Lunes 16 de Junio de 2008
Un grupo de presos de la comisaría 6ª protagonizaron ayer a la mañana un motín en demanda de traslados a otras dependencias policiales. La revuelta incluyó la quema de algunos colchones que, luego de una hora y media, pudieron ser sofocados por los bomberos. Tras ello, un grupo de detenidos fue trasladado a diferentes comisarías de la ciudad mientras algunos policías debieron recibir asistencia médica por la inhalación de monóxido de carbono.
Una fuente policial señaló que, cerca de las 9 de ayer, un grupo de reclusos de la seccional 6ª, situada en San Luis al 3200, comenzaron a cerrar las puertas de las celdas con sogas y sábanas impidiendo el ingreso de los uniformados al penal. La revuelta continuó con la quema de colchones.
Cuando la humareda ya era casi insoportable, los uniformados de la dependencia policial rompieron algunos ceerojos y pudieron ingresaron al penal y entonces escucharon un reclamo de rigor. "Si no nos dan lo que pedimos, nos quemamos vivo", dijeron, según el vocero consultado, algunos de los 30 presos que estaban alojados en el lugar.
En rigor, la demanda de los presos era la habitual en estos incidentes: el traslado a seccionales cercanas a sus domicilios. Apenas entraron, los policías sacaron a los presos de los calabozos y los llevaron al patio del penal. Después echaron mano a los extintores para sofocar las llamas. Finalmente, cerca de las 10.30, el fuego fue controlado por los bomberos zapadores.
Entre el humo. Entonces, los uniformados comprobaron que los presos no habían tenido lesiones. Pero quienes sufrieron las consecuencias fueron algunos uniformados y el inspector de la zona 1ª —controla la seccional 6ª—, Jorge Bustamante. "Tuvieron principio de asfixia y algunos vómitos", explicó el jefe de Orden Público, Miguel Rodríguez.
El oficial consultado señaló que nueve reclusos fueron trasladados poco después de las 13 de ayer —a esa hora finalizó el horario de la visita masculina— a diferentes comisarías rosarinas. Entre los presos que fueron trasladados aparecen los hermanos Arriola, dos "conocidos delincuentes" de la zona sur de la ciudad.