Sábado 20 de Marzo de 2010
Averiguar los motivos por los cuales mataron a Roberto Pimpi Camino es como armar un rompecabezas de innumerables piezas que se vinculan una a una de forma irregular vinculando las barras bravas, la droga y la policía. Así se da forma a una realidad que en ocasiones supera a las propias instituciones del Estado, algunos de cuyos hombres son parte del juego y otros aparecen impotentes de resolver la ecuación.
Ya hace varios años que el negocio de la venta de drogas en la ciudad tiene en la banda de Los Monos, del barrio Las Flores, a su más fiel exponente. Pero los negocios del clan no se limitan a la "administración de dos centenares de quioscos que ya llegan hasta la avenida Pellegrini", según dicen fuentes inobjetables y desmiente a rajatabla la cúpula de Drogas Peligrosas. También han extendido su juego al interior de las barras de Rosario Central y Newell’s Old Boys. A esos grupos, actualmente liderados por Andrés Pillín Bracamonte y Diego Panadero Ochoa respectivamente, por protección y otros servicios les cobran un canon mensual y les imponen una condición: no se acepta competencia. Y todo indica que Roberto Camino, aunque alejado del paraavalanchas, no había respetado esa imposición.
"Después de ser desplazado de la barra el hombre entró en picada y se metió en el negocio de la droga. Ya había conseguido armar una pequeña cocina y ahora iba por otra", aseguró un conocedor del tema. Y recordó que Camino "tuvo un muy buen pasar durante varios años" en los que era asiduo visitante del casino de Victoria, donde "invitaba a cenar con champagne importado". Y a nadie le gusta perder el estatus adquirido, algo que le permitió ser reconocido por numerosos vecinos del Fonavi a los que ayudaba económicamente más de una vez.
Para llevar adelante su negocio, Los Monos siempre han contado con la complicidad de ciertos sectores de la policía, tal como lo denunció el oficial Juan José Raffo, hoy separado de la fuerza tras ser condenado por robo. Y Pimpi debió contar con la misma protección. "De otra forma no podría haber entrado al negocio", dicen.
Por eso fue regalado (sin armas) al bar Ezeiza la madrugada de ayer. Total, el local era de un ex policía y quien lo convocó fue otro hombre de azul. Qué hablaron durante la madrugada es un misterio. Pero la logística y la limpieza de la escena después del crimen se presentan como elementos característicos de quienes aparecen vinculados a la ejecución. "Nadie en Rosario puede matar como lo hicieron con Pimpi si no son Los Monos. Son los únicos que tienen el amparo con el que contaron los sicarios y pueden acceder a balas recargadas como las que usaron Además, la policía llegó al lugar cuando ya estaba todo lavado", dijo un allegado a la pesquisa.
Así las cosas, discernir quién y por qué mató a Camino será un rompecabezas difícil de armar. Mucho más si quien lleva adelante la investigación es la misma fuerza en la que trabajan hombres sospechosos de estar vinculados a la historia.