Una detenida y una prófuga por inculpar falsamente a ex parejas en un homicidio
A partir de llamados a la Fiscalía acusaron a dos jóvenes que pasaron 24 horas demorados por el asesinato del arquitecto Joaquín Pérez en Arroyito

Domingo 24 de Octubre de 2021

Una mujer fue detenida y su hermanastra permanecía prófuga anoche tras haber denunciado falsamente a sus ex parejas como los supuestos autores del crimen del arquitecto Joaquín Fernando Pérez, muerto a balazos la noche del martes pasado cuando guardaba su auto en una cochera del barrio de Arroyito. Teniendo en cuenta que la provincia hizo una oferta de un millón de pesos a distribuir entre aquellas personas que aportasen datos certeros sobre el homicidio de Pérez, las mujeres no tuvieron mejor idea que distraer la acción que llevan adelante los efectivos de la División Homicidios de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) para echar luz sobre el episodio que caló hondo en el alma de Rosario y que tuvo su grito de desahogo la noche del jueves en una concentración que pidió justicia y el rápido esclarecimiento del crimen.

La historia pergeñada por Débora Leonela L., de 30 años, y su hermanastra Cristal Berenice M., de 24, distrajo horas importantes en la búsqueda de los asesinos del arquitecto Joaquín Pérez y llevó a que los pesquisas de Homicidios realizaran allanamientos demorando a jóvenes trabajadores que nada tienen que ver con el hecho pero de los cuales ambas mujeres querían vengarse tras romper sus relaciones de pareja por presuntos malos tratos.

Todo empezó a partir de un llamado telefónico que Débora L. hizo la tarde del viernes al 911 para denunciar que su ex pareja, Fernando Nicolás L., de 30 años y domiciliado en Guatemala al 2000, había participado del crimen del arquitecto Pérez y que tanto ella como su hermanastra sabían sobre el caso porque el muchacho había llegado a su casa con un arma de fuego y supuestamente le había contado lo ocurrido. E incluso que quien lo acompañaba al momento del asesinato era la ex pareja de su hermanastra. A partir de ese momento, los pesquisas mantuvieron varias conversaciones telefónicas con Débora y con Cristal, quien acusó a Jorge Luciano G., de 27 años, como copartícipe del homicidio.

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Los investigadores pusieron al tanto de todo lo ocurrido al fiscal de la Unidad de Homicidios Adrián Spelta quien a partir de los datos aportados ordenó los allanamientos en busca de ambos hombres. Así los pesquisas llegaron a una casa de Guatemala al 2000, en el barrio Belgrano del oeste rosarino, donde apresaron a Fernando L., quien ante todos sus familiares se mostró sorprendido por lo que ocurría, sostuvo que trabajaba en una empresa metalúrgica y manifestó que nada tenía que ver con la acusación que le estaban haciendo por lo que no opuso resistencia alguna en acompañar a los policías a la sede de la AIC donde permaneció demorado hasta la tarde de ayer. De esa casa los uniformados se llevaron dos teléfonos celulares y dos motos Yamaha YBR negras.

En tanto, otra brigada de Homicidios llegaba a una casa de Camino de los Inmigrantes y el río Paraná, en la ciudad de Villa Gobernador Gálvez, para llevarse detenido a Jorge G., quien había sido acusado por Cristal. Este muchacho, también asustado por lo que pasaba a su alrededor, acompañó a los policías sosteniendo en forma permanente que nada tenía que ver con el trágico episodio y que trabajaba en una carnicería ubicada en inmediaciones de Juan Domingo Perón y Libertad de la vecina localidad. No obstante, los agentes incautaron en el lugar varias prendas de vestir, cinco plantines de marihuana y también demoraron a la cuñada del muchacho por la tenencia de esas plantas.

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En ese marco, y con los dos hombres señalados como sospechosos por sus ex parejas, los investigadores de Homicidios siguieron comunicándose con las mujeres que habían presentado las denuncias y les exigieron a pedido del fiscal presentarse en la sede de la AIC a fin de ratificar todos sus dichos y formalizar la presentación. Sin embargo, a partir de ese momento empezaron a caerse sus coartadas y entraron en contradicciones que llevaron a los pesquisas a sospechar que estaban ante declaraciones falsas y carentes de argumentos.

