los senadores sobre el notable crecimiento de su patrimonio registrado en el último año.
El acuerdo fue confirmado por la propia Bullrich al termino de la reunión de Labor Parlamentaria, en la que se decidió postergar por una semana el tratamiento de los proyectos que piden la interpelación del jefe de Gabinete.
“Se acordó sesionar el 25 de junio: ese día se tratarán todos los proyectos que piden la interpelación y la moción de censura de Adorni. Si tienen mayoría, se lo llamará a interpelación para el 2 de julio”, resumió una fuente de la Cámara alta.
La jefa de la bancada libertaria también explicó que el artículo 101 es operativo, por lo que no se necesita de un proyecto con dictamen de comisión para someter a votación en el pleno del Senado la comparecencia del jefe de Gabinete.
La resolución fue adoptada por los jefes de todos los bloques y fue el corolario de tensas y nerviosas negociaciones bilaterales sostenidas por la senadora libertaria con los líderes de la oposición dialoguista a lo largo de los últimos dos días.
Esas conversaciones terminaron de cristalizar en un nuevo encuentro en el salón de reuniones del bloque radical ubicado en el segundo piso del palacio legislativo en la que participaron los anfitriones Eduardo Vischi (Corrientes) y Mariana Juri (Mendoza), presidente y secretaria de la bancada del centenario partido.
También estuvieron los jefes de los bloques de PRO, Martín Goerling (Misiones); de Provincias Unidas (PU), el peronista Carlos Espínola (Corrientes), y de Convicción Federal, Carolina Moisés (PJ-Jujuy); la salteña Flavia Royón, quien responde al gobernador Gustavo Sáenz, y los provinciales Natalia Gadano (Santa Cruz) y Carlos Arce (Frente Renovador de la Concordia de Misiones).
Aunque los protagonistas se negaron a dar precisiones cuando abandonaron la reunión, una primera señal del cuerdo la brindó el presidente provisional del Senado, el libertario Bartolomé Abdala (San Luis). “Hay humo blanco”, dijo, enigmático, ante una consulta.
Abdala se dirigía al primer piso, a las oficinas de la Presidencia de la Cámara alta, donde desde hacía varios minutos aguardaban los kirchneristas José Mayans (Formosa) y Juliana Di Tullio (Buenos Aires) el inicio de la reunión de Labor Parlamentaria, encuentro en el que los jefes de bloque definen las fechas de las sesiones y sus temarios.
En la reunión, que encabezó la vicepresidenta Victoria Villarruel, Bullrich planteó la propuesta que había acordado con la oposición dialoguista, la que se impuso casi sin mayores inconvenientes.
Más allá de que pretendían apurar los tiempos y acelerar la caída de Adorni, el peronismo aceptó casi de inmediato la propuesta frente a la certeza de que, otra vez, su posición había quedado en minoría y que tampoco estaban en condiciones de forzar este jueves la apertura del recinto sin la anuencia del oficialismo y sus aliados.