Policiales

"Yo no tenía motivos para pegarle, ella siempre fue buena conmigo"

Fabián C., imputado de matar a María del Carmen Arbistondo, negó haberla asesinado y dijo que eran buenos amigos. Le dieron prisión domiciliaria.

Jueves 15 de Agosto de 2019

Fabián y María del Carmen vivían en el mismo pasillo de Perú al 3000 y eran amigos. De vez en cuando la mujer de 70 años se cruzaba a tomar unos vinos y escuchar música en la casa de él, un discapacitado visual de 54. Ese lugar de encuentro fue el mismo que los terminó situando en los dos extremos de un caso policial. El lunes a la mañana él encontró a la mujer muerta en el patio y fue acusado de matarla.

"La encontré cuando no tenía más vida y me apena porque yo la quería mucho. No tenía motivos para pegarle porque ella era buena conmigo. Era la única que no me robaba", dijo Fabián Roberto C. en la audiencia en la cual quedó imputado de matar a su vecina María del Carmen Arbistondo, a pesar de que aún no está claro cómo murió la víctima.

Pendientes

El informe preliminar de autopsia arrojó que tenía un traumatismo en la nuca, golpes en la cara y una fractura en la nariz. Se presume que podría haber muerto por efecto de los golpes o, lo que el forense considera más probable, al broncoaspirar un derrame de sangre de la nariz. La causa de la muerte será confirmada con estudios anatomopatológicos pendientes.

Según el examen forense, esta mujer menuda de no más de 50 kilos murió entre las 23 y la medianoche del domingo en la casa de Fabián. Lo extraño es que, según relató a borbotones su vecino en la audiencia de ayer, esa noche él se fue a dormir creyendo que ella había regresado a su casa. La encontró tirada en el patio a las 9.30 de la mañana siguiente.

Por esto el juez Rodolfo Zvala evaluó que, en caso de que fuera el autor de un crimen, Fabián tuvo tiempo "más que suficiente para escapar". Sin embargo, el mismo acusado fue quien les dio la noticia a los familiares.

Ante estos rasgos particulares del caso y las condiciones de salud del acusado el juez dispuso que permanezca en prisión domiciliaria y con pulsera electrónica por un plazo de 60 días. Por cuestiones de preservación de la prueba la medida se cumplirá en la casa de una hermana del imputado, en el barrio 7 de Septiembre. Además el acusado indicó varias veces que su casa fue usurpada.

El fiscal de Homicidios Luis Schiappa Pietra acusó a Fabián C. de haber causado la muerte a golpes de puño en el rostro y el cráneo a su vecina entre las 20 y la medianoche del domingo, cuando la mujer fue a visitarlo a su casa de pasillo de Perú al 3000. El cuerpo fue hallado al día siguiente. Entre los testigos hay vecinos que escucharon conversar a Fabián y a María sin haber percibido gritos o ruidos extraños. El hombre fue imputado como autor de un homicidio simple, delito con una pena mínima de 8 años de cárcel.

En primera persona

"Yo quiero declarar. Les voy a relatar lo que pasó esa noche", dijo decidido a hacerse escuchar el imputado, que habló tres veces en la audiencia en el Centro de Justicia Penal. Es un hombre de 54 años con una pérdida de la visión que roza la ceguera y cobra una pensión por discapacidad.

"Aparte soy hipertenso, sufro diabetes y ataques de pánico y estoy medicado", dijo el hombre robusto, calvo hasta la coronilla, donde le nace un cabello entrecano y largo hasta los hombros.

"Yo venía de votar cerca de mi casa y la encontré en la calle. Ella era muy amiga mía. Yo era amigo del hijo que lamentablemente ya no está con nosotros. Cada tanto venía a mi casa para hablar porque estaba muy triste. Yo la escuchaba y le hablaba de los problemas con mis hijas. Ella era muy buena conmigo, nunca me tocó nada, cuando quería algo me lo pedía. Nunca me insultó. Lo que pasa es que estaba muy alcoholizada y se caía a cada rato", contó el hombre, que reconoció haber tenido problemas con el alcohol.

