"Vivo mal por lo que me pasó"

Martes 10 de Junio de 2008

El 6 de octubre de 1995 a las 4 de la mañana tres hombres jóvenes navegaron 250 metros por el tubo del Ludueña sobre cámaras de neumáticos. Hicieron un boquete en la pared de un sótano del Banco de Santa Fe y entraron. Redujeron al sereno y a los empleados y esperaron la llegada del camión blindado. Cuando el vehículo llegó, las sacas con 515 mil pesos pasaron a manos de los ladrones.

Ramón Silva fue uno de los nueve procesados de un caso que terminó con ningún condenado.

"Física y mentalmente vivo mal después de lo que pasó. A veces tengo vergüenza o miedo de lo que piense la gente. Que digan: «cómo le voy a dar trabajo a este que estuvo preso»", le dijo a La Capital hace dos años, en su humilde casa de barrio Empalme Graneros.

Cuando Silva fue detenido la policía secuestró de su casa 7 mil pesos. El siempre adujo que era dinero de su jubilación anticipada. Nadie le probó que no fuera verdad. "De la plata que se llevaron me devolvieron la mitad. Porque cuando se llevaron esos 7 mil pesos el cambio al dólar estaba uno a uno. Y después de ocho años me devolvieron 7 mil pesos sin intereses", se lamentaba.

En ese momento Silva, que tiene una familia numerosa, trabajaba en changas. "Me las rebusco pintando", contaba.