Sábado 20 de Febrero de 2010
"Queremos Justicia, pero con la verdad". Ese fue el reclamo que hicieron ayer frente a los Tribunales más de 60 personas entre las que se encontraban familiares y vecinos de los cuatro hombres detenidos en una estación de servicios y acusados de participar en la emboscada contra la barra de Newell’s Old Boys en la que murió Walter Cáceres. Portando pancartas, carteles y hasta remeras, los allegados de Ernesto Javier Avejera, Mauricio Andrés Centurión, Walter Hugo Sauco, y José Luis Orellana cortaron calle Balcarce durante dos horas. Así lograron ser recibidos por la jueza de Instrucción Raquel Cosgaya y la fiscal Ana Rabin. "Fueron muy amables y nos pidieron tiempo para poder trabajar", explicó uno de los presentes.
Otra vez el calificativo que se escuchó sobre un grupo de detenidos fue el de "perejiles". Otra vez fue en una marcha reclamando Justicia. Otra vez el tema fue la emboscada al colectivo de la barra brava de Newell’s Old Boys perpetrada el pasado 4 de febrero. Eran 60 personas o un poco más. Con respeto, a pesar de la desesperación por tener a sus familiares presos, llegaron a los Tribunales para encontrar respuestas en la jueza Raquel Cosgaya, quien recientemente se hizo cargo de la investigación del trágico episodio que le costó la vida a un pibe de 14 años.
Los allegados a los detenidos hicieron hincapié en las "serias irregularidades del procedimiento policial" en el que fueron detenidos sus familiares el viernes 5 de febrero, en la estación de servicios de Presidente Perón y Provincias Unidas.
Contaron que ninguno de los cuatro tiene antecedente prontuariales. Que son hinchas de Ñuls y que se conocen del barrio. Que fueron a la estación de servicios y que compraron dos gaseosas y papas fritas. Que se quedaron cerca de la Fiat Iveco propiedad de Avejera. Que ninguno llevaba camisetas o símbolos que los identificaran con el club del Parque. Que antes de ser detenidos por móviles de la Patrulla Urbana, fueron revisados e identificados por una unidad del Comando Radioeléctrico. Y que cuando éstos policías se fueron, llegaron los agentes que los detuvieron. También manifestaron sus dudas sobre las pericias realizadas al arma que se le incautó a Avejera, un vendedor de baterías para vehículos, quien nunca ocultó que tenía la 9 milímetros en su utilitario. "Cómo puede ser que sobre 23 vainas secuestradas sólo dos sean compatibles con el arma de mi marido, que la noche del ataque contra la hinchada, estaba trabajando en Marcos Juárez", explicó Adriana Montenegro, esposa de Avejera.
Llamado y detención. Un llamado al 911 alertó el viernes 5 de febrero que un grupo de hinchas rojinegros estaban en la Shell de Presidente Perón y Provincias Unidas con armas y en actitud amenazante. Según pudo saber La Capital, el informe oficial que recepcionó la jueza Cosgaya sobre el llamado que posibilitó la detención mencionaba a unos 16 hinchas fácilmente identificables, de los cuales ocho estaban en el bar de la estación, que tenían al menos cuatro armas, y que se movilizaban en varios vehículos. También que uno de esos vehículos era una Fiat Iveco similar a la que tiene Avejera. Y que entre los visualizados en el lugar estaba Roberto Pimpi Camino. La llamada no fue grabada, algo que según voceros de la fuerza, "es habitual".
Según denunciaron los familiares de los detenidos, un móvil del Comando Radioeléctrico llegó al lugar y revisó a los detenidos. Pero los policías se fueron sin reportar novedades. Después llegaron agentes de la Patrulla Urbana y en el portaobjetos de la puerta izquierda de la Fiat Iveco de Avejera hallaron una pistola Bersa Thunder calibre 9 milímetros con 16 proyectiles en su cargador y un cinturón con otras 17 balas. El sospechoso presentó los papeles de legítimo usuario y portador. Esa arma fue peritada por la policía y, según se supo, la medida dio positivo con dos de las 23 vainas secuestradas en el lugar de la emboscada, la autopista Rosario-Buenos Aires, a la altura de barrio Las Flores.
Esa pericia no sólo complicó a Avejera, quien en ningún momento negó ser dueño del arma, sino a sus tres compañeros. Todos quedaron acusados del homicidio de Walter Cáceres.
Nuevas pericias. A partir de eso, los defensores de los detenidos solicitaron que se realicen nuevas pericias sobre el arma, pero que las realice Gendarmería Nacional. Ese trámite, según fuentes tribunalicias, se haría a partir del miércoles próximo.
Además, reclamaron que se estudien las filmaciones de las cámaras de seguridad de la estación de servicios. Marcos Cella, abogado de Avejera, puso la lupa también en las "severas irregularidades del procedimiento policial y cómo fueron conseguidas las vainas que sirvieron para peritar el arma de Avejera. Las aportó un civil a la subcomisaría 19ª", explicó.
Esta es una causa que tiene múltiples aristas. Por la embosacad también están detenidos como sospechosos cinco integrantes de una misma familia. Carlos Fernando Chino Fleitas, de 28 años, quien es sindicado como un vendedor de drogas de la banda de Los Monos y ejecutor principal del ataque; sus hermanastros Pablo A. y Emilio y Jonhatan C., con distintos grados de participación en el hecho; y su tío Guillermo A., suboficial de la Guardia Rural de la policía, de 44 años, sospechado de ser quien proveyó las armas para la emboscada.
Portavoces. Nazareno Centurión, hermano de Mauricio; Adriana Montenegro, esposa Avejera; Mayra Suárez, pareja de Orellana; y Mabel Pogonza, esposa de Sauco, oficiaron como portavoces de los manifestantes. Dejaron claro que pidieron la libertad de sus familiares y se pusieron a disposición de la jueza Cosgaya para colaborar en la investigación. Dijeron que les interesa que se sepa que sus familiares no participaron del ataque a los colectivos de Ñuls. Y adelantaron que harán su propia pesquisa del caso. "Fuimos y hablamos con los playeros de la estación de servicios. Ellos nos contaron que los chicos fueron al lugar y compraron dos gaseosas y papas fritas. Y que se sentaron cerca de la Iveco de Avejera", explicó uno de ellos.
"Los playeros contaron que nadie de la estación llamó al 911 y que nuestros familiares estaban tranquilos, sentados, sin molestar a nadie. Ellos ya declararon el jueves y le contaron eso a la jueza", relató el allegado a los detenidos. E indicó que cuando llegó la Patrulla Urbana, los agentes revisaron un auto del que nada se sabe y al que dejaron ir, y la Fiat Iveco de Avejera.