La fiscalía había pedido prisión perpetua pero el tribunal los absolvió por el beneficio de la duda. Los tres recibieron condenas de 6 y 7 años por otros delitos
19:25 hs - Domingo 22 de Febrero de 2026
Tres hombres fueron absueltos por el beneficio de la duda del homicidio de una chica de 16 años por el cual afrontaban un pedido de prisión perpetua. Al finalizar un juicio oral fueron condenados a 6 y 7 años de prisión por abuso de arma, encubrimiento y otros delitos.
Los jueces de primera instancia Hebe Marcogliese, Paola Aguirre y Nicolás Vico Gimena absolvieron a Franco Aguiar, de 32 años; Daniel Spalleta, de 32, y Gonzalo Villalba, de 24, del delito de “homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas y por promesa remuneratoria y agravado por el uso de arma de fuego” y por cuatro hechos de encubrimiento simple.
Los fiscales Marisol Fabbro y Amílcar Bernardi habían pedido para ellos la pena de prisión perpetua. El veredicto del tribunal fue dado a conocer el pasado viernes, al finalizar el juicio oral por el crimen de Candela Romero. Si bien se supo que la absolución obedeció a la "estricta aplicación del beneficio de la duda", las razones para arribar a esa sentencia se conocerán en los próximos días junto con los fundamentos del fallo.
Homicidio
Candela Berenice Romero fue asesinada a balazos el 2 de noviembre de 2022 en su casa de Achira al 600. Fue sobre las 0.20 de ese día cuando la chica de 16 años estaba por ingresar a la vivienda y tres hombres que habían llegado en auto hasta allí bajaron armados detrás de sus pasos.
Los tiratiros entraron gatillando sus armas y la adolescente subió corriendo una escalera para intentar guarecerse en una habitación. Fue en vano. La chica quedó muerta en un charco de sangre como consecuencia de balazos que le habían impactado en la cabeza. Fue hallada minutos después por su abuelo, que luego de escuchar los disparos y al ver a un perro ensangrentado que apareció en una casa vecina subió las escaleras siguiendo el rastro de sangre y encontró a su nieta sin vida.
La investigación encabezada inscribió el asesinato en un contexto relacionado al narcomenudeo. La casa de Achira al 600 estaba sindicada como un punto de venta de drogas, había sido baleada en 2017 y también allanada en en julio de 2018 en el marco de una causa federal por venta de drogas.
Asimismo, familiares de Candela habían sido investigados como presuntos miembros de una denominada Banda del Mercado, a la que se le atribuía la venta de drogas en distintos barrios del oeste y en el Mercado de Concentración de Fisherton. De hecho, el padre de la adolescente había estado preso en una causa por narcotráfico y un tío de ella había sido asesinado una semana antes en el mismo barrio.
Por encargo
Aguiar, Villalba y Spalleta fueron acusados de cometer un homicidio encargado por un hombre hasta hoy nunca identificado que había ofrecido dinero para asesinar a la chica o a su madre. Para la fiscalía, el móvil del ataque consistía en vengar un atentado que había sufrido horas antes el novio de la adolescente, Máximo “Papu” A. quien según testigos había amenazado a Candela.
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Por otra parte, del celular de Spalleta se recuperó un mensaje de una conversación que no se pudo reconstruir. “Cuchá boludo parece que lo pusieron a Papu, avisale al Tona que le avise a Franco, que la vamos a volar a la Noe o a la hija”, decía un mensaje en referencia a Candela y su madre.
Otro mensaje, que para la pesquisa aludía a Aguiar, decía: “Voy a hablarlo con Franco, que Franco se mete, dejalo que yo lo ubico a Franco, le doy la plata, yo la hago matar a la mina, vos dejámelo a Franco”.
Esa línea de la investigación ligaba a al menos uno de los involucrados con Francisco “Fran” Riquelme, conocido ladero de Esteban Alvarado en la zona de Empalme Graneros y desde hace años preso en el penal federal de Ezeiza.
Esa madrugada
Los sospechosos por el crimen de Candela cayeron minutos después del asesinato en medio de incidentes con armas y una persecución policial. Minutos antes del crimen, y unas veinte cuadras al sur, los sindicados como gatilleros pasaron por una casa del barrio Santa Lucía y dispararon en 19 ocasiones contra el frente. No hubo heridos pero sí llamados de vecinos al 911 dando cuenta de que los tiradores circulaban en un Ford Fiesta gris.
El vehículo comenzó a ser buscado por la zona. Sobre las 0.35, ya con posterioridad al asesinato, policías que patrullaban las inmediaciones de 27 de Febrero y Circunvalación vieron pasar dos autos de los cuales uno era muy parecido al Fiesta buscado. Al llegar al cruce de la calle 1709 y Eduardo Gómez, ambos vehículos frenaron de golpe y de ellos bajaron unos ocho jóvenes que al ver a la policía salieron corriendo. Tras una breve persecución detuvieron a tres de ellos a quienes vieron intentar descartar armas de fuego que luego fueron halladas en techos de algunas viviendas de la cuadra. Entre ellas una pistola 9 milímetros Taurus con la numeración suprimida.
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También les atribuyeron haber recibido el Ford Fiesta en el que iban, que había sido robado diez meses antes en Mitre al 5000 y en el que se hallaron dos cargadores con más de 50 balas. Además les atribuyeron “haber recibido, adquirido u ocultado, a sabiendas de su procedencia ilícita” tres motos robadas halladas en el patio delantero de una vivienda de Eduardo Gómez al 2800 donde intentaron esconderse: una Bajaj Rouser robada en septiembre de 2022 en Paraguay al 3600; otra Kawasaki Ninja de 250 centímetros cúbicos robada ese mismo mes y una Yamaha hurtada en Juan Pablo II y Oroño.
Además de las imputaciones por encubrimiento, a Aguiar también se le imputó portación ilegal de arma de guerra. Villalba fue acusado por amenazar a punta de pistola calibre 22 a la familia de su pareja en mayo de 2020. También se le achacó un intento de hurto en enero de 2021, cuando quiso sustraer una campera y un short de baño del probador de un negocio de San Luis y Corrientes.
Spalleta también sumó una imputación por haber intentado robar un auto Volswagen Virtus, a punta de cuchillo, el 9 de mayo de 2022 en Sarmiento y Deán Funes. donde fue detenido por la policía a partir de la reacción de unos vecinos.
Condenas
En ese marco, si bien esquivaron la prisión perpetua, los tres imputados recibieron condenas por otros delitos. Aguiar fue sentenciado a siete años de cárcel por abuso de arma, portación de arma de fuego de guerra, dos hechos de encubrimiento simple y uno de encubrimiento agravado por animo de lucro y por la comisión precedente de un delito especialmente grave.
La misma pena recibió Spalleta por los mismos delitos, a los que se sumó el del intento de robo calificado por uso de arma. Finalmente, Villalba fue sentenciado a seis años de cárcel por a buso de arma, portación de arma de guerra, dos hechos de encubrimiento simple, encubrimiento agravado por ánimo de lucro y una tentativa de hurto.