Tomó un taxi a una zona picante de Empalme Graneros y al llegar lo mataron a tiros
Alejandro Orona recibió tres impactos antes de bajar del auto en Ottone al 1200 bis. El taxista lo llevó al Heca pero el pasajero murió. Tenía 55 años

Domingo 22 de Enero de 2023

Poco antes de las 21 del viernes, cuando la tormenta se daba un respiro para volver a desatarse, Alejandro Francisco Orona le hizo seña a un taxi en Francia y 3 de Febrero. Cuando subió al auto le dijo al tachero: “Ottone y Juan B. Justo”. El taxista condujo hasta el lugar indicado, ubicado en uno de los puntos en rojo en el mapa de la violencia en Rosario. En el camino Orona le habría contado que iba en búsqueda de un conocido. Al llegar al lugar, ubicado en medio de dos clubes como Reflejos y Los Pumas, un hombre se acercó al taxi y comenzó a disparar buscando hacer blanco en el pasajero.

Tres de esos proyectiles impactaron en Orona. El taxista aceleró para escapar del lugar y, con la luneta estallada por los impactos, se dirigió directamente al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca) donde el pasajero llegó en estado desesperante, al punto que le realizaron reanimación cardiopulmonar (RCP) hasta que fue declarado muerto. Cuando el forense revisó el cuerpo de Orona detectó que entre sus ropas una cantidad de droga cuya cantidad no se precisó.

Si bien Orona tomó el taxi en Francia al 1300, estaba domiciliado en el barrio La Ribera de Villa Gobernador Gálvez. El hombre tenía prontuario abierto y al menos dos anotaciones por delitos contra la ley de drogas.

Zona de homicidios  

La crónica sobre el asesinato de Alejandro Orona comenzó en Ottone al 1200 bis (ex Gambetta) con una pregunta sencilla a los vecinos del lugar: ¿es habitual que un taxi ingrese hasta esa cuadra de noche? No hubo un sólo vecino entre una docena que dijera que sí.

“Esta zona del barrio está hecha pedazos. Acá te puede pasar cualquier cosa a cualquier hora del día. Una pena porque antes, hace 15 años, este era un barrio hermoso”, explicó una vecina.

En la zona donde el taxista llevó a Orona —un cuadrado de tres cuadras por tres delimitados por Génova, Schweitzer, Cabal y Chaco— sólo durante 2022 se registraron seis homicidios en seis meses: Brian Sperling, de 16 años, el 4 de abril en Génova y Cabal; Gabriela del Carmen Zanini, de 35, el 26 de abril en Quito al 2500; Ezequiel Bahl, de 33, el 27 de abril en Cabal al 1300 bis; Melisa Brest, (22 años, 26 de julio en Ottone al 1300 bis); Cristina “La Gringa” Fernández (40 años, 30 de julio en Ottone al 1300 bis) y Luis Alfredo Cañete (34 años, 20 de agosto en Ottone al 1200 bis).

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Alejandro Orona fue acribillado en un taxi en las inmediaciones de Juan B. Justo al 5500, en barrio Empalme Graneros.

Otro momento criminal importante se registró el 26 de agosto pasado sobre calle Génova, frente al club Reflejos, cuando la Policía Federal (PFA) encontró 1.658 kilos de cocaína for export con destino a Dubai. Una investigación a cargo del juez federal de Campana, Adrián González Charvay. Pero esa es otra historia.

Zona de falopa

“Toda esta zona se fue pudriendo desde que se vende falopa por todos lados. Este es un barrio lindo en el que se podía caminar tranquilo. Pero desde que la zona la dominan los transeros, chau tu vida. Los comerciantes están mirando de reojo cuándo cierra el vecino. A las 21, como muy tarde, se empiezan a escuchar el ruido de las persianas bajando a las apuradas. Y eso que es un horario en el que mucha gente todavía está haciendo lo mandados porque recién están volviendo de trabajar. Pero esto no es contra los comerciantes. A nosotros nos quedó el miedo. Esto es entre los que andan en la falopa. Es entre ellos. Eso no implica que no la puedas cobrar de rebote”, indicó una residente de la zona.