Cumbia y vino

El detenido dijo que ese día ella le preguntó si podía pasar por su casa a "tomar un vino" y escuchar unas cumbias porque en su casa "no la dejaban y no tenía radio". Según Fabián la reunión terminó temprano porque él tenía mucho sueño. A eso de las 21 apagó la radio y acompañó a su vecina a la puerta: "No se podía ni parar, se golpeaba por todos lados. Se fue, ella vive enfrente".

El acusado contó que no pudo encontrar la llave ni el candado con que cierra esa puerta y por eso sólo la arrimó y puso detrás una chapa. Luego trabó con una escoba la puerta que da acceso al interior de la casa.

Al otro día

"Me fui a dormir tranquilo pensando que ella estaba en su casa. Al otro día tenía el cumpleaños de una sobrinita mía, me levanté tipo nueve de la mañana, prendí la radio, puse la pava y me bañé. Cuando salí a verificar porque tenía ropa colgada me llevé por delante algo. Pensé que era una frazada. Entonces me agaché, empecé a tocar y me di cuenta de que era la señora", relató el imputado.

Fabián dijo que dio vuelta el cuerpo de su vecina, que estaba tendido boca abajo en el barro, y trató de reanimarla. "Quise hacerle RCP de la desesperación —relató— porque yo la quería mucho. Quise tomarle el pulso y cuando le agarré la mano estaba helada. Entonces me di cuenta de que ya era... óbito. Fui a buscar a los familiares, a la nieta, para que viniesen a constatar. Ellos se enojaron. Saqué una silla y me senté en el patio a esperar a la policía".

Evidencias

Para sustentar la imputación el fiscal precisó que la mujer iba a hacer trabajos de limpieza a la casa de Fabián dos o tres veces por mes. Dijo que "todos los familiares de la víctima lo refieren como autor del hecho" y que incluso el marido de la nieta arriesgó un posible móvil. Dijo que el examen forense detectó un corte superficial de dos milímetros en el nudillo izquierdo del acusado. E indicó que se hallaron manchas que serían de sangre (aún deben peritarse) en el patio, dentro de la casa alrededor de la mesa donde había una caja de vino abierta, en una heladera y en un pantalón del acusado. No se hallaron rastros de arrastre del cuerpo.

"Yo no tenía motivos para pegarle, ella siempre fue buena conmigo. Era la única que no me robaba", se defendió C. Dijo que María solía regalarle a él los productos que no usaba de un bolsón para jubilados y que él le regalaba ropa de sus hijas. "Yo la quería porque era mi vecina y la mamá de un amigo, ella me enseñó a bailar a mí que soy un patadura. Nunca le pegué a una mujer", enfatizó. Luego arriesgó que María del Carmen, alcoholizada, pudo haber tropezado con una pesada carretilla de acero que tiene el patio. O que la podrían haber golpeado otras personas de su entorno con las que solía discutir.

La defensora pública Alejandra Paolini pidió analizar el caso con cautela: "Tenemos una persona que todavía no sabemos de qué murió y un montón de dudas". Luego le pidió al acusado que mostrara las manos y Fabián, que de joven supo entrenar como boxeador no profesional, levantó los brazos y estiró sus manos gruesas, en las que no se advertía ninguna marca. "Si este señor es el homicida —argumentó la defensora— se podría haber ido. Fue a la escuela Braille, se sabe manejar en su vida cotidiana. Colaboró con la Justicia desde el primer momento. ¿Cuán peligroso será este señor ciego que llamó a la policía y se quedó esperando ahí?".

En ese contexto, la jueza rechazó el pedido fiscal de prisión preventiva por dos años y se inclinó por el arresto domiciliario. Pero además puso de relieve los puntos que aún deben comprobarse como el motivo de la muerte, qué tipo de golpes sufrió la mujer —si de puño o por una caída— y si el fluido hallado en la casa "es sangre, si es humana y pertenece a la víctima".

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