Una familia condenada por regentear el negocio narco desde Parque Oeste
El jefe de la banda era Walter "Dulce" Abregú. Junto a él fueron penados su madre y 5 hermanos además del guitarrista Ramón "Campito" Giglione

Jueves 04 de Noviembre de 2021

Dos eslabones importantes del escenario narcocriminal rosarino fueron condenados por el Tribunal Oral Federal 3. Uno es Walter Daniel “Dulce” Abregú, de 43 años y acusado de controlar el trafico de drogas en la zona del Fonavi Parque Oeste en el cual vivía junto a sus hermanos y su madre (todos condenados en esta causa), quien recibió una pena de 8 años de prisión. El otro es Ramón Gerónimo “Campito” Giglione, de 52 años y dueño de una reputación como cocinero en el mundo de la cocaína y como folklorista de peñas en barrio Tablada, quien está preso en la cárcel de Coronda desde septiembre de 2011 y recibió una sentencia de 7 años y 6 meses de cárcel que, unificados con una pena anterior, se elevó a 9 años.

Según la hipótesis del fiscal federal Federico Reynares Solari, Dulce proveía a Campito de pasta base para que éste cocinara la cocaína que luego vendían aún estando preso. En ese sentido, la pesquisa determinó que vía mensajes de celular le pasaba la receta a otra de las condenadas ayer y ésta le informaba paso a paso, y con fotos, como iba evolucionando el proceso. La cocinera on line, Leonor Franco, recibió una condena de 6 años y 6 meses de cárcel pero permanecerá en libertad hasta que la sentencia quede firme.

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Las condenas también alcanzaron a la madre de Dulce, Alicia Campilongo, que recibió una pena de 7 años y 6 meses de cárcel por encargarse de distribuir la mercancía en los puntos de venta al menudeo y a cinco de sus hermanos. Damián “Mafia” Abregú recibió un castigo de 7 años y 6 meses que se unificaron con una condena anterior en una pena única de 11 años y 6 meses. Este hombre está preso en la cárcel de Piñero y para la fiscalía era el encargado de ingresar la droga a la prisión a través de personas de su núcleo familiar más cercano. Cristián “Pato” Abregú y Matías Abregú fueron condenados a 6 años y 4 meses de prisión acusados de vender droga al menudeo. Alexis Abregú y Yamila Débora Abregú, en tanto, recibieron 6 años de prisión, el primero por vender droga al menudeo y su hermana como distribuidora en los puntos de venta.

También fueron condenados Diego Daniel Verón y Sandra Romina Aguirre. Ambos recibieron una pena de 6 años y 6 meses de prisión, aunque la mujer continuará en libertad hasta que la condena sea confirmada. Daiana Jacqueline Reyes, pareja de Dulce, fue condenada a 3 años de prisión condicional y normas de conducta. Etelvina Olga “Pelu” Zalazar, pareja de Campito Giglione, y Mario Rubén Leiva, un suboficial de la policía sospechado de darle cobertura a la banda, fueron absueltos. El próximo miércoles el tribunal integrado por los camaristas Osvaldo Facciano, Eugenio Martínez Ferrero y Germán Sutter Schneider darán a conocer los fundamentos del fallo.

Toda la banda

No es habitual ver en el banquillo de los acusados a toda una organización dedicada a la venta de drogas: desde el jefe organizador hasta los vendedores pasando por el cocinero. Claro está que la banda de Dulce era básicamente una estructura familiar, a tal punto que fueron acusados y condenados su madre, de 61 años, y sus hermanos Alexis, de 24; Matías, de 28; Débora, de 35; Mafia, de 37, y Pato, de 43 años.

De todos los Abregú detenidos la madrugada del miércoles 24 de octubre de 2018 en un operativo que comprendió 17 allanamientos llevados adelante por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), el único que ya estaba preso era Mafia. El hombre purgaba una condena por el asesinato del policía Leonardo Antonio Caro, ocurrido en abril de 2009 en una concesionaria de autos de avenida Pellegrini al 5500, cuando estaba de civil y se presentó como agente, ante lo que Abregú lo mató sin más. Previo a esa condena Mafia había sido procesado en el viejo sistema penal por el ahora fiscal general de la provincia Jorge Baclini.

