Todavía lejos de la paridad, para los policías de Rosario es bueno incorporar a mujeres
El dato surge del Censo Policial 2020, donde además se expone que el principal problemas de las mujeres en la fuerza es la subestimación por parte de sus superiores

Lunes 25 de Octubre de 2021

Una gran parte del personal policial de Rosario considera muy positivo el ingreso de mujeres a la institución aunque muchos siguen prefiriendo que entre los empleados de la fuerza haya una importante mayoría de hombres. El dato surgido del Censo Policial 2020 cuyo informe sobre el personal de la Unidad Regional II de Rosario se dio a conocer en estos días se desprende del apartado “Mujeres en la institución y el trabajo policial”. En ese ítem se despliega una serie de preguntas a los agentes que van desde si considera mejor que su espacio de trabajo esté a cargo de una mujer hasta las posibilidades ascenso laboral y qué tareas pueden desempeñar o no. Además hay un cuestionario específico que fue respondido sólo por mujeres policías con preguntas relacionadas con violencia de género y acoso sexual como las condiciones de lactancia en el lugar de trabajo.

El Censo Policial 2020, una iniciativa de consulta a todos los trabajadores policiales de la provincia de Santa Fe, fue realizado en conjunto por el Observatorio de Seguridad Pública del Ministerio de Seguridad provincial y el Programa Delito y Sociedad de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) de Santa Fe. Se trata de un cuestionario con 240 preguntas cerradas que sondean acerca de las experiencias y percepciones del personal sobre la institución y sus actividades diarias. Al menú se agregó un cuestionario especial que sólo podían responder las mujeres policías.

Ingresos y capacidades

La encuesta tuvo en cuenta que en los últimos años se ha producido un “sensible incremento” de mujeres que ingresan a la Policía de la provincia, aunque sigan siendo una minoría. Como nota, el informe indica que el censo 2020 ha sido respondido en la Unidad Regional II de Rosario por un 40,9% de mujeres, un valor algo más elevado que el 35,9% a nivel provincial.

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Entre las preguntas apuntadas para conocer las respuestas de hombres y mujeres dentro de la fuerza, en general los y las agentes de Rosario valoran mayoritariamente el ingreso de mujeres a la institución. Siete de cada diez están “muy de acuerdo” y “de acuerdo”, mientras que las miradas negativas no llegan al 10%. Sin embargo, prácticamente un tercio del personal está en desacuerdo con que se incremente el ingreso de mujeres a la fuerza y no les parece mal que éstas continúen siendo una minoría.

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En cuanto a las preferencias de trabajar con varones o mujeres policías, dos tercios de los consultados “escogieron un criterio paritario” mientras que el tercio restante prefiere desempeñarse en lugares con predominio masculino. “Existen policías que valoran positivamente el ingreso de las mujeres a la institución pero sin embargo siguen prefiriendo trabajar en un ámbito en que los varones tengan una presencia dominante”, concluye el informe.

No obstante, el censo sigue indagando en esa dirección y encuentra otro dato de interés: a ocho de cada diez policías de esta ciudad les parece indiferente el género de quien ocupe un cargo de conducción. “Asumen así una posición que equipara las capacidades de varones y mujeres para esa tarea”, expresa el informe, que aclara que, “evidentemente, al momento de responder las preguntas del Censo 2020 la policía de Santa Fe ya estaba conducida por una jefa”, Emilce Chimenti, “así como otros cargos superiores son desempeñados por mujeres”. Ahora bien, quienes prefieren un varón a cargo son el 14,8% y un 5,2% prefieren una mujer.

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Asimismo, al consultarles si las mujeres tienen las mismas posibilidades de asumir mandos policiales que los hombres un 85% del personal consideró, más allá de sus preferencias al respecto, que sí. También se les preguntó si cuáles eran las principales dificultades de las mujeres policías para desempeñarse al mando: en este caso el principal problema expresado por seis de cada diez consultados es la “subestimación de la capacidad de las mujeres por parte de sus superiores”. La segunda respuesta más elegida —casi la mitad de quienes respondieron— fue “falta de reconocimiento de sus subordinados”, sean hombres o mujeres.

