Un vidriero fue asesinado con más de 30 puñaladas en Ludueña Norte
Luis Alberto Pazos, un vidriero de 30 años que vivía en un departamento de pasillo de Ludueña Norte, fue asesinado a puñaladas ayer en su vivienda de Harding al 1000, en cercanías del parque Scalabrini Ortiz. Al Chavo, como lo conocían sus íntimos, le asestaron "entre 33 y 35 puñaladas". Fue encontrado por su prima en la cocina del que fuera su hogar. Para ingresar, junto con un vecino, tuvieron que forzar las puertas de chapa del pasillo y de la casa con una maza y un cortafierros ya que ambas estaban cerradas con llave.

Lunes 22 de Febrero de 2010

Luis Alberto Pazos, un vidriero de 30 años que vivía en un departamento de pasillo de Ludueña Norte, fue asesinado a puñaladas ayer en su vivienda de Harding al 1000, en cercanías del parque Scalabrini Ortiz. Al Chavo, como lo conocían sus íntimos, le asestaron "entre 33 y 35 puñaladas". Fue encontrado por su prima en la cocina del que fuera su hogar. Para ingresar, junto con un vecino, tuvieron que forzar las puertas de chapa del pasillo y de la casa con una maza y un cortafierros ya que ambas estaban cerradas con llave.

Esto, para la policía, indica que habría sido atacado por alguien conocido o de su confianza. En las paredes y en el piso de la vivienda quedaron numerosas manchas de sangre que dieron testimonio de que Pazos peleó hasta morir. Sólo en la zona alta del pecho tenía al menos ocho puntazos.

En un primer momento, ante los testimonios de los familiares de la víctima, la pesquisa se orientó hacia un crimen pasional que hizo recordar esa milonga de Edmundo Rivero que describía el mortal desenlace de una infidelidad: "Con gran tranquilidad, amablemente, le fajó treinta y cuatro puñaladas".

Es que Pazos se había separado de su esposa el miércoles pasado. Sus familiares indicaron que la mujer vació la casa y se fue con los dos hijos de la pareja, de 8 y 5 años. También indicaron que la suegra de Pazos lo había amenazado de muerte, algo que no quedó asentado en ninguna dependencia oficial. Sin embargo, luego se fueron incorporando a la investigación otras hipótesis que rozaban la venganza y hasta el "ajuste de cuentas".

Harding 1074, entre Stephenson y Cangallo, a 70 metros de la escuela salesiana Santo Domingo Savio. Allí está ubicado el departamento de pasillo que alquilaba Luis Chavo Pazos.

De las tres viviendas de ese pasillo, la del Chavo es la única que tiene ventanas a la calle: la de una habitación, que está enrejada, y el ventiluz de la cocina. En ese lugar hasta el miércoles pasado residieron además de este hombre de 30 años, y oriundo de Santiago del Estero, su esposa y sus dos hijos.

La ruptura.Pero a mitad de semana la mujer se fue del hogar y, según los primos de Pazos, vació la casa. "Sólo le dejó la cama de dos plazas y un colchón, después se llevó todo", explicó Víctor, uno de los primos del hombre fallecido, que reside en el departamento contiguo. De la separación la mujer dejó dos registros en la comisaría 8ª. Uno para anunciar que se iba. Y el otro para contar que ya se había marchado. A la mujer, de 26 años, ayer le tomaron declaración testimonial.

El Chavo trabajaba como vidriero para una empresa. Sus familiares lo definieron como "un tipo que se la pasaba laburando de lunes a sábados". Comentaron en medio de la conmoción que "tenía algunos problemas con su esposa porque ella era muy religiosa, concurría a una iglesia cristiana de Santiago al 55 bis, y en todo le veía el mal. No podía ver televisión, porque era un pecado. No podía tomar, porque era un pecado. Y mi primo se empezó a cansar y se quería separar", relató Liliana, la prima de la víctima, que fue quien lo halló.

Con el devenir de la charla, la familia Pazos puso en la mira a la ex suegra del muchacho. "Siempre le decía que lo iba a hacer matar. Que no tenía problemas en mandar un tipo para que lo matara", recordó otro familiar, en estado de turbación, en la puerta de la casa. Según la familia todo eso se daba porque el Chavo se quería separar. En el lugar también se pudo escuchar que Pazos tenía problemas de adicción a las drogas.

El hallazgo.Pazos fue encontrado sin vida pocos minutos antes de las 9 de la mañana, cuando Liliana llegó a Harding 1074 y vio que el vidrio del ventiluz que da a la calle estaba roto de adentro hacia afuera. Los restos de los vidrios tenían manchas de sangre. Entonces comenzó a golpear la puerta, que estaba cerrada con llave.

Enseguida la mujer pidió ayuda a un vecino que estaba enfrente de la casa tomando unos mates en la vereda. "La oí gritar y hablar llorando por celular. Me acerqué y le ofrecí ayuda. Me dijo que algo no estaba bien. Que su primo estaba herido y que la puerta estaba cerrada con llave. Con un martillo y una maza violentamos la puerta y cuando entramos estaba el muchacho tirado, ensangrentado, al lado de la mesada de la cocina. Terrible", explicó el hombre.

Cuando la puerta se abrió pudo verse un escenario de horror. Las manchas de sangre que salpicaban las paredes y el piso de cerámico de la cocina daban idea de que Pazos se resistió y luchó hasta morir. El cuerpo del Chavo estaba boca abajo con un puntazo muy visible en la espalda a la altura del riñón derecho. Los pesquisas estiman que recibió algunos puntazos después de muerto. Había huellas de calzado sobre la sangre. En el dormitorio los pocos muebles que quedaban estaban revueltos y había manchas de sangre sobre el colchón. El diario del día estaba tirado a un costado de la cama.

"Fue planeado"."Lo encontré tirado en el piso. No sabía si estaba muerto, pero había sangre por todos lados. El estaba viviendo solo porque su mujer lo dejó y se llevó todo. Queremos que esto se investigue porque no fue un robo. Fue un crimen planeado", dijo entre lágrimas Liliana.

Para la policía, la persona que mató a Pazos era conocida o de su confianza. Tras asesinarlo cerró la casa con llave. "Fueron entre 33 y 35 puntazos. Tiene algunos profundos y otros superficiales. No hubo robo. Puede ser un crimen pasional, aunque no se descartan hipótesis. El arma utilizada tiene una hoja un poco más larga que un cuchillo de mesa, pero no fue secuestrada", explicó un vocero. Investigan efectivos de la comisaría 8ª y de la Sección Homicidios.