Un balazo en la cabeza, triste final para una vendedora de drogas en Tablada
Elvira Ramona Toledo era oriunda de Rafaela. La mataron de un balazo en la cabeza en Garibaldi al 200. Hace un año la habían baleado en Santa Fe y sobrevivió

Sábado 09 de Julio de 2022

El 21 de julio del año pasado Elvira Ramona Toledo estuvo cara a cara con la muerte, pero logró esquivarla. Una persona fue a apretarla a la casa que por entonces ocupaba en el barrio Transporte de Santa Fe y, frente a dos de sus tres hijos que tenían 10, 7 y 4 años, le disparó un balazo en la sien derecha. La mujer estuvo en estado crítico internada en el hospital José María Cullen de la capital provincial y sobrevivió. Tras ello se mudó a Rafaela y la noche de este jueves, cuando estaba en el barrio Tablada de Rosario, la fortuna no estuvo de su lado. Alrededor de las 19 una catarata de llamados al 911 alertaron sobre detonaciones de arma de fuego en Garibaldi al 200, en lo que se conoce como la zona de “La U” o “Cordón Ayacucho”, donde ya es un clásico el silbido de las balas. Cuando la policía llegó al lugar se topó con el cuerpo de una mujer de 27 años ejecutada con un tiro en la cabeza. Ninguno de los vecinos de la zona la reconoció y la mañana de ayer ese cadáver tirado en el medio de un pasillo fue identificado como el de la misma Elvira Ramona Toledo.

Garibaldi al 200, entre Patricias Argentinas y Ayacucho, sigue siendo un punto en rojo en el mapa de la violencia en Rosario. Una definición que parece no modificarla nadie ni nada y mucho menos solucionarla. Un vecindario que vive en medio de una guerra entre bandas. Al menos media docena de crímenes se registraron allí desde fines de 2019. Con el cuerpo de Elvira Romero sobre la tierra del pasillo la cuadra se llenó de policías de fajina, efectivos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), gendarmes, colaboradores del fiscal y hasta el propio secretario de Seguridad de la provincia, Claudio Brilloni.

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“Este tipo de incidencias tienen muchas veces que ver con el narcomenudeo y a veces las disputas territoriales terminan con este tipo de hechos pese al esfuerzo que hacemos con el patrullaje y la investigación”, explicó el número 2 de la seguridad provincial tras el crimen de una mujer que era madre de tres pibes. En la escena se incautó una bolsa con cocaína y marihuana fraccionada y 11 vainas servidas calibre 9 milímetros, lo que dejó al desnudo la brutalidad del ataque y el móvil del mismo.

Nada cambia

“El tiempo pasa y la violencia parece no cesar en una de las zonas más ásperas de Tablada”. Con ese título este diario reflejó, en la edición del 25 de marzo pasado, el asesinato de Bartolomé Blanco, de 65 años, quien a las 18.30 del viernes 23 de ese mes cayó fulminado con un balazo en la cabeza frente a su casa de Garibaldi 253 donde junto a su familia atendía una pequeña despensa. Juan Emanuel A., de 21 años, quien vive a pocos metros de la casa de la víctima fatal, recibió seis impactos en el cuerpo y debió ser internado en el Hospital de Emergencias. Cuatro horas más tarde, alrededor de las 22.30 del mismo viernes, en Chacabuco y Doctor Riva (a 500 metros de la balacera letal) hubo un tiroteo entre los ocupantes de un Peugeot Partner y los de un Volkswagen Fox que terminó con la detención de un joven de 22 años al que le secuestraron una pistola calibre 22.

Un mes y medio después, a 100 metros de la escena de los crímenes citados, fueron masacrados Gabriela Aymará Altamirano, de 25 años; Tomás Rodrigo Morera, de 27; y su hija Ambar Auriazul, de 6, cuando entraban al pasillo donde vive la madre de la muchacha, a la que iban a visitar. Un pequeño de 4 años sobrevivió al ataque que no era para la familia. Los sicarios los confundieron con una pareja de vecinos a los que perseguían para ejecutarlos. Y la mala fortuna jugó su partido. Ezequiel “Sierrita” V., de 24 años, y Tamara M., de 22, la pareja de vecinos puesta bajo la lupa, fueron acusados por falso testimonio hace un mes por la fiscal Marisol Fabbro, quien entendió que habían mentido para desviar la investigación.

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Según los vecinos la zona está bajo disputa entre los remanente de la banda que supieron conducir los hermanos Funes contra gente que responden a René “El Brujo” Ungaro, Brian Ismael “Pocha” Sánchez y los descendientes de “Chanchi” César. De estos tres últimos, uno es un reconocido aliado de Esteban Lindor Alvarado; y los otras dos conducen franquicias de la banda de Los Monos. Así se paran en el campo de batalla. Las antiguas alianzas ya no se reconocen. Y las nuevas son endebles.

Cambio de vida

Tras estar al borde de la muerte, Elvira Toledo cambió su residencia en la ciudad de Santa Fe por su Rafaela natal. Con sus tres hijos pequeños se instaló en el barrio Monseñor Zazpe, en una casa en las inmediaciones de Mario Baliño al 1300. La historia de esa mudanza de ciudad comenzó la madrugada del martes 13 de julio de 2021 cuando Toledo fue baleada en la cabeza frente a sus hijos en la casa que ocupaban en Pavón al 2800, en el barrio Transporte de la capital provincial. Toledo fue atacada por un hombre y una mujer. Los médicos del área de emergencias del Hospital Cullen diagnosticaron que tenía un balazo en la sien derecha sin orificio de salida. Cuando efectivos de la Brigada de Femicidios dependiente de Trata de Personas de la AIC revisaron la casa de Toledo hallaron plantas de marihuana y dieron aviso a los fiscales de la Unidad Especial de Violencia de Género, Familiar y Sexual, Alejandra del Río Ayala y Matías Broggi, quienes por su parte pusieron en conocimiento a la Justicia Federal. En la casa hallaron 348 gramos de marihuana y una balanza digital.

El 17 de julio del año pasado José Luis Ramírez y Mariana Soledad Catalán, dos personas que se encontraban en libertad condicional por otras causas de venta de drogas y eran buscados por el ataque a Toledo, fueron sometidos a una audiencia acusatoria luego de presentarse voluntariamente ante la Justicia. La teoría fiscal fue que alrededor de las 23 del 13 de julio del año pasado Ramírez, Catalán y dos de los hijos de Toledo estaban dentro de la vivienda en el mismo momento que un hombre entró y le disparo a Elvira en la cabeza. Cuando la policía llegó a la escena del ataque, sólo estaban Toledo, malherida, y sus hijos.

Al ser interrogados, Ramírez y Catalán brindaron relatos diferentes sobre lo ocurrido que no le cerraron a los fiscales. El hombre dijo que al momento de ser herida Toledo, el estaba afuera de la vivienda. Y la mujer explicó, por su parte, que estaba en la cocina de la casa. Ninguna de las versiones conformó a los pesquisas, quienes ordenaron que la pareja quedara detenida. La evolución de la causa por el ataque quedó en lo que los dos hijos de Elvira pudieran contar en una Cámara Gesell, pero 360 días más tarde Toledo fue asesinada en un pasillo en el barrio rosarino de Tablada.