Viernes 05 de Septiembre de 2008
Hasta ahora son dos causas paralelas. Por un lado la fiscal porteña Ana Yacobucci investiga la desaparición y muerte de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina. Por otra parte, el juez federal de Zárate-Campana lleva adelante la pesquisa por la banda de narcos desbaratada en Maschwitz. Pero los vínculos entre ambos expedientes son cada vez más fuertes y por eso hoy deberá ser resuelto el pedido de la querella de que la funcionaria porteña se declare incompetente y deje todo en manos del magistrado.
Es que la hipótesis de la querella es que los asesinatos están vinculados con la comercialización de efedrina.
De hecho, no sólo se detectaron comunicaciones entre Forza y Marcelo Tarcia, el argentino apresado en el laboratorio de Maschwitz, sino también entre el empresario asesinado y el mexicano Jesús Martínez Espinoza.
En este sentido, las familias de los empresarios asesinados sospechan que los ataques fueron cometidos en el marco de una pelea entre bandas que se disputaban la provisión de efedrina a los narcos. Y presumen que Forza, Ferrón y Bina estudiaban crear sociedades para proveer de este precursor a algunos cárteles, algo que habría molestado a antiguos proveedores que planearon sacárselos del medio.