Lo plateó el defensor del único imputado, quien a su vez acusa a un grupo narco. Este martes se conocerá el veredicto en el juicio por el caso
Lunes 08 de Junio de 2026
“La escena de los hechos es impactante. Hay rastros de ensañamiento y la intención de dejar algún tipo de mensaje”. Con ese concepto, el defensor del único acusado por un triple crimen cometido en 2024 en un barrio tranquilo de Capitán Bermúdez —mientras las víctimas realizaban una transacción cambiaria— planteó la inocencia de Alexis Lobos, el dueño de la casa donde ocurrió la masacre, quien en la mañana de este martes, a las 9, se sentará a escuchar el veredicto del tribunal.
La acusación pidió que lo condenen a prisión perpetua por matar a mazazos y puñaladas a tres clientes con el fin de quedarse con su dinero. La defensa marcó “la inconsistencia de que una sola persona pueda matar de esa manera” y planteó que el ataque fue cometido por una banda narco que irrumpió en la vivienda en busca de sólo una de las víctimas.
Esas dos versiones recorrieron el juicio por los asesinatos de Emiliano Saucedo, de 31 años, Eber Ramos y Santiago Ochoa, ambos de 25, asesinados entre las 22 y la medianoche del 12 de enero de 2024. La fiscal Luisina Paponi pidió la máxima pena para Lobos, un soldador de 27 años que además se dedicaba a la compraventa de dólares, a quien acusa como autor de un homicidio criminis causa. Es decir, cometido con la finalidad de garantizar un robo y de quedarse con dinero de las víctimas.
"No hay móvil"
El abogado Ezequiel Torres insistió en sus alegatos finales con la inocencia de su cliente y pidió la absolución. Dijo que no hay pruebas que lo ubiquen como el múltiple homicida, que es un sobreviviente del ataque y que si algo pueden reprocharle es a lo sumo un encubrimiento. “Se presenta como un ataque a mazazos de uno contra tres pero no hay móvil, porque desde un primer momento estuvo claro que en esa casa estaba la plata que iban a buscar las víctimas”.
Lobos declaró en el juicio que esa noche irrumpieron tres encapuchados que buscaban a Ramos, ligado a la venta de drogas en el Cordón Industrial y quien estaba prófugo de la Justicia Federal. La defensa sostuvo que a Ramos lo mataron para dejar un mensaje por un problema que tenían con él y que, al encontrarse con los otros dos clientes, los ejecutaron al pensar que estaban juntos. Los crímenes fueron brutales: los golpearon a mazazos en la cabeza y los degollaron.
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Al llegar la Policía tras la denuncia de averiguación de paradero de familiares de Ochoa, preocupados porque no regresaba a su casa, los efectivos se encontraron con los cuerpos tendidos sobre un charco de sangre. En la vereda se encontró una mochila con 4,3 millones de pesos. También se halló en la casa un fajo de 441 mil pesos y otro de 55 mil con manchas de sangre.
Transacción cambiaria
La fiscalía reconstruyó que Ramos había ido a retirar 4 mil dólares por los que había entregado más de 4 millones de pesos el día anterior. Ochoa llegó antes junto a Saucedo, quien era su compañero de trabajo en la terminal portuaria Cofco. Iba a retirar 1.265.000 pesos por 4 mil dólares que le había dado a Lobos días antes.
En la puerta de la casa de 13 de Marzo al 300 del barrio Posta, donde el acusado vivía con su padre, también fue detenido aquella madrugada Luciano Palacios, quien acompañaba al prófugo Ramos. Fue condenado a 6 años de prisión por ocultar su teléfono tras el crimen.
En los alegatos de cierre, el defensor de Lobos fue crítico con la investigación: dijo que la prueba fue insuficiente y que el personal policial ingresó al domicilio sin preservar la escena, lo que “perjudicó la posibilidad de conocer lo que verdaderamente ocurrió”. El único levantamiento de rastros que se pudo realizar, dijo, fue sobre una huella de Lobos en un vaso de vidrio.
“No se intentó determinar a quiénes correspondían los rastros de sangre en las paredes, no se realizó una reconstrucción integral del hecho ni un análisis de a quién correspondían las suelas del calzado en las manchas de pisadas. Fue un ataque feroz y prácticamente no hay prueba científica”, objetó Torres.
Presunta venganza
Según ese planteo se trató de una venganza dirigida a Ramos —de quien el acusado era amigo desde la infancia— en la que Lobos quedó envuelto por haber ocurrido los hechos en su casa. Y de la que no habló antes por estar amenazado. Señaló que incluso algunos familiares de las víctimas declararon en el juicio que una sola persona no podría haber cometido una masacre de esa magnitud. Tanto las víctimas como el acusado, indicó, no tenían rastros de alcohol o drogas en sangre: “Se trató de un ataque feroz pero los cuerpos de las personas no tenían signos de haberse defendido de los ataques”.
“No apareció la prueba que vincule de manera categórica a Alexis Lobos con la ejecución de los homicidios —añadió el defensor—. Es improbable que una persona sola haya podido culminar con la vida de otras tres sin haber recibido al menos un rasguño”. Por último, planteó que no se demostró el supuesto móvil económico, ya que se recuperaron mensajes en los que Lobos se ofrecía a ir a pagar a las casas de las víctimas.
“Luego de este debate no se ha explicado el quién ni el cómo. Lo único que se explicó es el dónde”, cuestionó.
La decisión sobre qué versión de los hechos se impuso en el debate estará en manos del tribunal integrado por los jueces Eugenio Romanini, Marisol Usandizaga y Gabriel Fajardo, quienes darán a conocer su veredicto hoy a las 9 en los tribunales de San Lorenzo.