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Otras preguntas acerca del desempeño tienen que ver con el pensamiento tradicional de los miembros de la fuerza que consideran que hay ciertas tareas policiales que sólo pueden realizar los hombres, por ejemplo el trabajo de los grupos tácticos. Al respecto siete de cada diez agentes de Rosario se manifestaron, no con la misma intensidad, contra esa idea. La misma proporción considera que en los últimos tiempos se incrementaron las oportunidades para las mujeres dentro de la policía, aunque un cuarto de los encuestados piensa que “no lo suficiente”. Y en cuanto al respeto con el cual superiores y colegas varones tratan a las mujeres policías, el 60% sostuvo que ha aumentado “en gran medida”.

Policías y madres

El cuestionario de 14 preguntas dirigidas solo a mujeres fue respondido por 1.451 agentes de la URII. El informe explica que el primer bloque tiene que ver con la maternidad ya que “es una dimensión que puede generar toda una serie de tensiones” referidas a conciliar las exigencias laborales con el cuidado de los hijos. En Rosario el 76% de las empleadas policiales son madres y un tercio de ellas no comparte con nadie la atención y manutención.

Nueve de cada diez madres policías amamantaron a sus hijos, dos tercios sólo durante la licencia y un cuarto siguió haciéndolo luego de reincorporarse. Esto tiene que ver con la presencia de lactarios en los lugares de trabajo, ausentes para un 90% de las empleadas; del 10% que cuentan con esa posibilidad, más de la mitad criticó las condiciones de higiene y privacidad. “Esto revela una carencia estructural para las mujeres policías en estos primeros momentos de la maternidad y contribuye a explicar que dos de cada tres de las mujeres policías madres sólo hayan amamantado a sus hijos durante la licencia”.

Acosadas

También hubo un bloque de preguntas sobre experiencias de acoso sexual, “definido en términos amplios, sufridas por las mujeres al interior de la institución y las reacciones frente a las mismas”. Al respecto, una de cada cinco mujeres policías afirmó haber sido acosada sexualmente por un colega o superior varón en la Unidad Regional II: el 17,4% afirmó haber sido alguna vez acosada sexualmente por un colega o superior varón mientras que un 2,8% dijo haberlo sido muchas veces.

En ese sentido el informe destaca que pese a que el censo 2020 garantizaba anonimato y confidencialidad, “es evidente que puede haber habido cierto resquemor por parte de las consultadas para referirse a este tipo de experiencia” y no descarta que “muchas respondientes no hayan deseado contar sus experiencias en este sentido, por lo que es posible conjeturar que se trate de una realidad aún más difundida, lo que refuerza la gravedad de la situación aún más”.

En cuanto quienes respondieron haber sido acosadas, en la mayor parte de los casos (un 80%) fue por parte de superiores y de alta jerarquía. “Esto reafirma que las prácticas de acoso sexual suelen estar estrechamente enraizadas en las relaciones de mando y obediencia al interior de la institución policial”, considera el informe. En cuanto a las formas de acosa sexual más difundida, un 60% se trató de “insinuaciones sexuales verbales o físicas” seguida por el “acoso virtual o telefónico” (15%) y “exigencias sexuales a cambio de beneficios laborales” (10%).

El informe explicita que apenas una de cada diez mujeres que ha sufrido este problema hizo la denuncia correspondiente, lo cual “indica que en la provincia de Santa Fe sigue siendo un fenómeno que permanece en su mayor parte oscurecido y silenciado”. Y de las que lo hicieron el 70% de las policías se manifestaron insatisfechas por el tratamiento otorgado a esas denuncias. También se les preguntó a quienes no denunciaron esas situaciones cuáles fueron las razones, cuatro de cada diez aseguraron que prefirieron solucionar esos problemas por su cuenta, mientras que las restantes alegaron represalias como cambios de destinos, amenazas y presiones, “presumiblemente por parte de sus superiores”.

También se formuló una pregunta general para indagar si el hecho de ser mujer determinó los destinos y actividades que le encomendaron sus superiores. Más de la mitad de las policías respondió que no, un 25% dijo que alguna vez mientras que casi un 20% señaló que “siempre” o “frecuentemente”.