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Con el correr de los años Empalme Graneros se va consolidando como uno de los puntos en rojo en el mapa de la reformulación de territorios en el marco de la narcocriminalidad.

“Fue como a las 21.30. Se escucharon como diez balazos. Uno atrás de otro. Pum, pum, pum. Pero acá eso es tan normal. Después ese silencio tan feo que queda en el ambiente. Pasó cuando se estaba armando la tormenta. Te podrás imaginar que segundos después de los disparos todos los vecinos salimos y no vimos nada. No había herido, ni auto ni nada. Si no era por vos no me enteraba de que habían matado a alguien. Lamentablemente, y no se quién era el pobre diablo, ya nos acostumbramos a que pueden matar a alguien a metros de tu casa. Y al otro día salís a hacer los mandados y te enteras como fue. Toda esta zona es de terror”, indicó una vecina.

Destino

En un respiro de la tormenta del viernes Orona salió a buscar taxi en los confines de barrio Echesortu. En Francia al 1300 consiguió uno, un Fiat Siena. Orona le dijo al chofer el destino y éste condujo hasta el lugar. Qué charlaron en el trayecto, si es que lo hicieron, sólo lo sabe el chofer del taxi de 44 años. Al llegar a Génova al 5500 dobló por Ottone y transitó unos 130 metros hacía lo más profundo del Empalme más empobrecido.

Orona le habría dicho al chofer que buscaba a un conocido con quien se tenía que encontrar en ese lugar. El Siena volvió a doblar por Juan B. Justo y a la altura del pasaje Cafayate se acercaron dos hombres al taxi. Un de ellos se llevó su mano a la cintura con la intención de sacar un arma. El chofer dio marcha atrás para salir rápidamente y ahí escuchó las detonaciones.

El taxista no titubeó y aceleró a fondo llevando a Orona en estado desesperante, con tres impactos en el cuerpo, rumbo al Heca. Nadie pudo precisar si la persona que disparó fue quien la víctima esperaba contactar o si era otra persona. En la escena se encontraron al menos 6 vainas servidas calibre 9 milímetros. Ninguno de los vecinos consultados vio a los agresores ni en qué se movilizaban.

Luego de atravesar 64 cuadras interminables el taxi llegó a la guardia del Heca, donde bajaron del auto a Orona y le hicieron RCP. Sin embargo minutos después decretaron que ya estaba muerto. La fiscal Georgina Pairola, encargada de investigar el caso, comisionó al gabinete de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) para que realizara relevamiento de la escena, tomaran de testimonios a vecinos del lugar y personas que puedan aportar datos a la investigación.

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También pidió el análisis de imágenes de cámaras de vigilancia publicas y privadas en las inmediaciones y que se realizara el levantamiento de rastros en el taxi. Cuando el forense revisó el cuerpo de Orona detectó que entre sus ropas una cantidad de droga que no se precisó.

Enchastrados

“Mientras la flecha permanezca clavada en el «siga siga» (por la expresión que sintetizó popularmente la manera de dirigir del ex árbitro Francisco Lamolina), esto no va a cambiar. Toda esta zona depende de la comisaría 20ª, que hace unos años (en 2018) estuvo manchada porque varios policías tranzaban con Sixto «Chaque» Pérez. Durante la pandemia le fueron sacando poder a la 20ª así que hay trámites que tenemos que ir a hacer a la 12ª, que está enchastrada con cuando transero hay en Ludueña. Y encima nos queda lejos. ¿Quién puede pensar que esto va a mejorar sino podemos confiar en la policía? Están los gendarmes, que no tienen ni equipos para comunicarse entre ellos. Escuchan una balacera y salen corriendo para donde escucharon los tiros. ¿Qué le parece el panorama? Estamos en manos de los transeros, y hay que decirlo bajito porque a lo mejor se ofenden”, analizó un viejo vecino de Empalme.