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“Guitarra para el corazón”. La tapa del único disco de Ramón Gerónimo Campito Giglione. Tiempos de guitarreadas, folklore y crónicas policiales.

La familia operaba en los monoblocks del Fonavi Parque Oeste (ubicado a pocas cuadras del cuartel de la Tropa de Operaciones Especiales) congregan a unos 5 mil habitantes distribuidos en 43 torres de 16 departamentos cada una. Y la causa contra ellos comenzó en marzo de 2014 por una nota depositada en el “Buzón de la Vida” en la que se indicaba que “en calle Cerrito 5665, tira 7 de Rosario, planta baja, en los últimos departamentos los llamados Abregú vendían droga”.

Según la investigación, desde ese lugar Dulce operaba y la cocina de la que se proveía de cocaína estaba ubicada al otro lado de la ciudad, en una casa de Cereseto al 6000, en el barrio Las Delicias. Allí los efectivos de la PSA encontraron 1,8 kilo de pasta base de cocaína y todo lo necesario para estirar la droga.

Pero la caída de Dulce se demoró hasta agosto de 2019 cuando fue detenido en su casa de Rivarola al 7000, el mismo domicilio que figuraba en la oferta de recompensa de 500 mil pesos que el 24 de junio de ese año publicó en el Boletín Oficial el Ministerio de Seguridad de la Nación.

La entonces ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, los denominó la “narcofamilia”, mientas que el ex ministro de Seguridad de la provincia, Maximiliano Pullaro, sostuvo que “las fuerzas federales y provinciales persiguen el mismo objetivo: dar seguridad a los santafesinos”. Y aclaró: “Planificamos el trabajo y estamos desarticulando bandas. En estos años desarmamos 66 bandas y la pelea es, y será, frontal tanto al narco como a los violentos. Estamos todos trabajando para vivir mejor”.

Cocina on line

En diferentes conversaciones entre Dulce y Campito Giglione, este último le informaba: “hay stock”; “hojaldre”; “en la calle cuando no hay te lo hago yo, voy compro pulenta por ahí, y te lo bautizo y te digo”. Pero para ese momento Campito estaba preso en Coronda pagando su penúltima condena a 10 años de prisión tras ser detenido por los ex Drogas Peligrosas de la provincia regenteando una cocina de cocaína en Convención y 24 de Septiembre, en el barrio Tablada, y cuatro puntos de venta en Villa Manuelita.

En una comunicación telefónica intervenida judicialmente, Campito se contactó por celular con una mujer que para la acusación es Leonor Franco y le fue indicando el punto de cocción. La mujer le describía que la substancia “estaba marrón”. Y le fue contando como iba quedando la droga cuando comenzaba a secarse. Más tarde volvieron a comunicarse y ella le envió una foto a Campito. Entonces éste exclamó que estaba todo bien: “Se está poniendo blanca”, le dijo.

Para conocer más a Campito hay que remontarse a fines de la década del 90 cuando alternaba las guitarreadas en peñas y había grabado su único disco, “Guitarra para el corazón”, como Ramón Campo, y su actividad como cocinero. En 2002 Domingo “Negro” Selerpe, asesinado en febrero de 2018, ya lo había acusado de haberlo baleado. Años más tarde, en 2005, fue procesado por el asesinato a balazos de Carlos Gregorio “Pacalo” Salinas, de 38 años, ocurrido en enero de 2004 en Spiro al 300 bis en la denominada villa del Tanque. En ese momento, cuando Campito alternaba buenas críticas como guitarrero y cantor pero salía en las crónicas policiales ligado a la droga, voceros de la investigación dijeron que el móvil del crimen había sido una vieja deuda del cuñado de Salinas con Campito, quien ya había estado involucrado en otro dos homicidios a mediados de los 80. El penúltimo tropezón de Campito fue cuando fue detenido en septiembre de 2010 con la cocina de drogas en Villa Manuelita.