Sábado 20 de Noviembre de 2021
Maniatado de pie y manos con precintos. Con una prenda anudada al cuello y sin vida. Así encontró una de sus hijas a Expedito Campos, un comerciante de 80 años, en su casa de Matienzo al 800, entre Eva Perón y Rioja, al filo de la medianoche de este viernes. Campos residía en el barrio Azcuénaga desde mediados de 2019, cuando vendió su tradicional panadería Mathias, que durante más de tres décadas funcionó en San Luis e Iriondo, en Echesortu. “El cuerpo no tenía signos de violencia o heridas de arma blanca o de fuego, más allá de las abrasiones por las ataduras con los precintos sobre los tobillos y las muñecas. Habrá que esperar el resultado preliminar de la autopsia para determinar la causa de muerte. Por el momento es muerte en ocasión de robo”, explicó un vocero ligado a la pesquisa en manos del fiscal Patricio Saldutti. A Campos le robaron una cifra cercana a los 10 mil dólares y 15 mil pesos, que serían parte de la venta de la panadería. En principio no había cerraduras forzadas. Hay tres demorados que fueron apresados en Forest al 7000, a unas 25 cuadras, tras un robo de similares características al que le costó la vida a Expedito Campos.
“Desde hace 3 o 4 años al menos que este barrio es un desastre. Anoche fue lo del vecino, que fue un robo en su casa, y esta mañana ya hubo tres arrebatos de choros en moto en la esquina de la escuela de Rioja y Matienzo”, contó a modo de parte policial una vecina de Matienzo al 800. Cuando aún están frescos los robos que le costaron la vida al arquitecto Joaquín Pérez (el martes 19 de octubre en Juan B. Justo al 1700, en el barrio Arroyito Oeste) o el de Isaac Muñoz (el 3 de noviembre en Ayacucho y Martín Fierro en barrio Villa Margarita de Capitán Bermúdez), otra barriada se vio sumergida en las oscura aguas de la impotencia y el hastío. Otra vez una dupla de jefes policiales, esta vez de la comisaría 14ª, acorralados por enardecidos vecinos exponiéndoles reclamos con la sangre ardiendo y las pulsaciones a mil. Otra muerte de un vecino en una situación de robo.
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“Si lo mataron o lo dejaron morir es lo mismo. Es un tecnicismo. El hombre no se ató sólo. Lo verduguearon para que dijera donde tenía la plata, lo dejaron atado y murió. Para el fiscal puede que no sea un asesinato, pero para nosotros, sus vecinos, esto fue un crimen”, dijo indignado uno de los vecinos de Campos.
“En esta zona te pueden robar a cualquier hora. Y después de las 17.30, cuando sale el último turno de la escuela de la esquina (la primaria Nº 112 Luis Calderón, de Rioja 5177), esto es tierra de nadie. Acá nomas, a dos cuadras y media, en la plaza de Eva Perón y Decretada (la plaza Carlos Gauna) hay por día media docena de robos. Y siempre hay un móvil policial a una cuadra, pero no alcanza. A tres cuadras y media, en Eva Perón y Paraná fue donde mataron al Trinche Carlovich para robarle una bicicleta. Así está el barrio”, explicó Laura, una vecina a la que todos conocen como “La Turca” y es referente de la movida Rosario Sangra.
De pasado, panadero
La panadería “Mathías” fue durante décadas una referencia a partir de sus facturas, tortas fritas y tartas. Pero en abril de 2019 la crisis pre pandemia obligó a su dueños bajar la persiana. “Mathías” era propiedad de Expedito Campos y sus hijos. El hombre vendió el lugar y como parte de pago en la transacción obtuvo la coqueta vivienda de calle Matienzo en la que vivió hasta su último minuto de vida junto una de sus hijas y una nieta pequeña. Campos tenía un brazo imposibilitado a partir de una accidente que sufrió meses atrás tras caerse luego de una juntada a comer con amigos en un club de las inmediaciones de Cafferata y Zeballos.
“No es mucho lo que sabemos. Yo periódicamente lo ayudaba a bañarse y afeitarse porque mi papá era pudoroso y no quería que mi hermana lo asistiera”, contó Claudio, uno de los cinco hijos de Campos, fruto de dos matrimonios diferentes. “Es imposible pensar en el por qué matar así a un viejo. Si querés robarle la plata está bien, robale pero no lo mates”, agregó. “Me arrepiento mil veces de no haberle puesto cámaras (de videovigilancia) a la casa”, explicó.
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Matienzo al 800 es una típica cuadra de barrio de clase media laburante. La casa en la que vivió Campos en barrio Azcuénaga es coqueta, con doble puerta de ingreso. Una de rejas y otra de madera con mirilla y portero eléctrico. “Era un vecino desconfiado. No era alguien que te iba a abrir la puerta por más que te conociera”, contó una vecina. Las ventanas, con persianas de madera, también estaban enrejadas. “Pudieron haberle entrado por el patio trasero que, si bien tiene rejas también, dicen que estaba abierto”, explicó otro residente de la cuadra. Según se pudo reconstruir, Campos quedó solo en su casa desde alrededor de las 20 horas, cuando su hija salió, y a las 23 cuando regresó lo encontró muerto. La nieta de Campos estaba la noche del viernes al cuidado de su papá, según comentó una vecina.
Cuando la hija de Expedito Campos entró a su casa encontró la vivienda sumida en el desorden. Comenzó a buscar a su padre y lo encontró en el baño. Estaba muerto. Maniatado de pies y manos con precintos plásticos bien ajustados. En el cuello tenía una prenda con la que se estima que los delincuentes lo torturaron para que el hombre dijera donde tenía el dinero de sus ahorros. Los gritos de la mujer activaron en sus vecinos la necesidad de dar alerta con la alarma comunitaria que tiene la cuadra desde hace un año. Una alarma por la que cada vecino pagó 2.300 pesos y que sólo tiene como función generar el ruido suficiente para que brigadas de vecinos asistan a sus pares. En un par de minutos la casa de Campos estaba rodeada por vecinos. La policía llego poco después y cuando al lugar arribaron el jefe y el subjefe de la comisaría 14ª, que actúa por jurisdicción, los acorralaron como blanco de los reclamos por seguridad. No la pasaron bien, cuentan los vecinos.
Mientras los peritos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) repasaban la escena de la muerte de Campos, fueron anoticiados de que en Forest al 7000, entre Colombia y Guatemala, tres hombres habían sido detenidos mientras robaban a Juan Donatto D.F., de 88 años. A la víctima la encontraron maniatada de pies y manos con trozos de telas. Y en el cuello una tira de tela con un cable. El hombre estaba vivo.
La similitud en la mecánica hizo que los detenidos por ese robo, que en principio estuvieron a disposición del fiscal Miguel Moreno de la unidad de Flagrancia, también quedaran en el radar del fiscal Saldutti por la muerte de Expedito Campos. Los detenidos son Cristian Leonel E., de 22 años; Emanuel Marcos P., de 33; y Santiago Isaías C., de 19. Habrá que aguardar el informe preliminar de la autopsia a Expedito Campos para conocer si el caso se orienta a un robo seguido por homicidio, y seguir la investigación sobre los tres detenidos en el robo de calle Forest para conocer si estuvieron involucrados en la muerte en la casa de calle Matienzo.