Viernes 13 de Junio de 2008
Siete personas, entre ellas un chapista de 49 años con antecedentes penales, fueron detenidos en un taller de San Lorenzo acusados de adulterar guarismos de chasis y motor de autos robados en Rosario. En el taller, efectivos de la Unidad Regional XVII secuestraron once autos, cinco de ellos con pedido de captura por haber sido robados el mes pasado en Rosario, en la zona céntrica y en Alberdi.
"Estamos ante la punta del iceberg. Del local allanado salía el producto terminado, ahora hay que encontrar a los levantadores de los vehículos", explicó el comisario José Luis Juárez, jefe de Unidades Especiales de San Lorenzo.
Alberto Ramón Bredice es un chapista con reputación de artesano. Tiene su taller en Oroño entre Díaz Vélez y la ruta nacional 11, en el extremo norte sanlorencino. Al costado de su casa materna de dos plantas, Bredice tenía el taller. Hasta ese lugar llegó la policía siguiendo las huellas de un Fiat 128 Europa sustraído en mayo en jurisdicción de la seccional 10ª con el número 050 en la patente. "Lo tienen ahí y lo están haciendo", fue el dato que recibieron los pesquisas. Le estaban cambiando los números de motor y chasis.
Buscando un 128. Con esa información, sumada al pedigrí prontuarial del chapero Bredice, los vigilantes montaron un puesto de observación sobre el taller. "Durante el día no hubo movimiento. Sí entraban vehículos por la noche", indicó el vocero. Bien temprano el miércoles los vigilantes de Investigaciones llegaron hasta el taller con una orden de allanamiento rubricada por el juez de Instrucción Eduardo Filocco. Al ingresar, Bredice trabajaba junto a otros seis empleados, la mayoría jóvenes menores de 21 años. El Fiat Europa tenía el motor cambiado y los números de chasis adulterados. Pero no era sólo eso.
En el lugar también encontraron distintas autopartes y otros diez vehículos, entre los que había un Renault 12, un R 19, dos Peugeot 504 —uno de ellos sólo un esqueleto a medio cortar—, un Fiat Duna y un Fiat 147. Cinco de ellos con pedido de captura por haber sido sustraído en mayo en las seccionales 1ª, 2ª y 10ª de Rosario. "Los autos no estaban allí más de tres semanas y una vez modificados los números de chasis y motor salían para negociarse en el mercado negro. No sería extraño que hubieran sido llevados al norte —Chaco, Santiago del Estero o Corrientes— para ser usados como remises truchos", indicó el informante.
Bredice había dejado atrás los métodos más usuales de adulteración como son el poncho o la ventanita, en los que se corta la parte de la chapa donde están los números y se los cambia. "Este cortaba toda la torreta —la parte donde están los números de carrocería— y la suplantaba por otra. La soldaba tan bien que un técnico de control vehicular con poca experiencia no habría detectado la maniobra", indicó la fuente.
En el barrio Malvinas Argentinas los vecinos estaban sorprendidos. "Para nosotros Bredice es un tipo normal. Está en el barrio hace más de diez años", contó un comerciante de la cuadra. Fuentes policiales indicaron que el chapero tiene numerosos antecedentes por corte ilegal de autos y adulteración de guarismos. Sus últimos dos pasos por la comisaría fueron en 2006 y 2007, en ambos casos por manejar vehículos con números de chasis y motor adulterados. Tanto él como sus empleados serán indagados por el juez acusados de robo reiterados de autos, encubrimiento y adulteración de guarismos, según el grado de responsabilidad de cada uno.