Procesaron a Segovia por 83 nuevos delitos descubiertos en su e-mail
Los trazos de sus operaciones figuraban con detalles en sus cuentas de correo electrónico y fueron la base de un nuevo procesamiento contra Mario Roberto Segovia por comercialización de estupefacientes. Ese tráfico de mensajes, muchos de ellos hacia México, dejó pegado al llamado "Rey de la Efedrina" o "Fantasma" en nada menos que 83 nuevos delitos. Esto es lo que dice una resolución dictada ayer a la tarde por el juez federal de Zárate-Campana, Federico Faggionatto Márquez....

Viernes 03 de Julio de 2009

Los trazos de sus operaciones figuraban con detalles en sus cuentas de correo electrónico y fueron la base de un nuevo procesamiento contra Mario Roberto Segovia por comercialización de estupefacientes. Ese tráfico de mensajes, muchos de ellos hacia México, dejó pegado al llamado "Rey de la Efedrina" o "Fantasma" en nada menos que 83 nuevos delitos. Esto es lo que dice una resolución dictada ayer a la tarde por el juez federal de Zárate-Campana, Federico Faggionatto Márquez, que impone a Segovia un embargo adicional de 15 millones de pesos.

La novedad de que Segovia, de 35 años, había quedado marcado en una nueva secuencia de delitos fue anticipada por este diario en mayo pasado. Por esos hechos, que el "Fantasma" había tildado de "payasescos" en una entrevista radial hace dos meses, se abrió un legajo paralelo y ahora quedó cerca del juicio oral.

No hay sólo contrabando de sustancias ilícitas. Uno de los delitos mencionados en el fallo se vincula a explotación comercial de menores de edad —pedofilia— por los que empezará a intervenir la Justicia ordinaria en Campana.

Por estos nuevos hechos Faggionatto lo llamó a declarar el 5 de mayo pasado. Como hizo en cada ocasión en que fue convocado, el vecino de Fisherton se abstuvo de hablar.

El arranque. El juez federal de Campana ubica en su texto de ayer el momento preciso en que Segovia —bajo el nombre Héctor Germán Benítez— inicia sus actividades ilícitas de exportación de efedrina. Esto fue, según informes de Contrainteligencia de la Side, el 25 de marzo de 2007 con el envío de tres e-mails desde su casilla —"tarekmade@gmail.com"— ofreciendo 500 kilos de esa sustancia a su contacto, Edmundo Gómez López Sooed, quien actuaba en la cuenta "diamante.colorado@hotmail.com". En la resolución, esta última dirección electrónica está resaltada.

Dato por dato. En los mails, señala el juez, se concertaban las cantidades de efedrina, las fechas y direcciones a las cuales debía enviarse la sustancia que Segovia exportaba ilícitamente a México. También el modo en que los destinatarios mexicanos debían realizar el pago una vez recibida la mercancía. El tribunal obtuvo además las pruebas concretas de las remesas que acreditan los pagos a Segovia desde México. El primero, por ejemplo, fue a través de Western Union, por la suma de 9.600 dólares. Correspondían al envío de 3,200 kilogramos de efedrina remitidos por encomienda del Correo Argentino y disimulados en una caja de suplemento dietario para deportistas. La resolución describe otras operaciones como éstas.

Fuentes de la causa señalaron a LaCapital que en mayo pasado Segovia empalideció cuando le leyeron en el juzgado lo que sus mails describían. La reacción, sostenían, se debía a que sus correos delataban identidades, direcciones y modus operandi de traficantes mexicanos que suelen zanjar sus pleitos con modales sanguinarios.

La mayoría de las operaciones con efedrina de esta etapa fueron a través de envíos por el Correo Argentino. Por los cargamentos Segovia empezaba a cobrar, según la resolución, sumas exorbitantes. Por las más importantes llegó a recibir 1.200.000 dólares. Cuando los cargamentos aumentaron cambió el modo de despacharlos.

Las identidades de las personas que respondían a Segovia y facilitaban estos envíos de efedrina por empresas locales de exportación quedan, de acuerdo al texto del juez, al desnudo. También las ramificaciones de las organizaciones compradoras en México. Los enlaces del negocio en América del Norte son Joel Gómez, Salvador de la Cruz Acuña y Alberto Domínguez Martínez.

El juez Faggionatto considera que estos nuevos ilícitos detectados —un total de 83— refuerzan el motivo por el que procesó a Segovia en diciembre pasado, cuando lo consideró proveedor de efedrina de un laboratorio de metanfetaminas desbaratado en Ingeniero Maschwitz seis meses antes, donde detuvieron a nueve mexicanos y un argentino.

El otro rosarino. El juez federal de Campana también procesó a otro rosarino que quedó adherido en las evidencias incautadas a Segovia. Se trata de Rubén Alberto Galvarini, de 62 años, dueño de un depósito fiscal en el barrio porteño de Barracas, por el cual salieron hacia México embarques de efedrina disimulados en azúcar. Por estos hechos Galvarini, como Segovia, ya estaba procesado por el juez federal Marcelo Aguinsky.

Al teléfono de Galvarini, según escuchas de la Side, llamó Segovia en el momento de su detención en el aeroparque metropolitano en noviembre pasado. Ambos eran socios en la empresa Rugal SA situada frente a Puerto Madero. Y Faggionatto lo procesó al considerarlo como mínimo partícipe secundario en el tráfico o desvío de sustancias estupefacientes junto a Segovia basándose en especial en escuchas grabadas.

Faggionatto también procesó, en la misma resolución, a Juan Espinosa, un sargento exonerado de la Policía Federal que cayó en Campana en mayo pasado tras una prolongada búsqueda.

Según la pesquisa, Espinosa hacía de chofer de Segovia y se encargaba de cuestiones de logística para el contrabando de efedrina. Galvarini, describe el fallo de Faggionatto, dijo que Espinosa era un "delincuente" y que "resultaría la persona que blanqueaba las armas que compraba Segovia".

El colorado. Algo significativo en la resolución: plantea que Espinosa utilizaba teléfonos Nextel que eran propiedad de Mario Segovia y que, según Galvarini, se jactaba "de hablar personalmente" con Francisco de Narváez, el triunfador de las elecciones del domingo en la provincia de Buenos Aires.

Precisamente ayer a la mañana el legislador electo (ver página 13) compareció por primera vez en el juzgado de Faggionatto para declarar como testigo. Por la tarde el juez estampó su firma a este fallo.