Una pista que puede conducir al asesino

Domingo 15 de Junio de 2008

El jueves 5 a las 12.50, en la seccional 2ª de San Justo recibieron una llamada telefónica. Era habitual que Ioris Belluni se comunicara con esa dependencia. La relación entre los policías y la presidenta de la cooperadora era muy estrecha. "¿Cómo anda usted. Alguna novedad?", le preguntaron palabras más palabras menos desde la comisaría. Y Belluni respondió: "Todo bien. Estoy con un muchacho que me va a comprar un pavo, pero todo tranquilo".

Aquel día, pero cuando ya eran las 20, un grupo de policías se acercó hasta la casa de Ioris y la encontró asesinada. La mujer tenía una herida cortante y profunda en la cabeza. Cuando los agentes comenzaron a revisar la vivienda no encontraron desorden alguno y las joyas y armas que la víctima atesoraba estaban en sus respectivos lugares. Lo que llamó la atención fue un pavo del criadero de la mujer que tenía las alas cruzadas con una especie de cordón, como si estuviese listo para entregar a quien lo haya comprado.

La visita de la que habló Ioris con sus amigos policías, siete horas antes de ser hallada asesinada, parece ser hasta el momento la única pista que puede conducir hacia el presunto homicida.