Martes 10 de Junio de 2008
La prolijidad con la que cortaron la tela de un valioso cuadro y la selectiva elección de los elementos robados en un departamento de barrio Martin cubren con un manto de misterio el hecho ocurrido la tarde del domingo. Aunque algunas versiones extraoficiales indicaron que a esos elementos se sumó un botín de 47 mil dólares en efectivo, la policía desmintió esa cifra y sólo habló de 900 pesos en billetes.
Todo ocurrió entre las 14 y las 16 del domingo en el departamento B del 8º piso de Zeballos 329. Allí vive una joven de 22 años que durante esas horas de la siesta se ausentó de la vivienda. Al regresar, nada la hizo sospechar hasta que descendió del ascensor frente a la puerta de ingreso a la propiedad y vio que autores anónimos la habían violentado.
El solo abrir esa puerta le permitió observar a la joven el desorden que reinaba en los ambientes del departamento y entonces dio aviso a la comisaría 1ª, ubicada a cuatro cuadras de allí. Ya en presencia de los agentes, la chica recorrió su casa y comprobó que había sido víctima de un robo demasiado selectivo.
Según consta en la denuncia, él o los ladrones se llevaron 900 pesos en efectivo, una notebook, un samovar considerado como una pieza de arte, y un cuadro que fue delicadamente cortado del marco en el que estaba. "De los diez cuadros que hay en la casa sólo se llevaron uno", dijo un vocero de la investigación que, a partir de ese dato, sospecha que "el robo fue hecho por encargo o con un fin muy preciso" y que la tela robada "ya estaría colocada en el mercado negro".
Respecto al cuadro, el mismo representa un paisaje de la localidad jujeña de Purmamarca, está firmado por Héctor Piccoli (homónimo del poeta rosarino) y valuado según la denunciante en unos 15 mil pesos. En cuanto al samovar no queda claro en la presentación de la joven víctima del robo si el mismo es una pieza de colección o un elemento decorativo de bajo valor, aunque la sospecha de los investigadores es que se trataría de una valiosa obra de arte antigua.
Hasta anoche los pesquisas no tenían pistas claras sobre él o los autores del atraco aunque, por decisión del juez de Instrucción en turno, dieron parte del hecho a la oficina local de la Interpol a fin de evitar que el cuadro en cuestión sea sacado del país o comercializado en el mercado ilegal de obras de arte.