Allanamientos y parte

Así las cosas, y frente a la negativa de las mujeres de entrevistarse personalmente con los investigadores, éstos solicitaron al fiscal Spelta las órdenes de allanamientos correspondientes para ir a buscarlas. Entonces un grupo de agentes se dirigió a la casa de Cristal Berenice M., en Cavia al 1300, quien sostuvo su acusación contra su ex pareja e incluso dijo que el muchacho también había matado la tarde del viernes a quien dijo ser su primo, Nahuel Alejandro Maradona, un muchacho de 20 años baleado desde una moto en el cruce de Blas Parera y Miller, ya que éste sabía de su participación en el homicidio del arquitecto Pérez. Pero las mentiras eran demasiadas y Cristal M. fue trasladada a la sede de la AIC donde quedó detenida por orden del fiscal Spelta y será imputada en las próximas horas por falsa denuncia.

En tanto su hermanastra, Débora L., fue buscada en el domicilio de Bloomberg al 3800 que dio como lugar de residencia pero no estaba y anoche pesaba sobre ella un pedido de captura.

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Finalmente, en un parte oficial emitido la tarde de ayer por la jefatura de prensa del Ministerio Público de la Acusación (MPA), se sostuvo que “agotadas las líneas investigativas y al determinarse que los datos aportados (por ambas mujeres) no pudieron ser corroborados y que presentaban falencias en el relato a medida que iba avanzando la investigación, se solicitó se presenten en la Fiscalía para corroborar todos los datos aportados vía telefónica en un primer momento y tomarles una declaración ampliatoria”. Pero como ninguna de ellas se acercó a la sede del MPA y “la conclusión de las tareas investigativas determinó que los datos habían sido falsamente aportados y que dicha acción tendría origen en cuestiones personales entre los dos hombres y las dos mujeres, se dictó la detención de ambas por falsa denuncia”.

En una ciudad que ha sumado en 2021 un total de 187 homicidios según los registros de este diario, pocos de los cuales han ocurrido en ocasión de robos, y en un momento en el cual la sensibilidad de la población está lastimada por el asesinato del arquitecto Joaquín Pérez, los efectivos de la AIC no la están pasando nada bien. La saga no les da tiempo de descanso para llevar adelante las investigaciones que tienen entre sus manos y la presión social que sufren por algunos de esos hechos, lo que les impone una tarea desmedida. En ese marco, lo hecho por Débora y Berenice indudablemente conllevará una sanción penal a definirse en una audiencia en el Centro de Justicia Penal.

El crimen  

Joaquín Pérez tenía 34 años, estaba casado y tenía una hija de 2 años. El martes, poco antes de las 23, salió de su casa de Juan B. Justo al 1700 para recorrer en su Renault Clio unos 70 metros hasta la cochera donde guardaba el vehículo en pasaje Muñiz al 1200. Cuando arribó a ese lugar fue atacado a balazos por dos o tres hombres que llegaron en una moto de alta cilindrada y que utilizaron dos armas: una pistola calibre 40 y un revólver calibre 38. Pérez volvió a su casa corriendo malherido en busca de ayuda y fue atendido por su esposa y algunos vecinos que se acercaron hasta que llegó la ambulancia del Sies que lo traslado al Hospital de Emergencias, donde falleció poco después.

En tanto, el auto robado apareció horas más tarde en el cruce de Olivé y Flynn, a unas diez cuadras del lugar del ataque. Lo sorpresivo para los pesquisas fue que en su interior estaba la pistola calibre 40 Steyr que había usado uno de los asesinos. Ese arma tenía su numeración visible y los investigadores pudieron dar así con quien era su titular registral.

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Por eso, el jueves agentes de Homicidios llegaron hasta una vivienda de Fisherton donde viven familiares de quien había sido el dueño del arma. Allí se enteraron que el hombre era oriundo de la localidad de Clason, en el departamento Iriondo, y que había fallecido en 2016. Asimismo supieron que tiempo antes de morir había sido víctima de un robo en el cual le habrían llevado esa pistola además de otras pertenencias de su hogar pero que no había presentado denuncia.

Tanto esa pistola como el Renault Clio que le robaron a Pérez están siendo sometidos a pericias por expertos de la AIC tratando de buscar rastros, huellas u otros elementos que les permitan acercarse a los ejecutores del crimen que despertó a una ciudad que parece naturalizar la cotidianidad criminal pero que en esta ocasión se visualizó en un grito de justicia y reclamo por un rápido esclarecimiento en una masiva movilización que la noche del jueves se realizó en bulevar Rondeau y Juan B. Justo. .